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El efecto Mozart y otras mentiras sobre música e inteligencia

 De "El efecto Mozart" a "El reggaetón daña tus neuronas".
Mozart.
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Por
Redacción Shock

El "efecto Mozart" fue una mentira ampliamente extendida que afirmaba que la música del compositor austriaco nos hacía más inteligentes. Aunque ha sido ampliamente rebatida, es uno de varios ejemplos de estudios "científicos" para justificar prejuicios contra géneros musicales. ¿Si creen que el reggaetón mata las neuronas o es solo una excusa para sentirse superior por lo que escuchan? 

Durante los 90 era frecuente ver los comerciales de TV promocionando un disco llamado Estimulación temprana con el efecto Mozart, que prometía favorecer la inteligencia de quienes lo escuchaban. Los papás corrían a las tiendas de discos por la promesa de que ponerles música de Mozart a sus hijos los haría más inteligentes. De hecho, según un reporte de prensa de 2001, éste fue el disco de música clásica más vendido en Colombia.

¿De dónde surgió la idea de que escuchar la música de Mozart nos hace más inteligentes? Nació en 1993 con un estudio realizado por la Universidad de California en Irvine, publicado en la revista Nature. Se crearon 2 grupos de estudiantes para hacer una prueba que requería cortar y doblar papel: uno de ellos escuchó la Sonata para dos pianos en re mayor, K. 448 de Mozart. Quienes escucharon a Mozart tuvieron más éxito en la prueba que quienes no lo hicieron.

Si bien los investigadores determinaron que la música de Mozart contribuía a mejorar los resultados de una tarea específica y solo durante entre 10 y 15 minutos, estos hallazgos fueron suficientes para que se esparciera el rumor de que la música de Mozart nos hace más inteligentes.

El mito creció con la publicación del libro El efecto Mozart en 1997. Según su autor, Don Campbell, la música del compositor austriaco ayuda a “desarrollar la inteligencia y la creatividad, a reducir la tensión y a mejorar la concentración”.  Desde entonces, escuchar música de Mozart ha sido visto como sinónimo de inteligencia. En 1998, el gobernador Zell Miller de Georgia (EE.UU) propuso ofrecer a todos los padres de un recién nacido un casete o CD de música clásica.

Los estudios que se han hecho sobre la influencia de la música de Mozart sí han concluido que pueden llegar a mejorar momentáneamente ciertas habilidades visuoespaciales. Sin embargo, eso está muy lejos de llegar a altrar el coeficiente intelectual. Aunque no hay un consenso absoluto, la comunidad científica coincide en que no hay un efecto específico de la música de Mozart en las tareas cognitivas. “El estímulo inducido por la música de Mozart también lo ofrecen otras piezas musicales. Sus efectos no son específicos”, dice el artículo El efecto Mozart: milagro neurológico, artefacto o influencia sugerente.

Psicólogos de la Universidad de Viena revisaron 40 estudios con más de 3.000 personas involucradas y concluyeron que no hay forma de replicar el “efecto Mozart”, ni de determinar que la música del austríaco tenga algún efecto en el cociente intelectual.

Otro estudio en Inglaterra con 8.000 niños concluyó que aunque la música de Mozart puede ayudar a mejorar la capacidad de predecir formas en papel, canciones de bandas como Blur son incluso mucho más efectivas para este propósito.

“No existe evidencia científica de que al escuchar algún tipo de música se incremente la inteligencia”, concluye un estudio realizado por la facultad de Psicología de la Universidad Javeriana.

El “efecto Mozart” no es el primer intento por tratar de asociar la inteligencia a un determinado estilo musical. El 2009 se dio a conocer el estudio Music That Makes You Dumb, que comparó el puntaje promedio en los exámenes SAT en Estados Unidos para el ingreso a la universidad, con cerca de 130 artistas y géneros musicales que tenían muchos likes en Facebook. Entre los más inteligentes se ubicaron Beethoven, Sufjan Stevens, Radiohead, Counting Crows, Bob Dylan y U2, mientras que los puntajes más bajos escuchaban música de Beyoncé, Lil Wayne o TI. En el medio estaban bandas como The Beatles, Kanye West y Maroon 5. El autor de este estudio, Virgil Griffith, agrega que más que científicos, los hallazgos son simplemente hilarantes (¿Quién diría que los fans de Counting Crows son más “inteligentes” que los de The Beatles?). Lo cierto es que citar investigaciones “científicas” es una forma de proyectar prejuicios alrededor de los géneros musicales.

Music That Makes You Dumb | FlowingData

Entre 2012 y 2014 cientos de reportes en portales de noticias citaron un estudio realizado por la Universidad de Bamako (Mali) según el cual quienes escuchan reggaetón tienen un 20% menos inteligencia que los seguidores de otros géneros musicales. Para llegar a esa conclusión, el estudio (que no aparece completo en ningún lado) entrevistó a 5.000 personas y les hizo una prueba de coeficiente intelectual, así como una entrevista social, según los portales que citan el estudio. No es claro de dónde surge el 20% por encima de otros géneros.

Otro estudio de 2018, esta vez de la Universidad de Finlandia, sugiere (según los reportes de prensa porque el estudio tampoco aparece en ningún lado) que el reggaetón “no estimula nuestra capacidad cognitiva ni nuestra inteligencia” (como si alguno de los otros géneros musicales sí lo hiciera).

Si bien están ampliamente documentados los beneficios terapéuticos de la música, no sucede lo mismo con las teorías sobre “mejorar la inteligencia” con música, mucho menos, según el género. “El cerebro humano, en su parte cognoscitiva, no está sujeto a ‘reconfiguraciones’ extremas como aumentar o disminuir la inteligencia según la experiencia cultural a la que se exponga”, explica en El telégrafo, Gabriel Renault, decana de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador (USAL) en Buenos Aires, Argentina. Para Renault, “es más preciso hablar de los estímulos que provoca determinada música antes que del nivel de inteligencia de quien la oye”.  

 De "El efecto Mozart" a "El reggaetón daña tus neuronas" son muchos los estudios que se hacen pasar por ciencia para desacreditar el gusto de otras personas y estafarlas con promesas falsas. Escuchar y aprender un poco de todos los géneros parece ser “el efecto Mozart” perfecto para acabar con los prejuicios.

 
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