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Aldea Mundial, un proyecto musical hecho con la mochila al hombro

Conozcan la historia de Biomigrant, el viajero que encapsula la música tradicional y la rescata para que el mundo la conozca.
Foto Cortesía Biomigrant
Foto Cortesía Biomigrant
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Michael Alfred Wagner, mejor conocido como Mike, es el genio detrás de Biomigrant, un proyecto musical que comenzó con un viaje de mochilero por diferentes países de Centro y Suramérica, y que, gracias a lo ocurrido durante su odisea, se convirtió en Aldea Mundial: un vasto y pulcro registro audiovisual de las tradiciones locales recónditas.

Biomigrant fusionó la electrónica y el folclore de varios de los países que visitó. Su trabajo lo ha vinculado a proyectos musicales como Palo e mango entre muchos otros. Hace un par de años que Mike llegó a Colombia, cargado de grabaciones musicales y de registros de videos de seis países. Con este material decidió contar sus historias de viaje.

Un viaje por la música sin invasión cultural

“Siento que es importante contar todo el contexto que hay detrás de la música y que no se puede apreciar a veces en un concierto. Es difícil trasmitirlo todo y es mejor contarlo con los sonidos y con ayuda visual”. 

Estados Unidos es un exportador de la cultura del consumo masivo. Cuando Mike tenía 18 años, le causó mucha inquietud la invasión que se ejercía desde su país de origen a los países pobres. “Un ejemplo claro es la saturación cultural que no estaba ajena ni en Ghana, África. Permeados por el canal Mtv, con videoclips donde la gente creía toda la fantasía del video y pensaban que era la vida real, en lugares donde apenas llega la electricidad. Es una visión de la música sin contexto que hace mucho daño, porque esto va borrando las culturas autóctonas de cada región”

Ese es el trabajo de Aldea Mundial: tratar de resaltar la música de cada región independientemente del país.

El encuentro con el sur

Cuando Mike tenía 19 años, viajó a México en un proyecto de intercambio y conoció la música mexicana. Fue su primer acercamiento a los sonidos latinos. A finales del 2012 tuvo la oportunidad de tocar en un Festival en Guatemala, que lo enganchó totalmente y lo enrumbó en un viaje por Centroamérica.

En México Mike encontró una viajera que le contó acerca de la cultura Garifuna en Belice, en la costa Caribe. Era un pueblo que se manifestaba como la antítesis del mundo globalizado. Le describieron la vida cotidiana de los pueblos pesqueros, tierras fértiles y una música muy distinta.

“Queda un poco separada, no queda ni en América latina ni en el mundo gringo, donde hablan inglés. Salí de viaje y en Guatemala me robaron y quedé pelado. Fue la mejor cosa que me pudo pasar, porque vas teniendo más contacto con la gente, que se da cuenta que uno necesita pagar un hotel y por eso está tocando en la calle; de esta manera es más fácil lograr una relación verdadera con las personas. Tocaba algo de reggae, pop, intentaba tocar cosas en español, pero en esa época no hablaba bien”.

Los dos meses que estuvo ahí armó la banda que necesitaba. Encontró los músicos claves de la zona; entre ellos, Paul Nabor, un señor de 80 años que ya falleció, ícono de la música de parranda. También conoció músicos jóvenes en la calle.

“Estuve tocando en una pizzería con un grupo de jóvenes garifunos con quienes empezamos a hacer las grabaciones. Tenía mis cosas de Dj que funcionan como estudio portátil, todo muy básico. En esa época Aurelio Martínez, un personaje que lleva la música garifuna a todo el mundo necesitaba una banda y nosotros estábamos ahí, y aprovechamos ese momento, son cosas chiquitas que lo acercan a uno mucho a la música y le permiten conocer más de la cultura”.

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Aldea Mundial, los videos

“Este proyecto, más que ser una inversión, es mi vida, porque no estoy haciendo una cosa y planeando como debe de ser. Todo se financia desde el lugar donde estas, trabajando donde se pude y haciendo lo que se puede. Unos años estuve trabajando en California donde hay chamba cortando mota o haciendo grabaciones a gente en el camino, en conciertos, tampoco estos seis cortos de Aldea Mundial han sido algo planeado, no es como imaginarse a un canal de televisión haciendo un documental. Unos amigos míos se van a embarcar en un viaje parecido, haciendo la misma ruta, pero con todos los equipos necesarios para hacer una gran producción. Seguro se va a lograr hacer algo bien bonito. El recorrido mío era con la mochila al hombro, una Nikon pequeña y al final una GoPro y mis equipos de música, todo muy básico. En los clips se nota que no es algo cinematográfico. Con esa cantidad de formatos de video que hay hoy en día, lo mío es hecho con lo que hay a mano.

Aldea Mundial audiovisual son seis capítulos que cuentan con un disco, que terminó de grabarse el año pasado. Justo cuando terminaba la grabación, empezó con el documental. Hay colaboraciones de cada país. En Déjala llorar, colabora Palmeras de Urabá. “Pienso en momentos directos con cada país. Cuando estuve dando la forma al disco el proyecto visual ya estaba. No hay ninguna canción completa, se va integrando con entrevistas de lo que pasó en el trascurso del viaje”.

La conexión de Mike con los países que visita

Mike lleva tres años en Colombia, donde ha tenido que vérselas con una mezcla de todo. “Por ejemplo, en Bogotá puedes conectarte con el mundo moderno. Acá hay todo lo que uno quiere encontrar, pero igual en un día de viaje en bus está en San Jacinto, en Palenque, o Tumaco, donde hay todavía una vida cotidiana relacionada a esta música. Por ejemplo, el bullerengue no se siente lo mismo en la tarima del festival de puerto escondido que en las calles de  Necoclí. Es muy diferente cuando la música está pensada para vender en una tarima. La música tradicional cuenta todavía con maestros como Toño García, que recibe a todo el mundo, enseña lo que tiene y cuenta sus historias en otros países.

Cuenta que siempre es diferente la forma como conoce a los músicos. Algunos son amigos cercanos, otros solo se los encuentra en el momento: “El link es como una ilusión, pero sirve. En México hay una colaboración con el maestro Andrés 'El Güero'  Vega de Son Jarocho, tiene setenta y pico de años y vive en un pueblito donde hay como 300 personas, casi no hay caminos. Esto surgió porque en el festival de Guatemala conocí un chico que toca Son Jarocho en un grupo y me dijo que había estado varias veces con él, me sugirió que viajara a este pueblo y que ahí lo encontraba, no tienes que tener contactos ni nada solo le dices que eres amigo mío y el señor te recibe.  Me fui de viaje en tremendo recorrido, llegué a un punto donde no había camino y no había bus como por tres días, tocaba seguir, empecé a caminar con una tormenta en la mitad del camino con mis equipos al hombro y un panadero en una motocicleta paró y me dio un aventón, con tan mala suerte que caímos en el lodo en el camino y llegamos empapados. Me dejó en la puerta de 'el Güero' Vega y cuando toqué la puerta me abre una señora, yo solo me imagino la escena -abre la puerta un día cualquiera en la semana y hay un joven gringo empapado de lodo con mochila- le digo: ‘soy amigo de fulano y quise venir a visitar al maestro’, la respuesta fue: ‘¿Fulano?’, no recordamos quién es. Sin embargo, me recibieron y fueron muy amables, me quedé cuatro días con ellos. En esta ocasión la grabación que forma parte de la música la hice con una grabadora que tenía varias canciones de referencia para estudiar. Años después terminé haciendo una maqueta más electrónica con eso.  Al final hice un recorrido para conectarme con los músicos que he conocido y también en este caso pedir permiso para poderlo usar la música, porque no lo hemos hecho con un propósito comercial sino cultural. También hicimos unas tomas con 'el Güero' Vega y con esta maqueta fui a un festival de Son Jarocho que me permitió conocer otros músicos”. 

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Los tres primeros capítulos ya están en el aire, Mike nos cuenta la historia detrás de cada viaje.

Capítulo 1:  El Duelo
El primer capítulo se enfoca en el Caribe colombiano, hablando de nuestra relación con la muerte y la enfermedad (tanto en lo físico como en el sentido personal y social)  y como se puede canalizar y transformar el dolor a través del canto y la danza, desde una perspectiva basada en la gaita y el bullerengue. En este capítulo se plantea la problemática de un mundo enfermo, una condición resultando de la mente occidental y los fenómenos de globalización y capitalismo.  Vemos por primera ves el personaje de la muerte, quien va pasar por una transformación en el transcurso del video completo, un viaje de descolonización de la mente y espíritu, pasando por los 6 territorios. También vemos por primera ves el personaje del territorio colombiano, guiando el baile de soltar un duelo reprimido.  Esas escenas de baile era realizado juntos con la productora La Olla Presión y un colectivo de danza y artes plásticas en Bogotá, con quienes definimos la propuesta visual.

La primera canción es una versión del clásico de gaita, Conmigo que nadie se meta, compuesto por Nando Coba, cuenta con la participación del maestro Toño García (Los Gaiteros de San Jacinto), Fredys Arrieta (Los Bajeros de La Montaña), Owen Chamorro (Los Gaiteros de Ovejas), y Louis Peña (Payambo).  La segunda, Déjame Llorar es un canto tradicional Bullerengue, cantado aquí por el grupo Palmeras de Urabá, con el violin de Samuel Wexler.  Termina con una composición original de Biomigrant, La Cascara, inspirado en el mismo canto.

Capítulo 2: La Riqueza

El viaje llega a La Habana, Cuba, donde exploramos la pregunta: ¿qué es la riqueza? Cuba es un país muy particular y de muchas contrastes, que durante una lucha larga para hacer su propio camino ha experimentado épocas de escasez extrema (en gran parte por culpa del bloqueo y hostilidad de los Estados Unidos), y al mismo tiempo ha logrado avances impresionantes en los campos de la educación, salud, y cultura. Ya con ciertas aperturas económicas y sociales enfrenta otro cambio drástico en su destino.  El video toca ideas de las necesidades básicas, deseos humanos, los extremos materialistas del modelo capitalista, y finalmente, qué es lo importante para sentir completa esa vida.

Como en cada capítulo, aquí introducimos un personaje nuevo trayendo algo de la esencia del territorio, representado en el maquillaje hecho por Esbinote Baez.  Se destaca mucho la propuesta de arte reciclado de Maria José Isaza, quien creó el vestuario de Laura Velandia (bailerina principal del capítulo) hecho con botellas, latas, y envolturas. El baile representa la represión y competición en una sociedad industrial y materialista, y la rebelión y escape eventual de esa programación de la bailarina principal. 

La música empezó con una sesión de grabación muy informal y casero con el trovador joven Manolo Bas hace mas de cuatro años. A principios del 2016, regresé a La Habana y completamos la música en un estudio chévere donde ya trabaja Manolo, contando con la participación de unos duros de la música cubana, el percusionista Andrés Cuayo (Orquesta Buena Vista Social Club), y el trompetista Julio Rigal (interactivo, entre otros).

Capítulo 3:  El Idioma
Desarrollado en las tierras mayas de Guatemala, el tercer capitulo ofrece una exploración de los cosmovisiones que traen los idiomas y los pueblos originarios, y empiece la curva hacia reconexión y sanacion en la narrativa.  La música empiece con la marimba tradicional y música prehispanica del grupo Movimiento Artístico Jade, en las montañas de Uspantán.  Luego trasladamos a Colombia con un canto en el idioma nativo recuperada Muisca del grupo Faoa, y a San Basilio de Palenque con un verso en Palenquero por Afroneto del grupo Kombilesa Mi.  Llegamos de nuevo a Lago Atitlan de Guatemala, con el canto de M.C.H.E. del grupo de hiphop nativo Balam Ajpu, y un verso de Biomigrant dese las piramides mayas de Tikal.  Despedimos con un encuentro sorprendente entre mundos, cuando las tejedoras de un colectivo de mujeres indigenas de Santiago de Atitlan se juntan con el festival de sabores psicodélicos internacionales, Cosmic Convergence, y imagenes del viaje de bici hacia el sur de cual nació el proyecto Aldea Mundial.

Canciones: El Sembrador de Sololá - Biomigrant y Movimiento Artístico Jade
Rescate - Biomigrant ft. Faoa, Afroneto, & M.C.H.E

Lo mejor de este proyecto es que lo ha construido entre amigos, todos amantes de las raíces musicales.  “Hay una citación o dicho que retrata muy bien este proyecto del subcomandante Marcos de los Zapatistas – Un mundo en el que quepa muchos mundos”