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Así se formó Radiante, la nueva dupla del folclor electrónico

Hablamos con una de las nuevas duplas del folclor electrónico, Radiante.
Radiante, cortesía Prensa Radiante
Radiante, cortesía Prensa Radiante
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Redacción Shock

El proyecto de música electrónica Radiante es un encuentro de mares, un hibrido del folclor colombiano. Fundado por Arturo Brahim en 2018, este año completó su dupla con Eka, voz de la legendaria Sidestepper. Ambos nos contaron cómo hicieron match musical.

A finales de los 90 y principios de milenio Colombia vivía uno de los momentos más álgidos de su atropellada historia. Dos tipos de violencia hacían empalme. Del sangriento dominio de los capos del narcotráfico pasamos a un conflicto entre tres actores: Estado, guerrillas y paramilitares. Las grandes urbes se densificaban en población y, con la incertidumbre social como telón de fondo, entre los jóvenes de Bogotá se conformaba una movida musical sostenida por una pregunta existencial colectiva: ¿Quiénes somos?

La música electrónica fue una posibilidad que cuajó al tiempo que la necesidad de encontrar un sonido propio relacionado con la colombianidad. Apareció en el mapa un proyecto definitivo, el colectivo Sidestepper (que hizo sus primeras grabaciones en el 97), luego el compilado Colombeat (2002), en el que figuraron, además de Sidestepper, la nueva camada de músicos colombianos que iban por la misma senda.

Se emparentaron el folclor colombiano y la música electrónica. Desde entonces, el producto de esa unión sigue ampliando el repertorio.Y Radiante es uno de los más recientes en esa línea hereditaria, que se remonta a lo más recóndito de la tradición colombiana, pero que tomó una nueva forma de Sidestepper.

El primer zarpazo en el viaje de Radiante lo dio Arturo Brahim en 2018. Él fundó el proyecto bajo el formato productor más músicos invitados. Para su primer álbum, Cadencia Natural, incluyó nombres como el de la brasileña Djiiva o la cantante de Buenaventura Eryen Korath.

En la nueva etapa de Radiante, desde marzo de 2019, Brahim, que buscaba una voz con carácter y sabor local, hizo match con quien fuera, precisamente una de las figuras que militó durante más tiempo en Sidestepper, Eka. Ambos, cobijados por la misma búsqueda de lo propio, conforman hoy uno de los dúos más prometedores del folclor electrónico, o de uno de sus hijos, el electronic wave.

Cada uno de ellos nos cuenta cómo llegaron a juntarse en el camino.

Eka

Mi encuentro con la electrónica fue hace casi 20 años, cuando vine de Barranquilla a Bogotá por el reallity Popstars. Desde ahí entré a Sidestepper, de una empecé a viajar, ya por los cinco continentes.

Ahora en Sidestepper hay un break. Estamos esperando algún momento para hacer algo especial. Pero todos los grupos cumplen ciclos y Sidestepper ha tenido muchas generaciones. Cada una con una propuesta nueva. Esa es la característica del proyecto, que trae artistas de todas partes. La última formación, por ejemplo, fue Chongo, Richard, El guajiro y yo. Pero por ahí pasaron Iván Benavides, Pernett, Kike Gurrola, Goyo, Pedro Ojeda.

Me quedé acá en Bogotá y tengo un proyecto con mis tres hijos. Uno de 13, otra de seis y uno de cuatro. La banda se llama Los gordon y tenemos un EP con música familiar. Con mi proyecto solista, Eka, tengo un álbum que se llama Camino. Exploro la música de todas las regiones. Desde vallenato a Soca con Elkin Robinson.

Estar acá es venir a la plataforma. Cuando uno viene se acuerda más de su tierra, de sus raíces. Le hace falta. Entonces empieza a escudriñar más de dónde nació. Eso ayuda a que los proyectos sean enfocados a mezclar y fusionar. Porque el ambiente es lo que te forma. Así se transmite el folclor, por la tradición oral, por escuchar todo el tiempo la bulla. Por ejemplo, mi hija tiene 6 años y ella canta folclor tanto como cualquier canción pop que le gusta. Así como ella lo vive, lo hace.

Nosotros culturalmente y en muchos aspectos como sociedad sufrimos de colonialismo. Uno espera que venga el extranjero, o que afuera les guste, para aceptar que algo es chévere. Pero como hay tanto tiempo recorrido con la música fusión ya se ha aceptado. Tiene un nivel de aceptación masivo. Ahora más gente quiere hacerlo, es una tendencia. Se quieren montar en el carrito. Fue difícil para los primeros grupos mantenerse porque hay mucho talento y mucha gente con ideas frescas que se ha montado en un carrito que se empezó a trabajar hace rato.

Yo le decía a Richard que a mí lo que siempre me encantó de la electrónica es que es como una base, que te permite exponer lo que eres en escena, dar al público lo que tú tienes, pero desde una base organizada. Lo que más me ha gustado de la electrónica es que uno puede mostrarse como es. Y eso es Radiante, otro color en la búsqueda.

Con Tuto (Arturo) nos conocimos en marzo de este año. Juan Daniel, un amigo en común me comentó de una propuesta que mezclaba electrónica con Pacífico. Nos encontramos y desde el primer ensayo hubo química. Empatizamos chévere y dijimos “vamos a seguirlo”.

Arturo Brahim

Yo nací en la frontera, en Cúcuta, pero tengo educación clásica, de la sinfónica juvenil colombiana; estudié en Bogotá. En paralelo, tengo un proyecto que se llama Post human. Y en la búsqueda creativa, esa raíz folclórica estaba pulsando fuerte. Por simple lógica eso me llevó a Cali. Desde niño venía siguiéndole la pista al Pacífico, pero me faltaba complementarlo musicalmente.

Como estaba en la búsqueda de la música tropical, pues en los Andes no podía hacerla. Acá se enfría la vaina. Es diferente componer o producir a 40 grados que a 10. Hace unos cinco años decidí viajar y hacer esto. Y Radiante tomó otro color, más tropical.

Lo que lo mueve a uno, creo yo, es cuando llega a un lugar donde no hay más crecimiento como artista. En este caso, yo hice una investigación previa y había algo particular en la música del pacífico: que no estaba registrada. La única manera de aprender de ella es involucrarse. Fue, de alguna manera, dejar la comodidad de Bogotá e ir en la búsqueda. Cali es una cantera musical. Está el mundial de la salsa, el día del Pacífico, el Petronio y entre esos hay eventos menores, de barrio. La única manera es estar allí contagiándose de ese ánimo. Es un lugar ideal para estar.

Es una explosión. Yo llevaba algo en mente, me gustaban los cantos de las cantoras, el cuero del cununo, pero había algo muy especial que era la salsa negra, ese golpe especial que no era ni de la salsa puertorriqueña ni la neoyorkina. Uno nunca sabe qué elemento va a tomar a menos de que vaya y conozca nuevas cosas. Por eso Radiante está cargado de salsa, de currulao, de arrullos. Ahora tiene su toque champetudo. Es un encuentro de mares, un hibrido en el folclor.

La fusión que nosotros hacemos es la ruta hacia otros territorios, que es finalmente a donde uno quiere llegar cuando trabaja con folclor. La electrónica tiene muchos matices, pero sin duda afuera pueden preferir escuchar un remix de Totó la momposina, Petrona Martínez que a lo mejor el house local, porque eso ya abunda.

Hace poco también viví un tiempo en Santa Marta y me llené de Caribe. Entonces lo que hacemos con Eka, que es una mujer Caribe, que baila y canta genial, es crear una amalgama muy única.

Abrimos de manera desesperada por Facebook una convocatoria de una voz femenina y con carácter. Y con Juan Daniel, que es nuestro manager, tuvimos en mente a Eka. Ella tiene los ingredientes que necesitamos. Necesitábamos una frontwoman con el poder de ella en escena. Y bueno, aquí estamos. Ella tiene la magia.

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