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¡Así es una fiesta llanera! Guía básica para disfrutar de la parranda

A brindar con Aguardiente Llanero y cerveza helada.
Photo by Evans/Three Lions/Getty Images
Photo by Evans/Three Lions/Getty Images
Por
Elkin Escobar

Las fiestas, celebraciones y sus características particulares constituyen un elemento bandera de cada región y de forma notoria en Colombia, el país de las fiestas patronales mensuales. Así las cosas, estas son de las manifestaciones que vale la pena sostener y convertir en patrimonio de la humanidad. He aquí una guía del folclor del Llano colombiano.

Por Elkin Escobar // @elkinescobarb

“(El parrando) Es el espacio de identificación de la comunidad que orgullosamente amanece o anochece disfrutando un concierto de música llanera.” Walter Silva, cantautor de música llanera.

Para beber

La temperatura promedio de la región de la Orinoquia, al este de Colombia, está alrededor de los 27 grados. Frente a este caluroso panorama, las bebidas destinadas a la honorable misión de refrescar las celebraciones en el Llano colombiano son la cerveza y el masato, reinas del encuentro. Cuidado con subestimar a este último, pues alcanza elevados niveles de alcohol. Es una bebida a base de arroz cocido (en algunas ocasiones junto a cáscaras de piña que se retiran luego) que se licúa, se endulza con panela y se deja fermentar previo al evento.

Sobre la música

“El joropo es la tonada tipo de los llanos orientales que les identifica” Isaac Tacha, maestro y compositor.

El eje central de todas las celebraciones es la música, en este caso el joropo. Sin él no hay nada. Pasar inmune junto al joropo es casi imposible, pues es tan mestizo que los sonidos que residen en su ADN ejercerán el debido control para que quien lo escuche termine bailando, cantando y/o tarareando con un vaso de masato en la mano. Pero regresemos un poco.

Durante varias generaciones, el joropo fue considerado una música impía. Su origen campesino y los contextos en los que crecía esta tonada hoy caracterizada por el arpa cuatro y maracas no fueron una buena carta para su aceptación durante varios años. “La música llanera se tocaba en los antros, era música de fufurufas, no era música social. Era un pecado tocar una canción de joropo en una sala” comenta Isaac Tacha.

Pero esto no es particular al joropo. Gran parte de los sonidos que conocemos han sufrido estos vituperios antes de conquistar al mundo. Parece ser que el miedo que nos produce el cambio nos ha impedido aprender la lección. En hora buena para nuestros oídos el joropo se convirtió en la música folclor de esta región con su mestizaje característico y se izó como la bandera del Llano narrando sus realidades. Tal es el caso de los cantos de vaquería que en 2018 fueron alzados por la Unesco a la categoría de patrimonio inmaterial de la humanidad.

Los exponentes más tesos del joropo

Los grandes divulgadores de esta música se mueven entre Colombia y Venezuela debido a que los dos países comparten este género musical. Estos son algunos de los principales representantes del joropo.

- Cholo Valderrama - canción sugerida: llanero, sí soy llanero

- Reynaldo Armas - canción sugerida: Egoísmo

- Walter Silva - canción sugerida: El chino de los mandados

- David Parales (Arpista) - canción sugerida: Arpa, cuatro y maracas

- Miguel Ángel Martínez - canción sugerida: Mi cuatro llanero

- Simón Días - canción sugerida: Caballo viejo

Subgéneros o variantes

La música llanera se organiza según su región: joropo oriental, joropo andino, joropo llanero (en este se resaltan dos variantes: el golpe y el pasaje), entre otras divisiones. Cada una de estas con coloraturas particulares.

Y las producciones se inscriben en tres grandes bloques: El corrido: la más antigua de las manifestaciones del joropo. Se caracteriza por su narrativa del día a día y las gestas del Llano. El contrapunteo: estos son versos improvisados entre copleros sobre la base instrumental del joropo. Y El ritmo de pasaje y/o poema: bagaje de historias con las que el llanero expresa sus sentimientos.

Llegados a estos tiempos podríamos añadir dos categorías a la larga lista de variantes que existen: el joropo tradicional o sabanero y el joropo urbano.

Un par de apreciaciones sobre el joropo

Alrededor de 1940, en su camino de evolución, la guitarra con que se tocaba el joropo fue sustituida por el arpa como la conocemos hoy. Aquí participaron exponentes como El Indio Figuredo y Juan Vicente Torrealba. Sin perder la influencia de sonidos españoles como el fandango y la fuerza de lo indígena. A pesar de su riqueza literaria, su potencia sonora y su transformación, el joropo parece haber quedado rezagado en su vuelo y caminar con lentitud hacia el resto del país y el mundo.

“El joropo hoy en día no es una música masiva en el país porque las disqueras cuando existían y vendían el disco le tuvieron miedo al folclor como producto comercial. Además, en ese momento ni siquiera tenía la importancia que tiene hoy. Para el joven llanero hace 20 años escuchar joropo era una cosa secundaria hoy en día es su pasión, su vida.” plantea Walter Silva.

Otra teoría es que esto se deba al prolongado tiempo que este sonido estuvo tan naturalizado en la población, narrando la realidad manifiesta con sus discursos costumbristas, que no se vio necesario diseñar estrategias para difundirlo y/o conservarlo. Era como el pasto de la llanura, hasta que la modernización del campo puso de manifiesto la realidad a la que enfrentaba esta música.

La falta de empresarios, el conservatismo de algunos músicos, y el desconocimiento de este estilo han coartado la riqueza y la potencia de estos sonidos. Los empresarios para esta música folclórica casi no existen, o puede que existan, pero prefieren no arriesgarse(...)frente a alguna variación el folclorista dirá: este otro pendejo se tiró la música. Mucha gente no sabe que hoy un concierto de joropo puede tener al frente 10.000 o 15.000 personas. Hay gente que le parece imposible”

¿Se puede vivir de la música llanera en Colombia?

De acuerdo con Isaac Tacha “vivir de la música es muy difícil cuando la sociedad no tiene las herramientas culturales para sustentar estas expresiones. Para vivir el artista tiene que tener un nombre”. Ese es el caso de voceros del joropo como Walter Silva: “Puede vivir del joropo todo aquel artista que vea al joropo como una profesión y la valore y la dignifique como tal”. Los circuitos y escenarios para esta música fuera de su región están en desarrollo, las propuestas que persiguen este fin deben unirse a quienes han realizado un trabajo serio y constante por la divulgación del joropo y continúan abriendo espacios.

2 caminos: la relación con otros sonidos y/o un icono popular

“Los conciertos de joropo que se hacen en otras ciudades del país están enmarcados en lo cultural”

Frente a la transición del joropo de música folclor a música popular se auguran buenos vientos. En palabras de Walter Silva, “Yo soy un optimista de que en algún momento la música llanera revienta y nos vamos a absorber al país”. Haciendo un análisis breve se presentan dos caminos, entre tantos que pueden surgir para lograr este cometido, para llevar la banda sonora de una región a las grandes listas y enriquecer la escena.

Una de las opciones, quizá la más natural y que hace algún tiempo se evidencia en algunas propuestas, es la relación del joropo con otros ritmos y sonidos. “Yo siento que lo que hacemos es como tirar el anzuelo para que la gente se fije en la inmensidad que tiene la música llanera, para que la gente mire que es lo que se está haciendo acá”. Así lo hace notar Andrés Gonzales bajista de The Criollos, una de las propuestas que le han dado otro color al joropo y que hace parte de los que podríamos llamar una nueva corriente en la que encontramos iniciativas como Chimó Psicodélico, Guafa Trio y Guarura. “Los muchachos tratan de tomar su esencia para interpretar sus sentimientos y eso es tan válido como el tipo que se quedó en la sabana cantando su música criolla” señala Isaac.

“Yo tengo la filosofía de que yo hago el joropo tradicional con el que crecí, pero no estoy en desacuerdo con que haya grupos que rodean sus propuestas de joropo. Prefiero que afuera conozcan cómo somos sin la necesidad de transformarnos” Walter Silva. 

Otra de las alternativas para potenciar la música llanera en el país y el mundo es el encuentro o la construcción de un icono popular que tome la bandera del joropo y contagie al mundo con este sonido. Tal fue el caso de Carlos Vives con el vallenato.

Estos iconos se han ido erigiendo paso a paso, desde artistas hasta producciones audiovisuales masivas. Así que no sería extraño que en poco tiempo este sonido tome fuerza en todo el país y sea headline en escenarios como el Estéreo picnic. Mientras tanto, en los pueblos del Llano, el joropo continúa repicando con fuerza el arpa y otras generaciones fortalecen la base piramidal del género.

“Si hubiera gente visionaria, empresarios que dijera: miércoles aquí hay una música con potencial”

El baile

La danza del joropo tiene bien merecida una nota aparte en su honor. Pero a vuelo de pájaro es un baile que se ejecuta en parejas en el que se narra el sentir y la historia con el cuerpo, con el zapateo propio de este género. Se divide en las modalidades tradicional y académico. El primero es baile un poco más lento y espontáneo y en el académico la velocidad y las figuras del baile aumentan y la indumentaria cobra un papel fundamental. Las mujeres emplean un vestido enterizo adornado con flores o un traje de dos piezas y los hombres el liquilique: traje elegante, cotizas y sombrero.

Algunos pasos característicos son: el escobillao: deslizamiento rápido de los pies hacia adelante y hacia atrás, El vals: marcación del paso hacia los lados y el zapatiao: zapateo en imitación al caballo.

¿Y hay comida en el parrando?

Tras bailar, cantar y/o tararear durante varias horas será necesaria la presencia de uno de los platos característicos de toda celebración al este del país: La llanera, carne de res que se ubica en “chuzos”, varas de poco más de un metro, alrededor del fuego. Más o menos a 40 centímetros de este. Se asa a fuego lento por un periodo aproximado de 4 horas y se adereza exclusivamente con sal y la buena sazón del cocinero, girando los chuzos de forma regular para un completo asado al ritmo de la música.

Con esto en mente se le extiende una cordial invitación al parrando:

Fecha: según el calendario de festividades.

Lugar: cualquier lugar del llano

Hora: entre las 6:00 pm y las 6:00 pm del siguiente día. (Horario sujeto a cambios)

Aporte: buena actitud y disposición para la gozadera.

 

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