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Jamming 2018, el festival de las improbabilidades

Que no llueva, que no haya trancón, que el público madrugue y un discurso no violento. El Jamming es un laboratorio para bajarse de los estereotipos.
Fotos: Brayan Garnica
Fotos: Brayan Garnica
Por
Redacción Shock

Los hermanos Marley, Los Fabulosos Cadillacs y Residente fueron la banda sonora de un lugar que parece impensado en Colombia, un lugar donde reina la no violencia.

Por Fabián Páez López @David chaka // Fotos: Brayan Garnica

Según el pronóstico del clima, había un 60% de probabilidad de lluvia. En Bogotá, usualmente, cuando se junta esa probabilidad con un festival uno sabe que habrá tormentas, que se va a caer el cielo o que, como mínimo, habrá que atravesar una piscina de barro. Eso lo saben muy bien vecinos festivaleros como Rock al Parque o Estéreo Picnic. Pero esta vez, a pesar del pronóstico, y a pesar de que llovió en el resto de la ciudad, en el escenario del Green Forest a duras penas lloviznó. Contra el clima, los trancones y la madrugada, el festival más grande que tiene el reggae y los sonidos afrocaribeños en el continente, coronó con éxito una séptima edición. El Jamming está creciendo rapido en fuerza y calidad. De los 4.000 asistentes que convocó la primera edición ha subido a 20.000. Y no es para menos. 

Sobre la versión 2018 podemos decir que el clima no fue lo único atípico y aleccionador. Pocos eventos pueden presumir de un público que madruga y cumple tanto. Hace menos un año, a pocos días de terminar su sexta edición, en junio, empezaron las filas para comprar entradas. La nueva versión del evento se adelantó para febrero. El día del evento, desde las 8 de la mañana había gente esperando que se prendieran los altavoces y, a las 10 de la mañana, con la aparición de la primera banda, los clásicos bogotanos de 1280 almas, ya estaba instalado la mayoría del público.

Con el paso de las ediciones, la organización también sigue creciendo. Para envidia de los festivales y eventos que se hacen en el norte de la ciudad, esta vez el Jamming tuvo pocos trancones. Esta vez solo hubo una tarima principal y alrededor de ella una serie de actividades académicas, comerciales y de entretenimiento suficientes para meterse de cabeza todo el día en la fiesta.

El cartel no daba para menos. Los nombres que abrieron el evento daban para un festival solos. Dos clásicos bogotanos como 1280 almas y Los Elefantes. Los paisas de De Bruces a Mí. Desde Chile: Movimiento Original, una de las combinaciones más fuertes de reggae y hip hop en Latinoamérica. El ídolo y leyenda del reggae en español, ex vocalista de Los Pericos, Bahiano. Un tipo que tiene más de 30 discos grabados entre su carrera solista y sus agrupaciones Lumumba y Todos Tus Muertos, el argentino Fidel Nadal. Green Valley y la matrona encargada de ponerle dancehall y encender la fiesta, la jamaicana Spice.

La artillería pesada del cierre estuvo a cargo de uno de los actos de hip hop en español más grandes del planeta, Kase O, presentando su álbum El Círculo por primera vez en Colombia. Lo siguieron los pioneros del hip hop afrocubano Orishas y la que es, hoy por hoy, una de las voces más contundentes del continente, Residente. El puertorriqueño, que hace meses estrenó disco y documental, presentó en Colombia su propuesta solista luego de haber hecho un viaje por el mundo para recargarse de muchos ritmos y la furia de los rincones más apartados del planeta.

Tres leyendas hicieron del remate del Jamming una de las fiestas más grandes que hayamos podido ver en esta ciudad. Dos de ellos herederos del misticismo que viene con el apellido Marley: Stephen ‘Ragga’ Marley toco con su banda y alternó durante el show de Damian en un par de canciones, demostrando porque son fieles portadores de su apellido y promotores de un fenómeno musical todavía muy bien logrado desde su ejecución y mensaje. Para cerrar, con papelitos y cánticos que no se apagaban, durante más de una hora, los mismísimos Fabulosos Cadillacs cerraron la noche.

Sumándole más improbabilidad a la noche, casi todos los que pisaron la tarima representaban un discurso que parece ser cada vez más ajeno a esta ciudad y a este país. Ver a Residente hablando de parar las balas; a Damian Marley cantando un clásico antibelicista como War de Bob Marley; a Stephen acompañando a Damian en un track pro legalización como Medication; a Kase O rapeando en Esto no para o a los Fabulosos Cadillacs cantando himnos de la protesta argentina como Malbicho o Matador hacían del Jamming algo más improbable que el público madrugador, o la ausencia de lluvia en un festival: un lugar en Colombia donde reina la no violencia. 

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