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Esteman: la unión de su identidad con la música hace la fuerza

El cantante bogotano es uno de los iconos gay más importantes de Latinoamérica. Su música es su bandera.
Por
Alfred Lord

Esteban Mateus Williamson resumió su nombre a Esteman con un solo propósito: hacer canciones y entregarse a la música, la misma que le ha permitido comunicar sentimientos y romper esquemas. Tal vez la inspiración más grande la recibió de referentes culturales, musicales y artísticos que heredó de la familia y del ambiente que lo rodeaba en la adolescencia. Sus primeras canciones tenían esa intención  clara de rescatar la estética del pasado mezclándolo con su espíritu vanguardista.  Desde el principio no siguió reglas, ni siquiera en la música. Sus primeras composiciones las hizo a oído, contario a las composiciones de un músico que empieza tocando instrumentos.

Lleva casi una década en la música, un tiempo que sirvió no solo para afinar su discurso musical sino para navegar entre sonidos y diferentes temáticas. Su primera placa discográfica, Primer Acto, dio origen a un sonido particular y sus líricas hablaban de relaciones y de fiesta. Andrea Echeverri fue una de las invitadas en una de esas canciones memorables que hoy sigue siendo un tema infaltable en sus set lists: Aquí estoy yo, un himno a esas relaciones que están en la cuerda floja pero que el amor de ambos puede salvar.



El segundo álbum, Caótica Belleza, le sirvió para conquistar público latinoamericano y mexicano. Sus colaboraciones con las mexicanas Natalia Lafourcade y Carla Morrison lograron cautivar al público, con un sonido más latinoamericano y social. Su más reciente álbum, Amor Libre, llegó en un momento importante para el público, y para él: aunque nunca ocultó su sexualidad, en este álbum se dio la libertad de mostrarse al mundo tal y como es. Salir del closet no es fácil en la industria musical, pero él lo asumió pensando en su público, en ser la voz de los que no pueden decir nada, porque viven en sitios donde todavía ser gay genera rechazo y discriminación. La respuesta ha sido tan positiva que las canciones de Amor Libre le dieron total libertad a su creatividad para hablar de frente a todos los que le escriben agradecidos por hacer canciones que han servido para comunicarles a sus familias y amigos que se sienten orgullosos de su orientación sexual.

Esto lo ha convertido en un abanderado de la comunidad LGBTI, un icono de la cultura por llevar la bandera arco iris en alto. Sin duda en el medio artístico colombiano hay cantantes gays, pero no tantos que lo reconozcan públicamente y estén fuera del closet en el “mainstream”. Está convencido de que abrir el camino para nuevas generaciones es un aporte valioso, para que el arte crezca sin miedo.  “Más allá de eso, lo más bonito es entender que este tema generalmente es algo que no debería importar de ninguna manera en la industria, ni en la escena, ni en general a las personas. Hoy en día eso no debe limitarlo a uno a transformar su discurso, a dejar de hacer cosas, sino todo lo contrario asumirlo y dejar que la música siga siendo el papel primordial. Si eso me lleva a ser un abanderado, ¡Bienvenido!, no hay nada que me haga más orgulloso que, poder estar abriendo un camino y sobre todo a una generación que en algunos lugares del país aún lo necesita, porque no existe una cercanía a estos temas”.

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