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El rap de Medellín mostró su buena salud en el festival Verano Negro

El poder de los jóvenes, una nueva joya del rap y un momento histórico para el género fueron los protagonistas del Verano Negro en Medellín.
Foto: Marcell_Cano
Foto: Marcell_Cano
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Redacción Shock

Entre árboles y vegetación en un espacio del Jardín Botánico se reunieron cerca de mil  personas el sábado 18 de mayo para asistir al festival Verano Negro, en Medellín. Varios de los principales nombres del rap local hacían parte de la alineación, junto con N. Hardem desde Bogotá y Tyxano desde España. Aunque hay eventos de rap todas las semanas, un festival así, con horas y horas de rap sin pausa, no es común. El resultado fue una fiesta en toda regla, llena de baile y energía, al son del rap sin pausa. Minutos después de las 6.30 p.m. empezó la música con Teocream y D’Jazzo. Les siguieron Zabaz, Tyxano y VHS. Luego hubo un showcase de Batalla de Gallos de Red Bull y llegaron los pesos pesados: Luis7Lunes, Vic Deal y Maco Maat, luego No Rules Clan, seguidos por N. Hardem y, para finalizar con broche de oro, Alcolirykoz, la agrupación más importante hoy del rap colombiano, que hoy marca el estándar de cómo vivir del rap y seguir haciéndolo a su manera.  

Por: Santiago Cembrano // @scembrano
Fotos: Marcell Cano - Juanse Pérez - Paula Duque

Estas son nuestras conclusiones después de asistir al festival Verano Negro en Medellín.

RESPETO A LOS QUE TRABAJAN POR EL RAP

Desde Teocream y D’Jazzo, de Dec Dope, los encargados de abrir el festival y de soportar mientras el aforo se iba llenando, hasta Alcolirykoz, quienes cerraron y disfrutaron del ya usual amor completo por parte del público, todos los que pisaron la tarima del Verano Negro expresaron respeto por los que los precedían y los que vendrían después. Más allá de gustos o estilos fue claro que se valoraba la labor conjunta en pro del rap colombiano y de Medellín. Teocream le pidió al público apoyo para Zabaz, el siguiente en tocar, y el de Envigado hizo lo propio. La atmósfera fue de solidaridad entre los distintos miembros del gremio del rap de Medellín.

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Aunque la alineación del Verano Negro no contaba con todos los exponentes del rap de Medellín, sí era representativa de los proyectos de la ciudad en sus distintos momentos de desarrollo. En ese sentido, la jerarquía fue clara a medida que el nivel del rap que salía de la tarima iba subiendo mientras entraba la noche y el alcohol cumplía su función en los asistentes. Como destacó VHS, los papás del rap de Medellín hoy son Alcolirykoz, y así lo demostraron con un concierto eléctrico y de fina factura. Los ninjazz de Aranjuez, por su parte, también saludaron y reconocieron a todos los artistas anteriores, cerrando así el ciclo de gratitud gremial de la noche. El respeto, parte fundamental del rap, estuvo ahí en cada paso.

NO RULES EXHIBIÓ ALGUNOS COLORES DE PANTONE

El primer disco de No Rules Clan, compuesto por Anyone/Cualkiera, Sison Beats y DJ Kario One, fue Rap nativo (2012): puro rap con samples de plancha y referencias culturales a Medellín, que armó un trabajo fundamental y que influyó en gran parte de lo que ha surgido después en el rap de la ciudad. Cuando en Verano Negro tocaron temas de ese proyecto como En tono sepia y La helada hoguera el público respondió con aplausos y coreando gran parte de la canción. Pero el componente diferencial de la presentación de NRS, que incluyó también temas como solistas de ambos MC, fue el adelanto que dieron de algunas canciones de Pantone, su segundo disco, que sale este 24 de mayo.

Pantone es un álbum que el rap de Medellín lleva esperando y anhelando varios meses, quizás años. Este es una muestra de los distintos colores del rap con los que No Rules se siente identificado, y su forma de interpretarlos. NRS In da Area, el sencillo del disco, presenta un color agresivo y enérgico que el público de Verano Negro incorporó con fuerza mientras saltaba con las rodillas arriba, al mejor estilo del rap noventero. Las otras dos muestras que dieron de Pantone mostraron otros estilos, uno más inclinado hacia tonos más claros y vacilados, que confirmaron que este será un disco importante para Medellín. Pantone defiende el rap como prioridad absoluta y tema central del disco. “Viendo como es que cambian el rapear pa’ vivir, yo no puedo hacerlo así si pa’ rapear es que vivo”, rimó Anyone en uno de los adelantos.

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LOS JÓVENES DEMOSTRARON SU POTENCIAL

Artistas de una nueva generación distinta a la que une a N. Hardem, Luis7Lunes, Vic Deal y No Rules, como Zábaz y VHS, también mostraron su potencial y el público respondió con aprobación ante sus presentaciones. Zábaz, respaldado en las tornas por DJ Equinra, cantó sus rimas nostálgicas y melancólicas cuando aún faltaba mucha gente por entrar, pero los presentes saludaron sus esfuerzos y talento con aplausos. El del colectivo La Ciudad Maldita presentó varias canciones de su álbum Funkdealer y dentro del público se podía ver a varios cantando, por ejemplo, Una de Davis, de las más destacadas del disco.

VHS, que hace parte de Invisible Records, se presentó ya frente a más público, y, pese a su juventud, tuvo a gran parte de los presentes con la mano arriba mientras rapeaba con su estilo juguetón y reflexivo a la vez. Temas como Spotless o Carne salada, de su EP debut Tosco, le inyectaron energía al ambiente. Festivales como Verano Negro sirven para apreciar el arte de los que lo llevan haciendo ya por muchos años, pero también para rastrear quiénes pueden ser los candidatos para recibir la batuta y mantener el rap de Medellín en un nivel alto. Falta mucho y sus propuestas tienen varios aspectos importantes por pulir, además de que aún se sienten muy ligadas a lo que aprendieron de otros raperos de Medellín, varios de los cuales estaban en Verano Negro.  No obstante, VHS y Zábaz se pararon duro, dijeron “presente” y eso fue notable.

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UN FESTIVAL DE PURO RAP QUE CONFIRMA SU BUEN MOMENTO

No hay que dar por sentado lo que pasó en Verano Negro: un festival solo de rap y una audiencia que por más de seis horas estuvo atenta a cada barra y que brindó su energía, aún si la borrachera y la lluvia hicieron que algunos buscaran resguardo y se alejaran de la tarima. Los grupos les agradecieron a todos los presentes por creer en el rap colombiano, y es que el público ha sido un factor fundamental en el crecimiento de la escena del rap local de la última década. Al comprar camisetas, discos y no dejar de reproducir los temas, ayudan a que todo el movimiento se consolide.

Esto también potencia y posibilita que festivales como Verano Negro sean una opción de negocio viable para los organizadores y los artistas. Indudablemente la estabilidad económica es un indicador de la madurez o viabilidad de una escena, y que cerca de mil personas pagaran una entrada de alrededor de 50 000 pesos muestra que hay gente dispuesta a apoyar el rap y comprometer su bolsillo para ello. Vivir del rap en Colombia sigue siendo un privilegio de pocos, sí, pero la noche del sábado muestra que es un sueño hacia el que se siguen dando pasos y que, si se siguen haciendo las cosas bien, puede llegar eventualmente para varios de los grandes artistas que rimaron desde la tarima en el Jardín Botánico.

“TENGO TEMPTATIONS COMO 2PAC”

Lo habían anunciado No Rules y Alcolirykoz: después de que acabara la presentación de los de Aranjuez iba a haber una sorpresa especial. Y así fue. Después de que acabara Tararea, con la que AZ siempre cierra su presentación, se tomaron la tarima Vic Deal, Gambeta, N. Hardem, D.J.H., Luis7Lunes, Sison Beats y Anyone/Cualkiera y presentaron su colaboración, que saldrá publicada en los próximos meses. Sobre un beat sutil, lleno de espacio para que los rapeos destaquen, cada uno fue escupiendo sus barras. Es un gran tema porque la calidad de las rimas es alta pero también porque cada uno demuestra su estilo único: nadie suena igual al otro.  “Tengo Temptations como 2Pac”, rimaron todos al unísono en el coro de la canción Lancha rápida.

A su vez, mientras ellos rapeaban se estaba grabando el video. La imagen era potente: siete MC en la tarima compartiendo los micrófonos, celebrando los punchlines de los demás, como un posse cut (el término con el que se les llama a esas canciones de cuatro o cinco o más raperos en las que van botando sus versos) de esos que ya casi no se ven en el rap. El hecho de que estuviera N. Hardem hacía que la ocasión fuera más especial, como me comentó Gambeta después del concierto, pues, aunque es cercano a todos con los que comparte el tema, el bogotano solo aparece de vez en cuando en Medellín. El registro audiovisual de ese momento sin duda será una joya histórica para el rap colombiano, y los que vivieron ese momento presenciaron un hito importante, con algunos de los raperos más importantes del país colaborando entre sí.

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La colaboración también confirmó a esos siete como un grupo unido que está haciendo el mejor rap de Colombia, por convicción artística pero también, parecería indicar la química en el escenario, por la amistad que han construido a través del rap. Algunos de los mejores discos de los últimos años del rap colombiano han salido de esas bocas: Servicios ambulatorioz de Alcolirykoz, El armador del sol de Luis7Lunes y Vic Deal, Lo que me eleva de N. Hardem y El Arkeologo y, en unos días, Pantone de No Rules Clan. No son los únicos, es claro, pero con ellos trabajando juntos podemos esperar más discazos de rap en los próximos años.

#LaMúsicaNosUne

 

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