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Este sistema de calificación con emojis en China parece de 'Black Mirror'

Una vez más, la realidad supera la ficción.
Mykyta Dolmatov // Getty Images
Mykyta Dolmatov // Getty Images
Por
Juan Camilo Ospina Deaza

¿Cómo se llevará el registro de la satisfacción de una clase de colegio en el futuro? Una escuela china ha equipado varias aulas con cámaras que pueden reconocer las emociones de los estudiantes a través de emoticones o emojis. Esto introduce por un lado, una nueva y potente forma de inteligencia artificial en la educación y, por otro, aumentan las alarmas sobre un método novedoso de monitorear a los niños para el cumplimiento de la clase.

Por: Juan Camilo Ospina Deaza 

China es uno de esos países enigmáticos que hacen parte del continente asiático. Sus costumbres y formas de estado son tan distantes para nosotros como comer arroz con palillos. Un rasgo particularmente distinto a Occidente es la forma de organización del estado. Países como Corea del Norte y China son países con un régimen abiertamente autoritario, esto significa que las libertades, que para nosotros son básicas, son coaptadas para sus poblaciones.  Elementos tan básicos para nuestra vida en sociedad como utilizar Facebook, Instagram y en general el Internet, son abiertamente monitoreados por el estado para asegurarse de filtrar contenidos en contra del régimen.

El nivel de seguimiento llega a tal punto, que al igual que el capítulo de Black Mirror, Nosedive, en China existe un sistema de valoración social llamado Zhima Credit en el que todos los movimientos financieros, las compras, las opiniones sobre política e incluso, los comportamientos cívicos son monitorizados y sometidos a puntuaciones. Los niños no son excepción de este monitoreo. Las cámaras, instaladas en la Secundaria No. 11 de Hangzhou, están diseñadas para monitorear automáticamente la asistencia y rastrear lo que los estudiantes hacen en cualquier momento, incluso lo que están leyendo, escribiendo o escuchando. También prometen proporcionar datos en tiempo real sobre las expresiones externas de los estudiantes, por lo que el registro de sus gestos permite conocer si ven asustados, felices, disgustados, tristes, sorprendidos, o enojados. El sistema ha sido promocionado como una manera de asegurar que los estudiantes estén atentos y contentos, aprendan rápidamente y, finalmente, obtengan buenas calificaciones en las pruebas.

Usando el sistema, la escuela puede catalogar a los estudiantes en seis categorías de comportamiento: algunos pueden estar inmersos en el aprendizaje, mientras que otros pueden estar distraídos. "Tenemos un puntaje mínimo. Si el puntaje en el aula de un alumno es inferior, significa que este alumno no se concentra durante el horario de clase ", dijo el subdirector Zhang Guanchao en una entrevista con The Paper. El sistema luego notificará al maestro para que se tomen las medidas correspondientes.

La Secundaria No. 11 de Hangzhou se ha posicionado a la vanguardia de la nueva tecnología, utilizando reconocimiento facial en su cafetería y biblioteca para la comodidad de los estudiantes, quienes ya no necesitan recordar las tarjetas de comida y biblioteca. No obstante, los detalles del sistema de seguimiento de emociones han desatado un amplio debate en China, donde algunos padres corrieron para recaudar fondos para  instalar tecnología similar en las aulas de sus propios hijos mientras, otros temían sobre una nueva forma de monitoreo estatal en el aula. "¿Por qué no instalar esto en las aulas universitarias para conferencias políticas y calificar a los estudiantes según el grado de entusiasmo que muestran?", escribió una persona en el sitio web de “Weibo”, plataforma similar a Twitter en China. "Esta tecnología es tan retorcida. Es antihumano ", dijo Zhang Jing, un fotógrafo de 23 años que habló en línea sobre el aula de Hangzhou. Imaginó un futuro en el que los docentes piden a los alumnos que sonrían en clase y "entonces no hay diferencia entre los estudiantes y los robots, ¿no?". 

El investigador y experto en el sistema de educación chino Jiang Xueqin, graduado de Harvard, afirma que el advenimiento de la tecnología de seguimiento emocional viene en medio de un impulso más amplio por parte de las autoridades chinas de "utilizar la educación cada vez más como una forma de control social". No obstante, ¿Hasta qué punto este tipo de procedimientos ocurren en la misteriosa Asia? ¿Será posible que en países como Colombia se realicen formas de monitoreo análogas? ¿Por qué nos indignamos de estos fenómenos en países “autoritarios” y nos hacemos de la vista gorda en países “democráticos?

Lo cierto es que películas como The Cleaners nos ilustran cómo los moderadores de contenido que trabajan para las principales plataformas como Facebook, Twitter y Google dedican su tiempo a ver cada imagen y video que ha sido marcado como potencialmente objetable para eliminarlo o dejarlo en la red. También sabemos de casos de espionaje por parte del estado mexicano y colombiano en el que se ha indagado de forma ilegal por los datos de las personas dentro de los estados.  Asimismo, películas como Snowden desglosan cómo los estados esconden información a sus ciudadanos y cómo buscan silenciar a aquellos que tratan de hacer filtraciones. Bajo este panorama, ¿realmente somos tan distintos a esos países?

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