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Gregorio Merchán debuta como solista con 'Sin Miedo'

El baterista colombiano de Morfonia y Aterciopelados se le midió a sacar adelante uno de sus proyectos: crear su propia placa discográfica.
Foto Cortesía Gregorio Merchán
Foto Cortesía Gregorio Merchán
Por
Redacción Shock

Gregorio Merchán se interesó en la música desde los cuatro años cuando recibió un teclado de regalo, pero solo hasta los seis años pudo tomar clases de este instrumento. En el teclado aprendió un repertorio de música colombiana, andina y de la Costa Atlántica. El primer concierto de rock lo dio en el colegio, en una típica izada de bandera.

Pero en la década de los 80, cuando llegó el rock en español y las historias de las letras de las canciones le eran cercanas, descubrió su pasión por la batería y selló su conexión con este instrumento en un concierto de Soda Stereo.  

El 4 de diciembre de 1992, sin pensarlo, Gregorio fue parte del concierto Ecomundo que fue un fracaso total, no solo por la poca asistencia al estadio pascual Guerrero, sino por las condiciones técnicas y de producción a los que fueron sometidos los músicos. David Gilmour y Roger Daltrey, entre otros, conformaban el cartel del concierto. Tener a al icónico cantante de Pink Floyd en Cali fue un hecho extraordinario. Gregorio estaba en la calle con un platillo y un francés pasó y le dijo que estaban buscando baterista para tocar en el concierto con una banda que se llamaba Azul Amazonas. El tenía muchas ganas de ver a David Gilmour y aceptó de una. Esa fue su primera experiencia en una tarima con artistas profesionales. Después de este evento nació Morfonia.

Gregorio lleva más de dos décadas de trayectoria como baterista profesional, Morfonia, Aterciopelados, El Rito- Banda tributo a Soda Stereo son sus proyectos actuales. Pero pasó por otras bandas como 1280 Almas, Odio a Botero, Milmarías, La Etnnia, Santiago Cruz, Marbelle, Lucas Arnau, entre muchos otros.

Hablamos con Gregorio de Sin miedo, el álbum que lo retó a cumplir los deseos guardados que tenía como músico.

¿Cuándo decidió hacer un álbum solitario?

Es un disco que me debía desde hace muchos años porque cuando empecé con la música, yo era compositor desde mi teclado en la casa, a finales de los 80 y hacia canciones acerca de la narco guerra. Ahí empezó la movida con Morfonia. Uno de los propósitos del año pasado fue hacer un disco el 2020. La idea era hacer un EP de cuatro canciones. Arrancó el año, empezó la gira con Aterciopelados y llegó pandemia. Todo cambió y me dio el tiempo para hacerlo. Me senté y en tres meses saqué un disco de 10 canciones. Cada día me despertaba y salía una nueva idea, y la gente que me colaboró de invitados también surgieron súper fácil.

¿Qué libertades se dio aprovechando la experiencia que tiene?

Antes de músico soy melómano y hay un montón de música que me está gustando desde hace un tiempo que está en la onda más tranquila, menos rock and roll, más onda afro beat, medio Radiohead… entre esos dos universos y por ahí está la cosa. Trasmitir un poco la tranquilidad de estar en la casa, y reflexionar acerca de lo que va a pasar más adelante. De estas cosas salió un disco por esa onda bien intimista, como un soundtrack de la cuarentena.

¿A qué suena la cuarentena?

El sonido y las letras terminaron siendo interrogantes: ¿qué vendrá? ¿cómo será la vaina después de que pase esto? No dando fe, pero sí con mucha curiosidad y ánimo de ver rápido si va a ser positivo el cambio, ver qué podemos hacer desde nuestro lado. Un poco de eso hablan las letras.

¿Quiere independizarse y ser solista?

La música me ha ofrecido muchos caminos, afortunadamente. Cuando empecé con la música fue como teclista, y después llegó la batería que me llevó a otros caminos, como grabar y ser el baterista de bandas. Me dio la oportunidad de expandir un poquito la cabeza. No creo que vaya a ser un camino único porque me encanta ser baterista de las bandas en las que estoy y ser profesor, me encanta la pedagogía. La música tiene muchos espacios para uno estar, y ahora al espacio de solista le quiero abrir un buen campo porque me divertí muchísimo.

¿Cómo sumó a los invitados del disco?

Inicialmente quería hacer el disco solo a lo Prince, grabarlo todo, pero también estuve pensando que podía invitar gente. A medida que iba avanzando pensaba, ¿que tal si para esta canción busco un teclista?, entonces pensaba en él teclista de El Rito, que aceptó sin chistar. El guitarrista también, todos fueron amigos y cercanos. Con Lucille Dupin nunca habíamos trabajado, con ella hice cercanía en la época de las marchas, conversamos un poco y conocía su música, me parecía interesante su discurso y su voz. Le propuse participar en Lupe y le encantó la idea. Juan Gabriel Gutiérrez es un amigo que tenía una banda en los 90 que se llama La Septima, él estuvo un tiempo en Inglaterra, nos encontramos e hicimos música de sanación. Él vive en Madrid, le mandé lo que tenía y empezó a retroalimentar, hicimos una canción en conjunto. A Giovanni Parra, el bandoneonista colombiano, le encantó la idea de colaborar y en una mañana grabamos las líneas del bandoneón. Ane Leux es una cantante de Donostia España que vivió en Colombia un tiempo durante el cual grabamos un disco aquí, y la invité para unas voces en una canción. El resto lo grabé yo. No tuve que forzar mucho porque nos conocemos de alguna manera y fluyó mucho. 

¿Cómo ve la industria musical, desde la independencia?

La música nacional está pasando por un momento increíble, cada propuesta que escucho es impresionante. Musicalmente es un buen momento para Latinoamérica, estamos en un nivel súper alto y en el mundo está con toda. Creo que va a superar la pandemia, y el poder de la música colombiana va a seguir creciendo, y eso es algo de lo que hay que agarrarse, porque si nos ponemos a pensar en el momento que es tan difícil nos vamos a deprimir y la creatividad se va a acabar. La música es más poderosa que la pandemia.

¿Cuál es el mensaje que quiere dejar con este álbum?

Buscar un espacio para sentarse a escuchar música, sentir un poco la libertad de expresar emociones, caminar, poder bailar con tranquilidad en un momento donde hay mucho miedo al salir a la calle. Perder el miedo también a lo que siempre hemos querido hacer, por ejemplo, el miedo a hacer algo como solista y cantar un par de temas era algo a lo que le tenía respeto. Siempre he estado en la batería y la faceta de cantante la tiene uno como corista, pero ser voz principal siempre me había dado susto. El mensaje es que debemos perderles el miedo a las cosas y hacerlas.

Sin Miedo está disponible en Bandcamp con un bonus track para los que compren el álbum, y estará disponible en agosto en todas las plataformas digitales. Todo el disco fue hecho en casa.

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Track by track

La niña del árbol

“Es la canción que abre el disco. Prepara el viaje: siéntese para sentir cómo la niña habita las ramas de un árbol que a su vez es su refugio”.

Carta

“Un mensaje que por alguna razón no se envió y quedó pendiente en una conversación que quizás no se realice”.

Circular 1920

“Es una marcha, un cacerolazo lleno de rebeldía. Es un lugar en el que nos sentimos parte fundamental para encontrar un mejor presente, donde, entre otras, podamos bailar con libertad y sin miedo”.

Lupe

“Se pregunta mientras desayuna, sonríe y mira la ventana, ¿cómo será el mundo después de esta pausa, de esta cuarentena?

Duermevela

“Es dormir y estar despierto al tiempo, es el momento surreal del viaje, en el que vemos pasajeros en todo el recorrido”.

Sin Miedo

“Es tango, es deseo, es una búsqueda de libertad en un momento en el que estar encerrados en casa nos la puede dar.

Ventana

“Es una mirada hacia adentro de nosotros con ternura, muchas veces mirando hacia la calle vacía y en otros momentos el espejo donde tratamos de encontrar sentido a las cosas”.

Antigua tierra

“Llegar de nuevo a lugares que habíamos dejado abandonados por alguna razón y que a volverlos a visitar nos reencontramos con nosotros mismos en el presente”.

Asfixia

“Recordar que vivimos en un momento en que el racismo, la violencia hacia las mujeres y la explotación diaria a la naturaleza que nos rodea parece tomarse el mundo. Cada uno de nosotros busca una nueva conciencia, volver a empezar sin miedo”.

Lupe no vino

Cierra el álbum, podemos sentir un viaje afrobeat, electrónico, bailar y recordar. Recordar y conversar. Conversar y oír la música del cuerpo.

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