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10 conclusiones sobre la moda colombiana luego de B Capital

Lo bueno, lo malo y lo feo de uno de los eventos de moda más importante del país.
María Cometa
María Cometa
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El B Capital busca posicionarse como el escenario de moda más progresista de Bogotá, un formato de semana de la moda distinto a los demás eventos del estilo que se llevan a cabo en el país. Sin embargo, sucede lo mismo que en las ferias que ya conocemos y lo único que se siente distinto es el ambiente, algo más creativo y juvenil. Aunque sentí que hay varias cosas por mejorar, sin duda vale la pena no perderse el B,  porque no se limita las pasarelas y cubre la moda desde tres frentes: B Fashion creatividad y diseño, B Smart conocimiento y B Cool showcase de diseñadores y shopping.  

Fotos y texto: María Cometa // @MariaCometa

Sin ánimos de criticar por criticar y más bien con la intención de resaltar el potencial que vimos en el escenario de convertirse en un espacio realmente transgresor, estas son algunas conclusiones sobre el B Capital que sucedió hace algunos días en Bogotá:

1. Se siguen viendo los mismos nombres en el cartel de diseñadores en las pasarelas. Sigo sin entender con claridad cómo funcionan estos espacios, si son pagos o existe una curaduría, pero sería bueno dejar de ver siempre a los mismos. Estaría cool que fuera una regla oxigenar con talento fresco estos escenarios para que también puedan funcionar más como una plataforma.

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2.Me hubiera encantado que los diseñadores salieran del backstage y tuvieran un momento para compartir con la gente. Hace falta ese punto de contacto en el que se pueda hablar con ellos, discutir sus propuestas y hacerles muchas preguntas sin resolver que muchas veces quedan después del desfile.

3.La gente que asiste a estos eventos sigue siendo muy aburrida, hicieron falta más “disfraces” o looks rebeldes. Al contrario de los que piensan que hay quienes exageran en estos eventos y solo quieren llamar la atención, estos espacios son la oportunidad perfecta para hacer statements y mostrar posturas. Si los gamers van disfrazados al SOFA, ¿por qué los fashionistas no tenemos derecho?

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4.No vi muchas novedades en el pop up y siento que había varias marcas muy parecidas entre sí. Sería genial encontrar variedad y diversidad o, por qué no, crear nuevas categorías. Pero aquí me vuelve a quedar la duda, si simplemente entregan el espacio a quienes pagan por ellos, algo que generalmente afecta mucho la curaduría.

5.Muchas muestras de ropa bonita, pero muy pocas propuestas revolucionarias; es hora de decir algo con la ropa que se está haciendo. El bolero, el terciopelo, los moñitos, el estampado floral y muchos elementos que ya hemos visto hasta el cansancio y que solo adornan.

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6.Aunque la ubicación del evento no era de fácil acceso, el lugar fue lo único que marcó una pequeña diferencia; el look industrial de las bodegas y los sofás, le dieron un ambiente más divertido y bohemio.  Me gustó tanto, que me quedé esperando a que ocurriera algo más extraordinario.

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7.Definitivamente lo queer está de moda, lo vimos en las pasarelas donde con frecuencia aparecieron modelos montados en tacones, colecciones como las de Papi y demostraciones como la de Mis Amigas Drag que se maquillaron en vivo, pero sobretodo en muchos de los asistentes.

 

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8. Una vez más, se quedó por fuera el arte, algo con lo que la moda se integra de manera natural y que se podría aprovechar más en estos espacios. Aunque el tema principal era “imágenes en movimiento”, lo único que pude ver de esto, fueron algunos fashion films.

9.La entrada a las pasarelas fue muy limitada por la cantidad de gente que tenía acceso, sin embargo, tuve la oportunidad de descubrir nuevos talentos como Orozco Clothing, Miclott y Pineapples don’t have sleeves.

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10. Mi favorito de los diseñadores ya consagrados: Darío Cárdenas, sus estampados y sus mujeres geeks. Lo mejor de toda la feria:  el mensaje detrás de la colección y I’m an individual, el fashion film de Polite junto a Noir Tribe que nos invita a reconocernos más allá de las etiquetas y los juicios de género, religión y otros ataques contra la libertad de las personas al vivir su identidad. Una reflexión que quedó para todos los asistentes y que es el tipo de conciencia que la moda puede llegar a generar y necesitamos a gritos.