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¿Finalmente regresó el Tropipop? Sí, pero no así

Hablamos con integrantes del mundo del tropipop para tratar de responder si este regreso tuvo éxito o si su impacto se vislumbra para el 2020
Tropipop is back | Foto: Javier Quintana para Shock
Tropipop is back | Foto: Javier Quintana para Shock
Por
Sebastián Peña

En octubre de 2018, apelando a la nostalgia y recordando temas que marcaron la infancia de una generación, hicimos un listado de canciones que deben sonar sí o sí en una rumba casera de fin de semana. El artículo, que incluía varios de los títulos de tropipop que más sonaron en su momento, circuló durante un buen tiempo en Internet a punta de recompartidos y agitó varias fibras emocionales en los usuarios: unos comentaron con demasiada pasión recordando el género y otros le hicieron fuertes críticas.

Sin duda, el tropipop fue y sigue siendo un asunto de amores y odios. Meses después, en radio, prensa, redes sociales y hasta en las vallas publicitarias que se alzan sobre las maltrechas calles de Bogotá, vimos el nacimiento de la campaña Tropipop Is Back, apoyada por artistas del género y financiada por Sony Music Colombia y Carlos Vives. Todos tenían el propósito de revivir un género que, aparentemente, estaba en el olvido. ¿Finalmente podemos decir que regresó el tropipop?

Foto: Javier Quintana

Hablamos con gente involucrada en el mundo del tropipop para tratar de responder si, a fin de cuentas, la campaña tuvo éxito temprano y el tropipop volvió en 2019, o si su impacto se vislumbra para el 2020.

Para entrar en contexto: ¿Por qué murió (y ahora resucita) el tropipop?

Para Alejandro Jiménez, presidente de Sony Music Colombia, el balance que puede hacer del “regreso del tropipop” es positivo. Según cuenta, se volvió a abrir una conversación en el país sobre la música nacional más allá del reggaetón, que ha sido el rey desde el 2010: “Muchos artistas que habían estado quietos vieron en la campaña una plataforma para mostrar de nuevo su música. La audiencia de Alejandro Gonzalez, artista de la disquera, se triplicó; logró lanzar nuevas canciones y tener colaboraciones importantes para su carrera como Hasta Viejitos con Carlos Vives”. Jiménez cree también que el regreso del tropipop ayudó a que Carlos Vives decidiera relanzar su sello discográfico GML, Gaira Música Local, que tiene como misión firmar artistas nacionales que representen lo que el artista samario considera “el nuevo sonido de Colombia”.

Tras su relanzamiento, GML, que cuenta con el apoyo de Sony Music y The Orchard, firmó en 2019 tres nuevos artistas: la banda de Rock Distrito Especial, el dúo Pacific Brother y al cartagenero Esteban Nieto, este último es una fusión entre el pop urbano y el tropipop. En su canción Me Muero Por Tenerte está presente el acordeón, la caja vallenata, la guacharaca, también hay una fuerte presencia del estilo de Carlos Vives, quien fue compositor y productor de la canción.

El plan de GML es firmar más proyectos de este estilo en los próximos meses y promocionarlos en todo el territorio nacional por medio de la radio y las plataformas digitales, agrega Alejandro. Pero más allá de los planes de los sellos discográficos, los artistas que hicieron parte del primer boom del tropipop lanzaron música nueva sin pretensiones radiales, para mostrarle al público que los conocen que siguen haciendo música y, de paso, para engordar su catálogo en streaming: Salo abrió una nueva etapa con Wamba y lanzó las canciones Fue por tu amor y Segunda Parte; Mauricio y Palodeagua estrenó un par de sencillos; Tejeiro (exintegrante de Majua) mostró su proyecto en solitario y dio a conocer los temas Si la vieran y Volver a Enamorarte y Gusi, que ha sido de los pocos constantes con la nueva música, estrenó varias pistas que serán incluidas en su próximo álbum de estudio, que verá la luz en el 2020.

Samper, Sebastian Yepes, Salo, Mauricio Palodeagua, Gusi y Tejeiero, quienes frenteaban la campaña Tropipop Is Back, se montaron en tarimas multitudinarias como la del Festival de la Leyenda Vallenata en Valledupar y acompañaron a Carlos Vives en los 5 conciertos consecutivos que este ofreció en el Movistar Arena en Bogotá.

¿Qué tiene de bueno o malo tanto tropipop en el Festival Vallenato? 

En paralelo a ese movimiento, que venía acompañado de una fuerte campaña publicitaria, nombres como Jerau, José Matera de Los de Adentro, Donny Caballero, Quarto Aparte y Tinto, de la mano de la empresa Villalón Entretenimiento, formaron Caribbean Tropipop. Un colectivo integrado por artistas que aparecieron en el marco del auge del género, pero que no tienen sus raíces musicales en Bogotá. Juan Arbeláez, mánager del proyecto en representación de Villalón, afirma que “el tropipop nunca se fue porque los artistas siguieron con sus carreras y su vida musical. Perdió relevancia, porque el reggaetón llegó a opacar todo en la música, pero el género no es una moda, es una expresión de lo que vivimos y sentimos. En este año, 2019, se reafirmó la importancia de esa fusión y ahora cobra vigencia por una cantidad de esfuerzos de varios artistas, aprendiendo que las colaboraciones y el trabajo en equipo puede dar muchos frutos”.

Christian Pachón, label manager de la empresa de la distribución digital Believe, cree que el tropipop clásico fue rentable porque sus artistas ofrecieron por cuenta propia muchos conciertos en diferentes ciudades del país y en algunos casos lograron boletería agotada, pero analiza que la música nueva de los artistas no ha tenido un impacto importante entre los consumidores de canciones: “el tropipop tiene muy difícil volver como una tendencia musical porque no están ofreciendo algo fresco, sino que se queda enfrascado en lo que hicieron hace más de diez años”. Precisamente, Believe, es la agregadora que gestiona la música en streaming de TIMØ, una nueva banda de tres estudiantes de música de la Universidad Javeriana que se perfila como la nueva sangre del tropipop y que, en el primer año de su historia musical, ha logrado captar la atención de un público importante, principalmente bogotano. La agrupación es conformada por dos rolos y un cartagenero; todos cantan y todos tocan instrumentos. Además, componen sobre los temas que siempre identificaron al género: la parranda, el despecho con aguardiente y los amores juveniles. “Hace mucho no aparecía en el mapa musical una banda emergente con ese tipo de sonidos y, en cierto modo, estamos refrescando un poco lo que es el tropipop con las canciones que hacemos y con las que vamos a mostrar en el futuro”, agrega Andrés Vásquez, bajista de TIMØ. Este trio ha logrado reconocimiento por la fusión de tropipop con elementos urbanos; es una especie de agrupación masculina similar a Morat, que mezcla pop, rock, vallenato y algo de reggaetón, y que además tiene como gran aliado las redes sociales y la conexión directa con sus seguidores virtuales.

A la defensa del tropipop

José Baquero, periodista musical y A&R en Codiscos, cree que “el gran reto es entender cómo circula la música hoy, conectar con generaciones nuevas que consumen en plataformas de streaming y aprovechar la nostalgia que genera sus canciones para mostrarle a la gente nueva música”. Él, que hace parte de una de las disqueras más importantes de Colombia, cree que hay varios nuevos artistas que están interesados en explorar con el tropipop y se mantienen activos, pero que tal vez están fallando en las estrategias para llegarle al público adecuado. Alejandro Vargas, general manager de la agencia de podcasting Podway y ex locutor de 40 Principales y La Mega en la época dorada del tropipop cree, en cambio, que todos los resultados del tropipop en 2019 fueron positivos: “mucha gente puede decir que no pasa nada, pero lo que he visto y he podido presenciar es que la música se está moviendo y a la caja registradora está entrando dinero”.

Hay varias cosas que son innegables. El tropipop hizo ruido en 2019 porque tuvo un respaldo gigante de una disquera y de Carlos Vives, que trabajaron de la mano con los artistas que se habían apagado durante un tiempo. En la era del streaming, los intérpretes del género seguirán beneficiándose, sobre todo, de la nostalgia y sus esfuerzos, por ahora, tocaron al público que cultivaron hace casi 15 años; conseguir nuevas audiencias con un sonido que ya tuvo su momento, que consume en masa otro tipo de música y a una velocidad diferente, es otro cuento. El tropipop, de alguna u otra forma, siempre estuvo presente. Pero los nuevos artistas (como TIMØ en Juernes o Nabález en El Viajero) están explorando con nuevos sonidos que lo alejan del ritmo clásico del paru-paparu-paru y lo acercan más a la fiesta moderna, con beats cercanos al reggaetón; algo que podría definirse como tropipop urbano, que viene siendo el híbrido del híbrido y que, a fin de cuentas, ante la emergencia de nuevas formas en el pop, todavía busca campo en una nueva categoría menos amplia y difusa que la de la “fusión de lo tropical con el pop”.

Muchos individuos de la industria musical colombiana han hecho un esfuerzo grande para que la gente se reapropie del tropipop y, al parecer, en términos económicos, los resultados son positivos. Pero es casi seguro que el éxito del género no va a volver a repetirse; o por lo menos no con la misma lógica que hace 12 años. No se tratará de una gran camada, sino de ciertos proyectos. Los tropipoperos nostálgicos lo entienden, reconocen que ya no son un fenómeno masivo y que su música ahora va dirigida a un público más específico. Todos los nombres mencionados hasta acá fueron parte de la industria musical por un largo tiempo, han visto cómo esta ha evolucionado y, ahora, casi todos mayores de 30 años, con una mirada más industrial de la música, reconocen que no hay que ser un fenómeno gigantesco para poder encontrar en su trabajo artístico rentabilidad y sostenimiento. Para muchos de ellos la misión del tropipop ahora es poder lanzar sencillos y ofrecer recitales sin la pretensión de ser #1 en los listados, sonar en radio cada media hora o tener multitudinarios conciertos agotados.

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