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Black Friday: lo que no vemos detrás de los descuentos

Una buena reflexión en tiempos de consumo desaforado. ¿Qué hacer?
Protestas raciales durante el Black Friday (foto: Getty)
Protestas raciales durante el Black Friday (foto: Getty)
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Black Friday, Cyber Monday, Black Weekend… muchos de nosotros esperamos todo el año por esta temporada, para caer ante los jugosos descuentos, ignorando por completo todo lo que hay detrás de este consumismo extremo y acelerado que nos ahorra dinero, pero acaba cada vez más con los recursos del planeta y en el que millones de personas son esclavizadas, en su mayoría mujeres y niños. Por eso esto no es un tema de descuentos, sino de todo lo que hay detrás y nadie ve.

Por: María Cometa // @mariacometa

Hoy comienza la temporada caliente del año para todos los comerciantes en el mundo. Algo que empezó como un día de descuentos conocido como Black Friday y bautizado de esta manera en Estados Unidos –haciendo referencia al día en que las ganancias pasan de rojo a negro por el aumento de las ventas–, ya se ha extendido a todo un fin de semana de descuentos irresistibles para todos los compradores. ¿El problema? Las consecuencias del consumo acelerado.

En Estados Unidos, un día de después del Día de Acción de Gracias, las personas corren desesperadamente a los centros comerciales, a tal punto que las ciudades se congestionan. La gente se pelea por las cosas en los almacenes como si en este afán descontrolado por comprar estuvieran pagando por un poco de felicidad. Los videos de estas escenas son impresionantes, la gente se pelea por las cosas como si se tratara de la última Coca Cola del desierto. El fenómeno del Black Friday se globalizó desde principios de los 80, al mismo tiempo que se esparcía la amenaza del virus consumista por todo el mundo. Ahora, viendo los posibles efectos de este consumo desaforado, es inevitable no cuestionarse sobre las consecuencias que esto trae y pensar en comprar de manera más consciente en estos días.

Lo primero que es importante saber es que, para llegar a estos volúmenes tan altos de producción para cubrir la demanda, se pasa por encima de los derechos humanos de las personas, siendo los menores de edad y las mujeres las principales víctimas. Actualmente 85 millones de niños están forzados a trabajar en el mundo bajo condiciones infrahumanas. Por eso es tan importante preguntarnos, ¿de dónde vienen las cosas que compramos?

La única consecuencia que trae comprar por comprar es más basura en los campos, los ríos y los mares. Por eso es momento de preguntarnos: ¿hay espacio en el planeta para tanto desperdicio? Una persona produce en promedio 4 libras de basura por día y en Estados Unidos se dice que la basura generada por todo el país sobrepasa las 200 millones de toneladas al año. Así que sí es hora de llenarnos de cosas y dejar de ser esclavos de los objetos que compramos. Una buena forma de comprar más inteligente esta temporada es establecer un presupuesto y ajustarse a él.

No se trata de dejar de comprar pues el desarrollo económico, uno de los grandes ejes de la sostenibilidad, se fundamenta en esto. Por eso es tan importante aprender a comprar.  Elegir lo local en la medida de lo posible es otra forma de hacer que nuestras decisiones de compra impacten de manera positiva y que el dinero no quede en manos los mismos de siempre. Apoyemos a nuestros amigos emprendedores, programémonos para comprar los regalos en las ferias de diseño independiente y recordemos siempre antes de comprar, que el ahorro de nuestros propios bolsillos nunca será más importante que ahorrarle vida al planeta y sufrimiento a las personas que son quienes realmente pagan el precio real de las cosas en descuentos absurdos.

 

 

 

 

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