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Sting y Shaggy: el espectáculo que Movistar Arena estaba necesitando

El jamaiquino y el inglés se encargaron de darnos uno de los mejores espectáculos a los que hemos asistido en los últimos meses en Bogotá.
Créditos: Andrés Alvarado/Páramo Presenta
Créditos: Andrés Alvarado/Páramo Presenta
Por
Mariangela Rubbini

El primer gran latido de la Arena Movistar se dio con Fonseca. Ese, fue sin duda alguna, un gran show al que pudieron asistir un poco más de 15 mil invitados especiales. Para este espectáculo puntual, el público no pudo comprar boletas. Solo unos cuantos tuvieron el privilegio de ser parte de la inauguración oficial de un escenario del que Bogotá estaba urgido hacía mucho rato. Luego siguieron en el calendario Yatra, Bosé y Juanes, y después vino también Zoé. En estos conciertos siguientes, ya abiertos al público, otras 20 mil personas tuvieron la posibilidad de descubrir, recorrer y vivir la experiencia de este nuevo venue para la ciudad, que fue posible gracias a una alianza público-privada. 

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Es cierto que hay en la Arena todavía algunos detalles por afinar y que hubo un par de situaciones desafortunadas, por temas logísticos y de sonido, en los primeros espectáculos, que hicieron que la Arena no pudiera brillar al 100% como todos hubiéramos querido. Pero con el concierto de Shaggy y de Sting pudieron opacarse los malos comentarios. El jamaiquino y el inglés se encargaron de darnos uno de los mejores espectáculos a los que hemos asistido en los últimos meses en Bogotá. Cada momento se vio y se escuchó perfecto desde cualquier lugar. Cerca de 10 mil personas tuvieron el gusto de ver a esta imponente y sexy dupla desde la comodidad de sus sillas comiendo pizza y tomando whisky. 

Fotos: Andrés Alvarado/Páramo Presenta

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Hay que decir que la finura y la trayectoria de Sting, sumados a la sabrosura y el flow de Shaggy se complementan perfectamente. Ninguno de los dos le roba el show al otro. Están tan perfectamente sincronizados que brillan casi que en simultánea. El concierto no se apaga un solo segundo, y el recorrido musical que hacen en las casi dos horas en tarima no podía estar mejor curado. Hubiéramos querido más, pero igual salimos complacidos y satisfechos. Desde las infaltables de The Police como Every Breath You Take, So Lonely, Roxanne, y también de Sting solista como Fragile, pasando por muchos de los bombazos bailables de Shaggy como Hey, Sexy Lady, Bombastic y It Wasn´t Me, hasta sus hits conjuntos como To Love and Be Loved y Dreaming in the USA, hicieron de este un espectáculo en el que el público no paró de cantar, aplaudir y bailar. La euforia fue colectiva y los fans del uno y del otro se contagiaron mutuamente. 

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A sus 67 años la voz de Sting sigue escuchándose como en sus primeros discos con The Police, y a Shaggy se le abona que supo cómo meterle a Jamaica por las venas a esta leyenda del rock británico, así este man no se mueva un centímetro del lugar en el que completamente estilizado se planta sobre el escenario con su bajo. Mientras tanto, Shaggy se sandunguea de esquina a esquina del stage sin parar.

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La Movistar Arena brilló como necesitábamos que lo hiciera para callar a tanto hater que se dedica a replicar memes en las redes sociales sin ni siquiera haber pisado el lugar por dentro.

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