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25 años de uno de los asesinatos más sangrientos de la música

¿Alguien dijo quema de iglesias, asesinatos, suicidios y black metal? Acá están todos los ingredientes.
Burzum
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Hace 25 años, el black metal noruego pasó de ser una curiosidad a una noticia mundial. En parte, por un asesinato brutal ocurrido el 10 de agosto de 1993.

Por: @chuckygarcia

La historia de la música, en general, está marcada por grandes músicos que perdieron la vida en la carretera, ídolos jóvenes que murieron ahogados en su propio vómito o a causa de una sobredosis; otros tantos que se suicidaron, algunos que fallecieron en medio de disparos o que fueron asesinados por algún fanático en hechos confusos o en medio de algún show.

El rock, el pop, el hip hop, el tex-mex o el vallenato, ningún género ha estado exento. Es más, habría que agregar que ninguna industria se ha salvado, y para no irnos más lejos, en el sector de la música en Colombia hemos tenido decesos lamentables como inesperados, cuando no casos en que los artistas han estado involucrados en juicios por homicidio.

Pocas veces, eso sí, sucede o ha sucedido algo como lo ocurrido el 10 de agosto de 1993, cuando el músico noruego Varg Vikernes (quien ahora hace de YouTuber sofista en el canal ThuleanPerspective) asesinó de 27 puñaladas a su compatriota y colega Øystein Aarseth, más conocido como Euronymous. Otras voces afirman que los cuchillazos no fueron 27 sino 23. Pero da igual. Lo cierto es que después de matarlo, Vikernes arrojó su ropa ensangrentada en un lago, y sostuvo y sigue sosteniendo que lo hizo como una forma de anticiparse a un plan en su contra.

“La policía noruega, durante la investigación, descubrió sus planes de asesinarme”, afirma Varg Vikernes sobre Euronymous en un video en YouTube que él mismo subió hace un par de años y que sigue disponible.

“Y esto es algo que está escrito. El juez lo escribió, la policía lo dijo en los medios. La policía tuvo numerosas entrevistas con gente que le dijo que él planeaba asesinarme. No es algo que yo maquillé. La razón por la que fui condenado fue porque ellos dijeron que ‘a pesar de que había planes de Euronymous para asesinar a Vikernes, Vikernes no sabía de estos planes, así que no había motivos para que lo matara’”.

Por estos hechos, Varg Vikernes fue condenado a más de 20 años de prisión, de los cuales pasó más de la mitad recluido en una cárcel en Oslo, hasta que recobró su libertad. Justamente fue en esta ciudad que acabó con la vida de Euronymous, un personaje que, tanto como él, si bien le dio la vuelta al mundo con esta noticia, ya había estado en el ojo de toda la prensa en su país y de parte de Europa por fundar y promover uno de los movimientos musicales más incendiarios del siglo XX: el Black Metal noruego.

Lo de incendiario no es piropo, cuando Vikernes fue llevado a los tribunales no solo fue acusado de asesinato sino de promover la quema de una decena de iglesias cristianas y protestantes, en 1992, una acusación que también salpicaba a Euronymous.

“Las iglesias salieron fortalecidas. Se recaudaron fondos para reconstruirlas, la asistencia a misa se disparó y el cristianismo renació”, como lo cuenta Andrew O’Neill en su libro La historia del Heavy Metal (búsquenlo, salió en 2017 y en muchas librerías independientes colombianas está la edición al español que lanzó la editorial Blackie Books). “Pero también lo hizo el Black Metal. La quema de iglesias se convirtió en un acto simbólico: era una antorcha que guiaba el sentimiento anticristiano del mundo”.

Lo de las iglesias más lo del asesinato fue lo que mediáticamente terminó haciendo que en todo el mundo se hablara y se conociera más del Black Metal noruego, que musicalmente estaba sustentado en nombres como los de Burzum y Mayhem o, dicho de otra manera, las bandas de Vikernes y de Euronymus (incluso estando en la cárcel, Vikernes no dejó de lanzar álbumes bajo el nombre de Burzum).

Mayhem hizo historia, Burzum hizo historia, y sus discos, mensajes y cruzada sin Dios ni ley terminaron influenciando a toda una camada de bandas alrededor del planeta. Y a legiones de fanáticos en regiones que incluso no eran de habla inglesa como Latinoamérica, o que de nórdicas tenían lo que El meneaíto tiene de música clásica. El estilo, particularmente atmosférico y pesado, lo-fi y ceremonial del Black Metal noruego, terminó por imponer una diferencia frente a otros movimientos que también hacían parte del metal, como el thrash y el death metal, pero que para aquel entonces ya habían sido absorbidos por los grandes sellos discográficos, los festivales alternativos o el canal MTV.

Antes de lo que terminó pasando el 10 de agosto de 1993, el cantante noruego Per Yngve Ohlin, más conocido como Dead y quien también hizo parte de Mayhem, se rajó las venas y el cuello, y para asegurarse de que nada fuera a salir mal se pegó un tiro en la cabeza. Euronymous fue el primero en encontrarlo, pero antes de avisar a las autoridades fue por una cámara fotográfica desechable, le tomó varias fotos y hasta guardó varios pedazos de su cráneo. Y sacó un comunicado de prensa asegurando que el suicidio de su compañero no había sido un acto demente, sino una supuesta protesta en contra de la comercialización extrema del metal.

Varg Vikernes, finalmente, y del que también hay que decir que siempre ha sido señalado como fanático del supremacismo blanco, hace solo unos meses atrás, en YouTube, aseguró que le habían ofrecido un dineral por hacer dos shows en Londres con Burzum, pero que él había declinado la oferta porque no le importaba el dinero, ni ir a Londres ni tocar en vivo.

Una carrera que él sugiere ha llegado a su final y de la que ahora dice que no quiso ser partícipe, lo cual viene siendo como la cereza inesperada del pastel de uno de los aniversarios más polémicos de la música; y a la vez la que mejor encaja con la cita de Gaahl, de la banda Gorgorth, que Andrew O’Neill incluye en su libro: “El Black Metal no tenía que llegar al público. Lo hacíamos por nuestro puro disfrute”.

Vikernes concluye en su video que prefiere quedarse en casa, cambiar el aceite de su auto, recoger madera podrida del bosque, pasar tiempo con sus hijos o hablando con los que se suscriben a ThuleanPerspective; en vez de irse de gira con Burzum: “Para ser honesto, probablemente preferiría pasar como un mes en prisión que pasar un mes ensayando con algunos músicos ‘metaleros’”.

 

 

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