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Prohibido decir peluquería: las barberías resucitaron y se tomaron Bogotá

Mitos y leyendas de la tendencia de los barbados.
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¿Una tradición? ¿Una moda? ¿Una cultura? ¿Qué son realmente las barberías en Bogotá? ¿Una réplica fiel de la historia de la antigua Grecia donde los barberos ocuparon altas posiciones o solamente el lugar de moda y la casa de los hipsters locales?

Video: Nicolas Rodriguez / Foto: Pablo Montaño Vizcaino

De un momento a otro ningún hombre va a la "peluquería", los nuevos establecimientos de este tipo ahora se llaman "barber shop" o "barberías" y todos quedan anclados en una ola de nostalgia por la moda de hace más de medio siglo, que nos recuerdan que todo tiempo pasado fue mejor y decorados bajo las reglas de estilo de los años 50. Es uno de los fenómenos urbanos que se ha tomado a Bogotá y que vende como pan caliente.

Entre máquinas de videojuegos de los años 70, televisores sintonizados en canales de deportes y jazz y rock de fondo, estos locales en boom atienden a docenas de hombres. Para ellos, estos sitios se han convertido en un santuario donde se les recibe con cerveza o whiskey, se ven pocas mujeres y están en un mundo exclusivo para reforzar su masculinidad.

Las barberías volvieron después de haber sido olvidadas y desplazadas por los salones de belleza unisex que ofrecían servicios para mujeres como manicure o tintes, acabando con la exclusividad masculina. Una tendencia que obligó a cerrar cientos de barberías alrededor del mundo, renació en Londres en 2005 cuando se reabrieron las primeras Barber Shop exclusivas para hombres y se metieron en las calles de todo el mundo, hasta llegar a Bogotá.