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5 ejemplos de rock con sabor hecho en Bogotá

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ne2pi // Getty Images
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Por
Jenny Cifuentes

Estas agrupaciones bogotanas nos ofrecen una tanda poderosa de canciones nuevas para tardes de sol, granizadas, ventarrones,  viajes en Transmilenio y un pogo bailable.  

Por Jenny Cifuentes // @Jenny_Cifu 

Alvarito es protagonista de video juego. Agarren los controles. La pantalla muestra: loading… selecciona your dictator. Alvarito va acumulando puntos y calaveras mientras va sonando el “rock arrabalero” de la agrupación Los Pedros y El Llanero,  y un espanto - como mix de Anabelle y La Monja -,  grita: estudien vagos. Siguiente nivel.  Selecciona tu calzado, apuntan las instrucciones: “la bota para el paraguayo todo terreno, o la croc, suave calzado para discernir en el Senado”. Sube el voltaje, ahora apunta: “selecciona your marioneta, selecciona your chuzada”. ¿Quién ganará? ¿Alvarito será? Game Over. Así es la canción en la que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, de la banda bogotana del “caribbean rock”, que pregona con guitarrazos y sabor en su disco Arrabalerian Vol. 1. 

El grupo hace parte de la porción de músicos que en Bogotá deambula por umbrales del rock, excesos del metal, la virulencia del punk, lo gypsy, el blues, jazz, rockabilly, country y claro, lo bailable nacional. Porque no es ninguna novedad que en Colombia impera el huepajé, que en el mercado siempre ha mandado lo tropical, y que la radio y el ambiente nos han dejado loops de chucu chucu y vallenato en la cabeza. Por eso, a muchos, se nos sale el “barranquillero que baila arrebatao”, y nos gusta que nos cuenten con tambores  “un pedacito de la historia negra, de la historia nuestra caballero”. 

Con esa ingestión voluntaria u obligada de cultura  tropical, desde décadas atrás, grupos de rock bogotanos han exhibido en su obra tal influencia. Sin ir a la pre historia, hits del estilo se han implantado en cabezas con crestas. Por citar un reconocido par: Baracunátana de Lisandro Meza ejecutada por Aterciopelados, o Ay qué dolor de La Derecha.

Hoy, una porción de bandas capitalinas siguen gestando ese sonido particular: rock con sabor, que engancha con distorsión, poderosos riffs, propicia pogos  y sube la temperatura de la ciudad.  Unas, del tumbao de  Los Pedros y El Llanero,  con grueso calibre crítico y apartes de un huepa subliminal.  Otras como el dúo Atrato, responsable de tajantes maniobras entre punk y rock junto a ritmos calientes, explícitas en su EP debut Alto Concordia.  Algunas, tipo Aguas Ardientes, y su autodenominado “chirri folk”, apto para sonar en un festival en New Orleans o en una rockola de tienda local, que echa mano de lo cotidiano en títulos como Drinkin’ Guaro de toques blueseros y etílicos andando por la Caracas.

También  proyectos del talante de El Ombligo, armado por versados músicos (el baterista Pedro Ojeda, el bajista Santiago Botero, Ricardo Gallo en los teclados y Enrique Mendoza en la guitarra) que llevan hasta el techo la experimentación despegando del jazz, el rock, la cumbia o el vallenato y estos días empezaron a publicar la que será una tanda de sustanciosos EP´s.  O las transfusiones fiesteras que se implantan desde hace tiempo en la agrupación Milmarías, que en su nuevo video huye del frío.

Aquí una tanda de composiciones hechas en la ciudad en la que un día hace sol y al otro las tejas se caen por el granizo. Que tiene un Metro en proyecto hace mil años, calles llenas de basura,   y concejales que en vez de trabajar, vociferan en sus sesiones porque una banda de metal extranjera,  para ellos “satánica y malevola”, viene a tocar. Una capital con problemas,  pero que también es bonita y un vividero delicioso, y en la que hay bandas que pueden hacer que uno grite “agüita para mi gente” al final de las canciones,  como Jorge Barón y como Aguas Ardientes.  

Alvarito el Paraguayo - Los Pedros y el Llanero Bolchevique

Arrabalerian Vol 1. Los Pedros y el Llanero Bolchevique

EP #1 - El Ombligo

Drinkin’ Guaro – Aguas Ardientes

Préndela- Atrato 

Zurdo - Milmarías