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Bad Bunny: la nueva religión del trap y el fenómeno musical del momento

El conejo malo es mucho más que un fenómeno digital.
Foto: GettyImages / Alexander Tamargo
Foto: GettyImages / Alexander Tamargo
Por
Lizzeth Neira

¿Dijeron “trap”? Llamen a Bad Bunny. El ícono latino más importante de este género, autor o figurante de casi todos los hits actuales de este visceral sonido, estuvo en Bogotá. Y no, no fue un fiasco.

Por: Lizzeth Neira // @LizzNeira

Bad Bunny tiene 24 años, tres años de carrera y ya está haciendo su primera gira mundial: La nueva religión tour. En tan poco tiempo, el puertorriqueño se ha convertido en el ícono insigne del trap en español, el chico del momento, con el que todos quieren –y por todos quise decir TODOS-; desde los patrones latinos como Daddy Yankee, Marc Anthony, Yandel o J Balvin, hasta los capos del mundo anglo como Drake, Cardi B o Will Smith– y por eso es que suyos, o en trabajo en grupo, son los mayores hits del género actualmente: Soy peor, Te boté, Sensualidad, Mayores, Amorfoda, Mía, etcétera, etcétera.

El joven maravilla llegó a Bogotá a dar un atravesado concierto que se estrelló con la próxima presentación que tendrá en el Megaland con boletas a precio que oscilan entre los $80 y $100 con un cartel complementado por Greeicy, Valentino, Anitta, Piso 21, Morat, Turizo, Fonseca, entre otros, y que hizo dudar a los organizadores sobre la realización de este show. Sin embargo, ante un poco más de tres mil personas reunidas en la Gran Carpa de Corferias se llevó a cabo este evento que integró también a Greeicy Rendon, Mike Bahía, Wolfine y Dj Luian.

Wolfine, el que está toteando con Bella, abrió la fiesta a las 9:40 de la noche; lo siguieron Mike Bahía y Greeicy Rendón, con su deliciosa mezcla de reggaetón, trap, pop, voz delicada y sensuales movimientos. La pareja alternaba sus salidas al escenario para interpretar sus éxitos como solistas (entre ellos la recién estrenada Jacuzzi, junto a Anitta), y el que los ha hecho célebres como pareja: Amantes.

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Para recibir al maestro trapero las luces del escenario se apagaron y apareció en pantallas un video con un conteo regresivo, varias tomas de Bad Bunny en conciertos y una breve, pero concisa, introducción de su éxito en reproducciones de plataformas digitales. Sí, era cierto, y no solo por las cifras: había llegado la hora de ver a uno de los fenómenos del trap. Segundos después, una bandera de Colombia iluminó el escenario acompañado del pegajoso sonido de vallenato con la canción de Diomedes Díaz La Plata que le dio paso al puertorriqueño.

Era la 1 de la mañana y Bad Bunny se subía a la tarima para cantar Estamos bien. Interpretó tres canciones más, Joda, Diles y Solita, antes de saludar de manera efusiva al público que lo estaba esperando y con el que compartió la felicidad de haber recibido la noche anterior el premio de Mejor artista del año de los Latin AMAs 2018. Su presentación en la capital de Colombia era la mejor manera de continuar la celebración.

“Hoy vinimos a cantarlas todas, a brincar, a bailar, a joder con el conejo malo”, y sí, efectivamente lo cumplió. Fue hora y media en la que el artista deleitó con todos sus éxitos incluido su más reciente sencillo Mía, al lado de Drake. Antes de verlo estaba la duda razonable cuando uno va a ver solistas de trap, reggaetón o hasta rap-pop que tienen colaboraciones muy fuertes y exitosas pero que, por costos y agendas, no viajan con toda la comitiva con la que interpretan todos sus hits: ¿cumplirán las expectativas? Bad Bunny disipó las dudas y sorprendió en este sentido.

Y vale la pena recordar cuáles han sido algunas de sus colaboraciones: Explícale, con Yandel; Mayores, con Becky G; Vuelve, con Daddy Yankee; Ahora me llama, con la colombiana Karol G; Si tu novio te deja sola, con J Balvin; Sensualidad, con Balvin y Prince Royce; y una que llevó con éxito al mercado anglo, junto a Farruko y Rvssian, Krippy Kush.

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Con tan solo seis bailarinas, una puesta en escena sencilla pero atrayente, efectos especiales en la pantalla que fueron acompañados de humo, colores y figuras llamativas que combinaban a la perfección con su pinta descomplicada sombrero negro, pantalón rojo, camiseta amarilla y tennis blancos y con cada una de las colaboraciones del artista, hicieron que los espectadores se conectaran con el show. Quedó claro que Bad llegó a Bogotá a dejar a los asistentes con ganas de más. No hubo ni una sola canción en la que sus fans dejaron de cantar. Amorfoda, Sensualidad, Te bote (remix), Vuelve y I like it fueron las canciones que más se sintieron esa noche.

El público estaba fascinado y ese sonsonete que solo las letras de este género pueden generar puso a cabecear a todos los asistentes que gritaban y cantaban con la misma energía que el puertorriqueño. Cuando el tiempo se estaba agotando, Bad Bunny soltó sus bombas actuales, Mía, I Like It y Amorfoda para despedirse de Bogotá. El paso de este nuevo boom de la música latina había concluido.  ¿Será que lo vimos en su máximo pico o en algunos años será el rey indestronable e indiscutido de la música latina?

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