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"Cómo terminar un disco mientras tu país vive una revolución"

Hablamos con Omar Silva, guitarrista de Cultura Profética, sobre su nuevo disco y la movilización social en Puerto Rico.
Cultura Profética - Omar Silva, Archivo Shock
Cultura Profética - Omar Silva, Archivo Shock
Por
Redacción Shock

Han pasado 9 años desde que la agrupación puertorriqueña Cultura Profética lanzó La dulzura, una de las placas más compartidas, dedicadas y elogiadas de su carrera. Un álbum con líricas sobrecogedoras y la siempre elevada voz de Willy Rodriguez. Ahora, después del tiempo de relativa inactividad, están de vuelta con un nuevo álbum, Caracoles, que se prevé estará al aire el 25 de octubre.

Por Fabián Páez López @Davidchaka

Durante estos años Willy Rodriguez y Omar Silva se estrenaron como padres. Puerto Rico se movilizó y tumbó a un gobernador. Trump se encaramó en el mando de la Casa Blanca y sigue parecer sin importarle la existencia de la isla. Y el mundo del reggae en español, cada vez más escaso en representantes, siguió rememorando a Cultura Profética, que ya completa 23 años de carrera. 

(Lea también: ¿Dónde está y para dónde va el reggae en Colombia?)

Mientras podemos escuchar el álbum completo, hablamos con Omar Silva, guitarrista de la banda, sobre el nuevo álbum, la salida de su baterista Boris Bilbraut (quien fue acusado de maltratar a su exesposa) y sobre la influencia del momento político de Puerto Rico en la construcción del nuevo álbum, del que se han estrenado dos canciones: Llevarte allí y Caracoles.  

¿Cuál es el momento de la banda, luego de nueve años sin estrenar álbum?
En estos nueve años muchas cosas han pasado. Pero si vemos dónde estamos ahora, versus en dónde estábamos hace 9 años, creo que hay muchos elementos a considerar. Uno de los más importantes es la llegada de la paternidad a nuestras vidas. Nos llegó en un momento bastante cercano a todos. Eso definitivamente es una enseñanza que te transforma y hace que sientas cosas diferentes. Y una de las cosas con la que estamos en el proceso creativo es el estado de emergencia que hay en el mundo, que lo estamos manejando de una manera bastante errónea y bastante contraproducente. Ya lo sabemos y los cambios se hacen hacia el futuro, es algo que asimilamos dentro de la paternidad. Todos estos elementos juntos nos hacen meditar unas cosas diferentes. Quizá fortalecer, porque el trabajo de ahora es una proyección hacia el futuro, pero como parte de la trayectoria de lo que venimos haciendo hace muchos años. Yo te diría que esos elementos son como la visión del mundo contemporáneo, y esa pregunta de hacia dónde vamos la tenemos bien presente en este disco. Mucha gente también la tiene bien presente y hacemos eco de ese sentir de nuestra generación.

¿Cuándo empezaron a darle forma al nuevo disco, Caracoles?
El proceso empezó hace mucho tiempo. Tuvimos un cambio de baterista y eso nos hizo retomar la grabación desde otro ángulo. El proyecto cogió la velocidad final desde la dirección artística en el último año y pico.

Aunque Cultura Profética siempre ha sido una banda políticamente activa, La dulzura, el último álbum, era romántico por completo. Ahora que Puerto Rico acaba de vivir uno de los momentos políticos más significativos de su historia reciente, ¿qué sigue?
Hay ya muchas soluciones planteadas. Es cuestión de meter mano. Ahora es bien importante tomar postura. A nivel musical, Cultura Profética, como artistas, está decidido a tomar posturas y ponerlas adelante. La gente nos ha conferido con el tiempo esa responsabilidad. Esa fortuna de ser comunicadores de esos sentires, que muchas veces los medios de comunicación esconden o no les conviene preguntar por ciertas ideas. El poder detrás de todos los medios. Nosotros decidimos hacer ese trabajo. Es lo que llevamos haciendo todo el tiempo, pero en este disco hemos logrado, especialmente con el trabajo de Willy, poner en pluma y papel un sentimiento muy conectado a la realidad de mucha gente que está pensando todas estas preocupaciones y atentos, con ganas de hacer algo. Estamos todavía nosotros en el corrillo de los soñadores. Y eso es lo que planteamos, el sueño.

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¿Qué significó para ustedes, y para su música, la reciente movilización de Puerto Rico?
En nuestro caso, ya somos veteranos de la lucha en Puerto Rico. Estamos bien contentos. Sentimos que aportamos nuestro granito en poner y plantear estos temas que desembocaron en esta hermosa revolución del verano de 2019. Yo hacía un chiste con los muchachos en el estudio: “podemos escribir un libro que se titule Cómo terminar un disco mientras tu país vive una revolución”. Era imposible no participar, tuvimos que cancelar muchos días de estudio. No dormir, estar pendientes. Yo vivo en el viejo San Juan, que era donde estaban las manifestaciones. En mi casa había gas lacrimógeno. Fue bello, pero muy intenso. El pueblo sacrificó muchas noches en eso, nosotros incluidos. Ese proceso está documentado en el disco.

Lo vivíamos y teníamos la oportunidad de vivir una manifestación histórica. Cuando no podíamos caminar más en las marchas, compartíamos las vivencias en el estudio. Todo ese material se contagiaba en el proceso creativo, en la escritura de los temas, la conexión y la lectura de muchas de las canciones que íbamos haciendo cambiaba, tomaba otros ángulos de cómo tú lees una canción como puertorriqueño después de esta vivencia. Y yo creo que va a ser muy rico, sobre todo desde Puerto Rico, recibir el contenido que hay en esta música y en estas canciones.

¿Después del triunfo de la protesta empezaron a cambiar las cosas en el país?
Ahora mismo hay unos movimientos de acción ciudadana que están surgiendo espontáneamente. Hay una red de lo que llamamos acá las asambleas de pueblo, donde se convocan por sector. Es algo que está pasando muy bonito, la gente está empezando a meter participación ciudadana. Y está saliendo con ideas a compartir un proceso muy lindo de verdadera democracia. Por otro lado, los contenidos de las conversaciones sobre temas de política han tomado otros giros. El destape de las mentiras ha hecho a muchas personas buscar la verdad. Mucha gente se ha tomado la tarea de aprender cómo funciona el gobierno.

Recuerdo un ejemplo bien sencillo. En un chat de un periodista bastante popular de Puerto Rico una persona preguntaba qué es un cabildero. Si tú no sabes lo que es un cabildero...es la gran trampa de la política, porque los cabilderos deberían estar prohibidos. Ha elevado el lenguaje, las conversaciones. Ya tú puedes hablar de unos temas que si antes lo hablaban te decían que eras un izquierdista o lo que dicen para segmentar la gente y tratar de no hacer valer tus argumentos. La cosa cambia. Hay una generación que no se deja, como nosotros decimos, “meter las cabras”; no se dejan engañar. Y tienen ganas de luchar porque el futuro es de ellos. Hay mucha rabia, algo todavía está latente. Cierta prensa ha tomado un poco más de seriedad. Todo se reinterpreta por lo que vivió el país. Mucha gente te puede decir que estamos de nuevo en lo mismo, pero yo digo que no. Estamos en un proceso de prueba.

¿Cuál es el ánimo de la gente ahora en Puerto Rico?
El ánimo ahora es bregar por la política local. Es lo que directamente tenemos acceso a fiscalizar. En la relación con Estados Unidos no tenemos voz ni voto. Pero en esa relación está la mayor confusión y el mayor impedimento, es lo que nos tiene sin proyecto de nación claro, porque de nada nos sirve generar un proyecto de nación. Es complicado, pero lo bonito es que hubo un despertar, una acción y la clase política vio lo que pasó. Hay un deseo de cambio y de retomar las riendas del país.

Y los artistas, ¿siguen articulados en los asuntos sociales como lo estuvieron durante la protesta?
Yo lo que siento es que muchos artistas que generalmente no tomaban nunca postura, fueron parte de este proceso. Y lo sufrieron desde la distancia los que estaban afuera. Pero sí participaron y la experiencia y las vivencias te dan material para tu escribir. Yo les decía a mis amigos “Prepárense para el trap revolucionario”. Porque definitivamente los contenidos en Puerto Rico van a ser trastocados. Vamos a ver con cuánto nivel y con cuenta profundidad. Eso está por verse.

 

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