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Juancho De La Espriella y El Mono Zabaleta lanzan su disco ‘Para Siempre’

Por
Redacción Shock

Por: Jenny Cifuente @Jenny_Cifu

Tras un expediente de agitación y cambios muy sonados en el vallenato, se dio la unión del acordeonero Juancho De La Espriella con el cantante “El Mono” Zabaleta. Juancho De La Espriella era compañero hasta hace poco de Martín Elías y “El Mono”, actuaba junto al acordeonero Rolando Ochoa (hijo de Calixto). Después de las rupturas de los dos tándems lo que resultó fue que Martín volvió con Rolando y Juancho se ligó con “El Mono”. Hoy la nueva dupla presenta su disco Para Siempre.

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Hablamos con Juancho y El Mono  

Cuéntenos  sobre su disco Para Siempre

MZ  El disco lo despegamos con el sencillo Qué Vaina que está sonando mucho. Luego de su salida empezamos a visitar compositores. Nuestro productor fue Carlos Huertas Jr. quien ya había trabajado con cada uno de nosotros.  Tenemos mucha empatía con él y grabamos en Bogotá en sus estudios con los músicos de nuestro conjunto que son los que me venían acompañando. El disco está muy variado.

JDLE Los arreglos los hicimos El Mono, el bajista del grupo Eric Martínez y yo. Ya cuando llegamos donde Huertas lo hicimos con el disco montado y él entró a grabarlo y a dirigirlo. Ahora que estamos lanzando el disco, estamos promocionando el segundo sencillo que se llama Me Bebo el Recuerdo, composición de Rolando Ochoa.

¿Ya presentaron Para Siempre en Valledupar?

MZ Sí. Hicimos un show en el barrio El Carmen con una emisora, porque salimos con el álbum en las fiestas de la Virgen del Carmen (mediados de julio).

He escuchado comentarios sobre los pases (toques de acordeón) que ejecuta en este disco, mucha gente del público dice que se fajó, que “volvió a ser Juancho”…

JDLE He oído a mucha gente comentando que de pronto en este disco con El Mono retomé un poco de lo que la gente encontraba en la época con Silvestre. No es algo que uno se proponga. Uno no piensa: lo voy a hacer así. Lo que ocurre es que con El Mono tuve una química musical que fluyó desde que comenzamos a escoger las canciones, la cosa fluyó sin problema, nos gustaron las canciones y eso como acordeonero a mí me motiva para arreglarlas. Con Martín, sí compartíamos muchas cosas pero teníamos desacuerdos en escogencia de los temas.  Hubo por ejemplo composiciones  que yo sentía que no eran, y a él sí le parecían,  y eso de alguna manera se refleja en la forma como uno las toca.  Aquí yo metí cuanto pase me gustaba,  a El Mono le gustaban también y armamos el disco así.

¿Hay algún pase en particular que percibe que ya  resalta en el álbum cuando lo tocan o cuando lo suenan en la radio?

JDLE Hay uno sencillito en la primera canción, un tema autoría de El Mono, que se llama Mentirosa, y es un pase en el que él dice: “puro Hawai”. Ese pase le está gustando al público. Yo hice el pase y él le hizo una animación, porque sobre el pase hay una guitarrita como hawaiana, y Carlos Huertas dijo un día en el estudio: “eso parece Hawai” y al Mono se le ocurrió mandarlo así.

Uno escucha nuevas producciones saturadas de saludos, no hay tanto de eso en su álbum….

JDLE Nos cuidamos bastante en el disco.

MZ Eso es fundamental, no exagerar con saludos. Porque a veces los saludos empañan lo musical, los pases etc. si tu metes un saludo y a los 4 segundo metes otro, y luego a los 2 segundos metes otro no se puede apreciar la música.

¿Cómo manejan ustedes el tema de los saludos?

JDLE El principio de los saludos es la amistad.  El inicio, de amigos, de familia. Y sí, existen personas que se vinculan con nosotros y nos dicen yo quiero que me saludes de esta forma y yo te puedo dar alguna colaboración.  Eso existe. Negarlo no tiene sentido. Y a uno le sirve. O por ejemplo, otro caso puede ser: te saludamos y nos compras mil discos, se hacen algunos convenios hasta con la prensa  y a nosotros nos sirve para la promoción.

Hablemos sobre la unión de ustedes. ¿Cómo fue? ¿Quién buscó a quién?

MZ Cuando Juancho estaba con Martín, yo estaba con Rolando. Martín se fue con Rolando, Juancho y yo quedamos solos.  Llamé a Juancho y hablamos, pero no nos unimos en seguida. Empezamos a tocar sin unirnos oficialmente.

Y ¿cuál fue el primer concierto que dieron juntos?

JDLE Una fiesta privada en Montería.  Antes de empezar a tocar juntos yo me fui para Valledupar, hicimos unos ensayos, montamos el repertorio, iba yo acoplándome a ellos. Pasó el tiempo y en enero se hizo oficial la unión.

¿Han tocado mucho desde la salida del álbum?

JDLE Desde que el disco salió, que fue para las fiestas de la Virgen del Carmen,  no hemos parado. Hemos hecho alrededor de 25 presentaciones. Nada más el fin de semana que salió hicimos 10. Tocar es una forma de pegar la música. Hay que presentar la música en vivo. En realidad a los artistas de la música vallenata nos contratan bastante.

MZ En este oficio se pasa por pueblo, caserío, ciudad, río, chalupa….el vallenato está en todos lados.

Vemos con regularidad artistas vallenatos ligados a campañas políticas, ¿ustedes lo hacen?

JDLE Nos han contratado para animar sus actividades políticas.  Para nosotros es trabajo y lo hacemos, pero sin inclinarnos por ninguna tendencia, ni como bandera de ellos, somos músicos que tocan y ya, eso es todo.

¿Ustedes han sido festivaleros? ¿Han participado en festivales de música vallenata en alguna región del país?

MZ Participé como tres veces en un festival en San Diego (Cesar) mi pueblo. Quedé en una ocasión primer lugar en voz aficionada, otra vez quedé de tercero.

JDLE Participé unas pocas veces en el interior del país, como en Madrid Cundinamarca. Pero después me dediqué a grabar discos, al ámbito comercial. En alguna época, hace como 10 años pensé participar en el Festival Vallenato, pero me parecía ya demasiado riesgoso por mi carrera.  Me parecía que era más lo que podía perder que ganar presentándome y decidí no hacerlo.

Uno escucha acordeoneros jóvenes que quieren surgir en el mercado, que dicen:  “Juancho De la Espriella es mi ejemplo, ¿quién es el suyo?

JDLE El Cocha Molina. Lo admiro musicalmente. Lo conocí desde niño. Me acerqué a él. Lo admiro, lo quiero como persona.  Es mi papá musical. Desde que yo era un niño, desde que él andaba con Diomedes, yo lo perseguía. Hoy ya logré mi estilo musical, una identidad a parte de él, en la que utilizo algunas cosas suyas.

Y para usted ¿quién es su mayor referencia en el canto?

MZ Jorge Oñate.

¿Hubo muchos nervios al estrenarse al lado de Juancho?

MZ Claro, porque la gente tiene muchas expectativas y no es fácil.

Hace poco escribió en sus redes que prefería arrancar de cero, retroceder…Cuéntenos sobre eso

JDLE Fue algo así como que yo prefería retroceder para empezar a subir, que estar arriba y echar para abajo.

Con retroceder, ¿se refiere a empezar otro proyecto?

Sí. Porque una separación causa trauma. El Mono estuvo primero con el acordeonero con Elías Mendoza, luego con Rolando… yo también tuve mis uniones.  Luego todo eso se rompe y se empieza otra vez, por más de que él traía algunos éxitos y yo algunas otras cosas, prácticamente es volver a hacer el acople, a echar un poquito para atrás y a empezar a posicionar nuevamente el grupo.

¿Cómo se ha sentido en ese proceso?

JDLE Al principio la separación con Martín me dio duro, porque ya me sentía cansado de estar entrando en procesos donde he aportado mi talento, mi nombre, mi trabajo y se daba una ruptura. Creo mucho en dios y cuando ya entendí las cosas y me calmé, simplemente dije: empiezo de nuevo, y desde que tomé la decisión de hacerlo estoy feliz.  Vamos pa´adelante y desde ese instante empezamos un camino de ascenso.

Usted ha pasado por varias uniones. Resúmame en pocas frases qué ha significado  para usted cada etapa con esos diferentes vocalistas compañeros de fórmula 

Con Miguel Cabrera, la palabra que prima es emoción. Fue la emoción del primer disco.  Tenía 18 años.  Él era más veterano que yo y me brindó la oportunidad de grabar, para mí eso era un sueño. Yo vivía en Bogotá y venía tocando cosas, parrandas, etc. pero con él empecé a viajar a pueblos  y a disfrutar del en vivo.

Con Peter Manjarrez fue arrancar un camino más profesional y que la gente nos conociera. Junto a él grabamos cuatro álbumes.  

Luego siguió Silvestre Dangond fue la etapa más hermosa de mi carrera, no hay por qué negarlo. Estuvimos 12 años juntos.  Hay una generación entera de muchachos que crecieron con nuestras canciones. Nos desarrollamos musicalmente. Vivimos cosas no sólo musicales sino personales.  Nos queremos mucho.  Fuimos cómplices, amigos.  Yo soy padrino de un hijo de él, él es padrino de un hijo mío. Una gran etapa de mi carrera con mucha música para la gente.

Con Martín fue un desarrollo económico.  Me fue bien económicamente con él. Fue relativamente tranquilo.

Ahora con El Mono es la motivación. De pronto cuando el éxito te llega, y en eso influye el dinero, uno puede tener el error de entrar en un letargo. Yo trabajé full con Martín, pero cuando yo ya acepto que esto me pasó, que me toca volver a hacerlo, volver a trabajarlo, estoy muy motivado y echando pa´lante.  Haciendo todo para que podamos consolidarnos como una de las mejores agrupaciones de vallenato actual.

Hablando de letargos y cosas que vienen con el estrellato, ¿alguna vez la fama le llegó a rayar la cabeza?

Recuerdo la frase que utilizaba  Silvestre que me parecía que era mentira, eso de que “la fama es para locos”. Yo creo que la fama es un regalo de dios.  Que uno no la sepa utilizar es otra cosa, pero alguien que diga que no le gusta el reconocimiento está diciendo mentiras. Yo siento que a veces sin quererlo uno abusa del nombre que tiene, con algún seguidor o cuando está peleando verbalmente con alguien, pero eso es en caliente y pasa.  Considero que todo eso lo he llevado bien y he tratado de llevar equilibradamente mi carrera.

Cuéntenos ¿cómo es eso de que va a hacer una gira con Silvestre Dangond?

Es una posibilidad. No es nada concreto. Es algo que me propuso Silvestre con su manager, lo hablé con El Mono, y consistiría en hacer unos “conciertos de reencuentro” el año entrante. Funcionaría así: El Mono Zabaleta con Juancho De la Espriella, Silvestre Dangond y Lucas Dangond, y Silvestre y yo como show principal, en ese espectáculo tocaríamos 10 temas de los que tanto se le quedaron a los seguidores.  Haríamos una gira nacional con el formato 360 que Silvestre está manejando ahora. Eso es lo que él plantea, es una buena posibilidad aunque que hay que aterrizarla a fechas, empresarios, valores etc. 

¿Considera necesaria esas súper producciones, montajes gigantes  para shows en vivo en el vallenato?

Es depende lo que cada quien sueña. Silvestre soñó con eso y lo hizo. Y creo que eso hace parte de que él esté un paso más adelante que todo el mundo. Pero, yo, personalmente, soy un poco más conservador. Sí me parece perfecto tener una puesta en escena bien armada, con buen sonido y buena luz, pero hasta ahí. Él quería llevarlo más allá, con pirotecnia,  y lo ha hecho bien.

Usted ha tenido un largo recorrido, ¿recuerda su primera presentación ante el público?

Como de 14 o 15 años conocí a Miguel Osorio, (el cantante de Guajira) con él tuve mis inicios en parrandas.  Estaba una vez con gente mayor, y yo medio estaba tocando acordeón y a ellos les salió una presentación en Corferias.  Yo les decía que quien tenía que tocar el acordeón era yo, y me contestaban: “pero es que a ti te falta mucho”. Yo les insistí y efectivamente me dejaron tocar la primera canción y me metí una atravesada con el grupo pero brava y hasta ahí me llegó. Salí por la puerta de atrás pensando: sí, a mí me falta mucho….

Usted grabó con Diomedes Díaz el disco Pidiendo Vía, cuéntenos ¿cómo fue esa experiencia?

Esa es la más importante. Musicalmente es la bendición más grande que ha tenido mi carrera y que seguramente tendrá en toda su historia. No tiene precio. 

Ha sido lo más grande que me ha pasado. Es un gran orgullo que llevo en el alma, porque para mí, Diomedes es la mayor figura no solo del folclor vallenato, sino de la música en Colombia. Haber sido su acordeonero hizo que la gente me viera diferente, me dio otro nivel.

El disco se grabó el último año que Diomedes estuvo preso, yo iba a la cárcel y allí compartíamos ideas, arreglos, me mostraba composiciones, etc. Trabajábamos ahí. Luego yo pasaba al estudio que quedaba unas cuadras del centro penitenciario.  Diomedes grabó las voces en un salón que habilitaron en la cárcel durante tres días.  Nunca me cambió ningún arreglo, ni me puso un pero, se emocionaba cuando yo tocaba y me decía: “mire cómo se me ponen los vellitos”. En ese entonces (2002) la idea era hacer un proyecto con varios acordeoneros, pero finalmente terminó escogiéndome a mí. Me dijo “Yo le pongo mis 29 años de vida artística en sus manos”.

 

 

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