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Criollo Electrik, un trip guitarrero con latidos del Caribe

Bienvenidos a este viaje sonoro
Cortesía: Roberto López
Cortesía: Roberto López
Por
Jenny Cifuentes

Por: Jenny Cifuentes @Jenny_Cifu

Radicado en Canadá hace más de dos décadas, el  virtuoso músico colombiano Roberto López, reputado en el circuito jazzero y con una carrera con ostensibles virajes, presenta su nueva placa: Criollo Electrik. Un trabajo en el que la guitarra se erige como guía para un viaje sonoro con visos de funk, electrónica y rock, cuerdas a lo soukous, highlife, evocaciones africanas y escalas en la tradición de las costas colombianas que sacan a relucir entre otros, champeta y currulao. Sonidos ambiente del Caribe que exaltan el valor de lo cotidiano, se  irradian además,  en doce canciones que ponen a flotar al oyente.  

Un trip instrumental en el que López se embarcó junto a un productor de Belice y una dupla de  instrumentistas veteranos duros: un baterista de Costa de Marfil y un percusionista brasilero, invitando en los coros a cantadoras de la agrupación Las Alegres Ambulancias, de San Basilio de Palenque, exhibiendo así un sonido particular logrado con  exploración profunda en los latidos nacionales, dotado de groove y regido por la sencillez.

Hablamos con él

Cuéntenos sobre sus etapas musicales

Cuando estaba en Colombia, décadas atrás,  toqué con varias bandas del llamado “rock en español”, principalmente con el grupo WC.   Con esa banda hicimos cortes que sonaban en la radio, como Perversión.

Después de esa época me interesé más por el jazz, y terminé viniendo a Montreal a estudiarlo. Me quedé, y durante años hice música para cine. En 2005 saqué el disco Qué Pasa, con el Roberto López Project, al que le siguió Soy Panamericano (2009), con el mismo proyecto. Con esos trabajos giré en Canadá, estuve nominado a los Premios Juno, a los premios de la música independiente, y toque en eventos grandes como el Festival Francophonie.

Yo tenía curiosidad por explorar ese sonido de los años 70, de big bands de cumbia y compartir música colombiana con mis amigos jazzistas, y cree el Afro- Colombian Jazz Orchestra. Con la banda nos presentamos en todos los festivales de jazz canadienses,  gané el premio de artista revelación Radio Canadá (2011) y publiqué el disco Azul (2012).

Luego quise embarcarme en un proyecto más pequeño, porque todos los grupos anteriores eran de nueve o diez músicos, y evidentemente los costos de viajar etc., eran muy altos, y me enfoqué en este disco Criollo Electrik, que trabajé aquí y que grabé en San Basilio de Palenque.

En una de las conferencias de Womex, conocí al productor Iván Durán, de Belice, muy reconocido en el circuito de la “música del mundo”, que ha trabajado con gente como Manu Chao  y ha popularizado la música Garifuna (de la etnia que se extiende por Honduras, Belice, Nicaragua y Guatemala). Le propuse producir mi álbum y aceptó.  

El proceso de producción fue largo, de casi dos años. A él le gusta tomar tiempo, grabar y esperar unos seis meses para volver a trabajar sobre las canciones. Tiene la filosofía de que hay que dejar reposar la música, olvidarse de ella por un rato y volver a oírla con la mente fresca  para ver qué funciona y qué no.

Al inicio del proceso, hablamos de lo que me motivó a ser guitarrista y de esos sonidos que me influenciaron, como el de Carlos Santana con ese toque permeado por la música latina, por el boogaloo, y ese fue como mi punto de partida, inspirado también por Willie Bobo o Mongo Santamaría.

Quise hacerlo con elementos electrónicos, con motivación que despega desde la música colombiana,  buscando un sonido particular en la guitarra con la distorsión,  y con músicos de otros lados: el baterista Momo Soro que viene de Costa de Marfil y el percusionista Vovo Saramanda, de Brasil, que vive en Bahía y conoce muchísimo de la música de esa región  donde las raíces africanas se guardaron de forma muy fuerte, como en San Basilio de Palenque. Ellos son dos músicos veteranos, y la idea de incorporar estos señores muy adultos, es que no tienen la necesidad de mostrar que pueden decir muchas cosas, sino que tienen la experiencia de coger un ritmo y hacer el Groove. Hacer lo sencillo que es la idea del disco.

Criollo Electrik tiene lementos de funk, de rock, el jazz casi no se siente y eso es algo que el productor quería evitar para que imperara lo simple, hay instantes de guitarra africana, como de soukous y highlife. Incluso hicimos una canción que es completamente currulao con unas palabras en lengua palenquera que se llama Agüé.

Cumbiero, el primer sencillo de la producción, tiene un gran video con estampas de pueblo, calles del Caribe, baile, colores que se usan en el arte de los picós, ¿quién dirigió?

Kaveh Nabatian,  él es también músico y has dirigido varios clips para Arcade Fire y bandas de rock de Montreal. En el video quisimos mostrar el cotidiano,  el día a día de la costa Caribe, la cultura de la gente, todo ese sabor y colorido de los lugares.

El álbum tiene algunos coros grabados por cantadoras de Las Alegres Ambulancias,  ¿Cómo llegó a ellas?

Llevo muchos años estudiando la música colombiana, porque cuando estaba en Colombia tocaba rock y era un poco contracorriente de los movimientos de música folclórica o popular que uno escuchaba. Como existía tanto alrededor de esos géneros, yo en realidad, no les paré muchas bolas.   Pero cuando llegué aquí, a la universidad, todos los compañeros con los que estudiaba jazz me preguntaban cómo era la música colombiana, cómo se tocaba, quiénes eran los compositores y las diferencias con la música brasilera y cubana que son más conocidas en el medio jazzístico internacional. Entonces para mí empezó un proceso de encontrar mi identidad, investigar sobre nuestra cultura, y por varios años tuve becas que me permitieron ir y estudiar con folcloristas colombianos, aprender sobre los ritmos y la riqueza sonora nacional.

Y cuando llegué a Colombia a hacer este disco ya tenía unas bases y lenguaje de la música colombiana, sin ser un conocimiento absoluto, y sabía exactamente qué me interesaba. Con amigos llegué a San Basilio de Palenque, porque sabía que allí había un estudio, y ellos me conectaron con las cantadoras de Las Alegres Ambulancias. Tuve la fortuna de que Emelina Reyes Salgado ‘La Burgos y Teresa Reyes Salgado ‘La Mella’  hicieran los coros en el disco.

Se oyen también sonidos de ambiente en el disco, cuéntenos

Cuando fui a Colombia a grabar el video del tema  Cumbieros, con mi equipo, estuvimos 12 días en la costa Caribe y viajamos por Cartagena, San Basilio, San Jacinto, María La Baja.  En nuestro recorrido estuve grabando sonidos ambiente que después trabajamos con filtros, con efectos electrónicos, para crear lo esos ambientes que se escuchan en las canciones. Eso lo hago en vivo también. Me conseguí un mini picó, y en concierto disparo todos esos sonidos.

 

Háblenos sobre la portada del trabajo

Fue hecha por el artista argentino Javier Almirón,  quien viaja mucho por Colombia y tiene  un proyecto  llamado Atrapa Sueños. Es un mural que está pintado en la Casa de la Cultura de San Basilio de Palenque.  Creo que es el pájaro María Mulata, un ave muy popular de la costa, muy nombrado en cantos del folclor. Pienso en esa imagen de la portada como una simbología que reúne al pájaro y a la bailadora colombiana. 

 

Para usted, ¿qué cambió  como músico en este disco?

Mis otros trabajos siempre fueron muy orientados a mi rol no solo de intérprete, sino de compositor y arreglista. En ellos siempre estuve escribiendo para una cantidad de instrumentos: para trompeta, trombón, contrabajo etc.  En este álbum, el centro de todo se volvió la guitarra. Para mí fue ponerme más en el centro como instrumentista. Un cambio drástico fue que durante muchos años dejé de utilizar la distorsión.  La usaba tocando rock,  pero desde que llegué a Canadá no lo volví a hacer. Con el Roberto López Project, mi instrumento principal era el tiple, que aunque lo pasaba con efectos no dejaba de ser acústico, y en el Afro-Colombian, tocaba la guitarra funk y jazz muy limpia, entonces en este disco fue como: subámosle el volumen al amplificador y  hagamos sonar la distorsión.

¿Próximos planes con Criollo Electrik?

Sí, el disco no se ha tocado en un lanzamiento oficial en Colombia y espero hacerlo próximamente. Estoy como en un proceso al revés de muchos, que quieren sacar su música. Yo estoy buscando llevarla de afuera hacia adentro, hacia Colombia. En la actualidad Criollo Electrik está nominado a  los premios de la música de Quebec llamados Gala de l’ADISQ  y a los Canadian Folk Music Awards, espero que todo vaya bien.  

Escuche Criollo Electrik