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El éxito de “Despacito” es una cachetada al odio de Donald Trump

Gústeles o no, “Despacito” se ha convertido en un fenómeno global, especialmente en Estados Unidos. ¿Qué significa esto en plena era nazi de Trump?
Despacito - Luis Fonsi & Daddy Yankee
Despacito - Luis Fonsi & Daddy Yankee
Por
Julio Escovar

Una canción en español está a punto de romper un record casi intocable por más de 20 años en la Norteamérica que más problemas raciales ha tenido en nuestra historia reciente. Este fenómeno, más que el de un género musical, es muy interesante si entendemos que ante el panorama político norteamericano, hay un récord de 20 años que va a ser roto por un reggaetón, en español.

Por: Julio Escovar // @julitroescovar

En este momento Despacito es la primera canción en la historia del Billboard Hot 100 que logra empatar a Mariah Carey con 16 semanas consecutivas en el número uno. Esto la ubica por encima de Uptown Funk de Bruno Mars & Mark Ronson, I Gotta Feeling de los Black Eyed Peas, Candle In The Wind de Elton John y I Will Always Love You de Whitney Houston, entre otras. Para ser más exactos, Despacito es la única canción que, en más de 20 años de música, ha logrado acercarse a Mariah Carey lo suficiente como para poder aspirar a romper el récord de 16 semanas que tenía One Sweet Day durante todo este tiempo y que hasta ahora parecía intocable.

En este momento (mientras usted está leyendo) Despacito sigue siendo número uno y puede alcanzar y hasta romper el récord de Mariah Carey. Pero antes de convertirlo en una pelea de géneros, melancolía, la importancia del reggaetón, etcétera, lo verdaderamente importante es que una canción en español está a punto de romper un record casi intocable por más de 20 años en la Norteamérica que más problemas raciales ha tenido en nuestra historia reciente.

“Norteamérica es una idea” ha dicho Bono, vocalista de U2, en repetidas ocasiones y tiene toda la razón. Los Estados Unidos se han visto como la tierra de las oportunidades: “the land of the free and the home of the brave” (“la tierra de los libres y el hogar de los valientes”), dice su himno. Sin embargo, el actual ambiente político, situaciones como la que se vivió en Charlottesville, Virginia, los cambios en las políticas migratorias y los movimientos de la extrema derecha, han opacado radicalmente esa “idea”.

Aquí es cuando debemos escuchar la música.

La música es un arte y como tal un reflejo de lo que pasa en una sociedad, un retrato. Remóntese a la época que quiera y va a encontrar figuras que en sus letras retrataron las situaciones, y no, no estoy comparando a Despacito con Bob Dylan ni nada por el estilo. Lo que quiero decir es que este fenómeno, más que el de un género musical, es muy interesante si entendemos que ante el panorama político norteamericano, hay un récord de 20 años que va a ser roto por un reggaetón, en español.

¿Está la música aislándose del contexto?  No.

En 1964 los Beatles tuvieron su primer número uno en los EEUU con la canción I Wanna Hold Your Hand, parte del disco With the Beatles, que fue lanzado en el Reino Unido el mismo día que John F. Kennedy fue asesinado: noviembre 22 de 1963. Para algunos especialistas este momento de crisis ayudó, de alguna forma, a la Beatlemanía ya que los norteamericanos buscaron confort en la música y coyunturalmente se encontraron con los Beatles.

¿El reggaetón es la nueva Beatlemanía? No.

Estamos frente a un momento de crisis racial en un país angloparlante cuyos listados están siendo conquistados por una canción en otro idioma, algo que no es muy natural tampoco. La primera canción en otro idioma que logró conquistar Billboard fue Rock me Amadeus de Falco en 1986, y la más reciente en lograrlo fue el Gangnam Style (que fue N.2). ¿Qué tienen en común? Usted no necesita entenderlas para disfrutarlas porque a veces todo lo que usted quiere, lo que usted necesita, es bailar. Canciones como La Macarena de Los del Rio, se aventuraron en ese territorio desconocido infectando al mundo de baile.

¿Está logrando esto el reggaetón? Sí.

En este momento J Balvin es N.21 con Mi gente y Maluma con Felices los 4 es N.53 en Billboard. Me resulta gratificante que en estos momentos música en otros idiomas, sea la que sea, tenga algún tipo de aceptación en momentos racialmente “delicados”, por decirlo muy diplomáticamente.  

Es cierto que hay territorios en Norteamérica donde la población hispanoparlante es enorme, pero esto no le quita importancia, por no decir influencia, al hecho de que el sonido del reggaetón –que ha crecido en EEUU más y más–, se esté combinando con sus artistas, de la misma forma que está pasando en América Latina con el trap.

Hoy escuché a Pharrell en una canción de Lil Uzi Vert cantando “ándele, ándele, arriba, me and JBalvin on G5, success is a drug and we high”. Esto tiene que ser señal de algo.

No me atrevo a decir que el éxito de Despacito se esté dando gracias a alguna forma de oposición de parte de los músicos, o incluso los consumidores. Lo que sí es real es que a pesar del rechazo racial que se vive en los Estados Unidos la música sigue uniéndonos, aceptándonos los unos a los otros y, sobre todo, no reflejando la situación política, sino los deseos de la gente.