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Herbie Hancock: el genio jazzero de todos los tiempos estará en Colombia

El genio del jazz Herbie Hancock visitará Bogotá el próximo 8 de noviembre y Medellín el 9. Les contamos cinco poderosas razones para ir a verlo.
Fotos: Gettyimages
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Por
Redacción Shock

Legendario mago del jazz.  Innovador, transgresor, y musicalmente siempre osado, el pianista y  compositor norteamericano Herbie Hancock, a los 78 años y con seis décadas de carrera, hiperactivo, sigue batiéndose en estudios y tarimas. Su brillo no se opaca, emite destellos actuales. Ha resonado jazz, funk, pop, R&B y hip hop. Ha experimentado con cuanto estilo se le atraviesa, y se ha consagrado con obras sonoras que permanecen ancladas en la cultura universal. Homenajeado en diferentes galas de la música, tiene en sus estantes más de una decena de Premios Grammy, que incluyen Lifetime Achievemnt (2016) y  Album of the Year, por River: The Joni Letters (2008), - que ganó tras 43 años sin que un artista de jazz obtuviera ese galardón-. 

Las canciones de Hancock, además de ser amplificadas por reproductores de devotos jazzeros, han rotado en radio, televisión, cine (ganó un Oscar por su música para la película ´Round Midnight de 1986) y han tronado en pistas de baile.  Sus temas han sido versionados y sampleados  (pegado como chicle estuvo Cantaloop, el corte en el que US3 samplea Cantaloupe Island, y desde los 90 sus discos son fuente de samples para artistas del hip hop y la electrónica).

Cantaloupe Island

Cantaloupe Island Snoop Dog en el tributo a Herbie (2013) Kennedy Center

Ahora el mito se materializa. Herbie Hancock llegará a Colombia y ofrecerá dos shows: en Bogotá el 8 de noviembre en el Chamorro Entertainment City Hall y en Medellín el 9 de noviembre en el City Hall El Rodeo.  

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Estas son 5 razones para ir a verlo

1. Siempre ha estado dando relevos de fachadas al jazz

A inicios de este año Herbie Hancock anunció para el que será su nuevo disco, una lujosa lista de colaboradores: Kendrick Lamar, Thundercat, Flying Lotus,  Kamasi Washington, Snoop Dog, el intérprete de la tabla Zakir Hussein, el saxofonista Wayne Shorter, el productor Terrace Martin (que trabajó con Kendrick). Según cuenta, siempre ha estado aprendiendo de músicos jóvenes,   tomando nuevos lenguajes para transmitir su música, creando con personas intrépidas, rompiendo reglas y desarrollando formas innovadoras de hacer arte.

Transgresor, y mirando hacia adelante, dice que ahora trabaja apuntando a motivar a su audiencia a ser “ciudadanos globales”; a reunir culturas y contribuir de alguna manera para evitar enfrentamientos entre los países; a exponer la necesidad de dialogar, ya que la música es un diálogo para los intérpretes. Esos son los mensajes implícitos en su próximo registro. 

Hancock siempre está  en la jugada. Hace unos días se le vio en una galaxia muy, muy lejana, como maestro Jedi armado de sable de luz, con Kali Uchis y Kate Perry, en un combate, celebrando el centenario de la Filarmónica de Los Ángeles bajo la dirección de Gustavo Dudamel.

Durante toda su carrera musical, el pianista ha estado a la vanguardia. A grandes rasgos: redefinió el lenguaje del piano en los 60, y Mwandishi, su proyecto de inicios de la década del 70, con el paso del tiempo,  se convirtió  en un trabajo de culto para los fans.

Tuvo también un papel relevante en un resurgimiento popular del jazz acústico con su banda  VSOP, armada a mediados de los 70, que fue promocionada por medios como “El jazz vuelve”.  En esa misma década ofreció al mundo uno de sus discos más reconocidos: Head Hunters (1973), aliando  jazz, funk y mucho groove.  El álbum - súper vendido-  exhibía  hits como Chameleon, con Hanconck en el rhoades, y Watermelon Man , marcado por la experimentación y que  despegaba con un músico tocando botellas de cerveza emulando un instrumento africano. Una placa que hace once años, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, incluyó en el registro nacional de grabaciones, que recopila material importante para la historia, la cultura, y la estética norteamericana.

 

Con Dis Is Da Drum (1994), Hancock lanzó cortes que eran trips hacia el acid jazz.  Piezas con influencias de África Occidental, pensamiento orquestal, improvisación jazzera, instrumentos acústicos, cantos, voces, música de los Pigmeos, hip-hop y electrónica.

 

Con Posibilities (2005)  - que también tuvo documental y es el título de su autobiografía – salió con un  cargamento de canciones que viajaron por muchos sonidos, con la participación de John Mayer, Carlos Santana, Trey Anastasio, Joss Stone, Sting, Paul Simon, Christina Aguilera, Damien Rice y  Angelique Kidjo.

 

Y en The Imagine Project (2010) unió fuerzas con una larga lista de músicos, entre otros,  el guitarrista Jeff Beck, el rapero K´naan, los congoleses Konono No1, la vocalista Pink, y Juanes (con quien dio viaje jazzero a la canción La Tierra).

 

La fuerza creativa de Hancock es inagotable.  Toma impulso con su talento, con el budismo (que practica desde el 72), y se moldea con el canto (ese que como cuenta en su libro, lo ayudó en su rehabilitación por adicción al crack en el 99). Su obra no se decolora, se pinta de tonos actuales. En sus manos el jazz es arriesgado y se pasea por donde quiere.  "Lo que mantiene vivo al jazz, es que es tan libre y abierto no solo para dar su influencia a otros géneros, sino para tomar prestado y enriquecerse con otros ritmos. Esa es la forma en que respira. Me gusta descubrir nuevas reglas para romperlas. De ahí viene la innovación, lo que me mantiene tocando”.

2. De los elegidos por Miles Davis

Miles Davis fue jefe supremo del jazz.  En el 63, reclutó a Hancock para su  segundo gran quinteto, que definió toda una época y permanece rotulado como uno de los mejores conjuntos de la historia jazzera. Herbie tenía 23 cuando se inauguró con Davis. Fue él quien le mostró que debía estar abierto a todo tipo de música, a explorar.  En ese quinteto, junto a Miles, el bajista Ron Carter, el baterista Tony Williams y el saxofonista Wayne Shorter, Herbie encontró su voz como pianista.  Halló nuevas maneras de usar acordes comunes y además,  popularizó acordes que no se habían usado anteriormente en el jazz. Creó cambios y posibilidades en el piano que influenciaron generaciones. Fue arrasador. Su mano quedó estampada en discos insignes, entre otros: Miles Smiles (1967),  Nefertiti (1968) o  Filles of Kilimanjaro (1968).

3. El alter ego del jazzero es un rapero

El pianista ha sido gran propulsor del hip hop. En la ceremonia de los Premios Grammy de 1984, Hancock de 43 años hizo que temblara el Auditorio Shrine de Los Ángeles cuando con una banda que incluía batería sintetizada, teclados  y tornamesas, se montó a la tarima a tocar su hit Rock It.  Pares de piernas robóticas que se agitaban en lo alto del escenario, androides breakdancers, y Herbie como centro neurálgico del show,  hicieron parte de una de las presentaciones más memorables  en las historia de estos galardones.

La canción pertenecía al álbum Future Shock (1983), de corte electro funk y con varios instrumentales de  motivación hiphopera, en el que Hancock  trabajó - como siempre - con personajes muy duros, como el bajista y productor Bill Laswell, el DJ Grand mixer DTS, demente en las tornamesas,  y el teclista Michael Beinhorn entre otros.  Rock It, que provenía del hip hop, y exhibía ritmos influenciados por Kraftwerk y Mantronix, nació en un momento en el que en muchos lugares de Norteamérica, el género crecía en el underground.  Acompañado de un novedoso video, el tema rápidamente ingresó en listas, y se volvió hit de radio y de discotecas. Esa  noche de los Grammy ganó el premio a Mejor Interpretación Instrumental de R&B. La obra de Hancock le dio al  hip hop estatus de música de vanguardia ante los oídos del público, e hizo que fuera reconocida internacionalmente. Puso al hip hop en el panorama pop masivo.  Grand Mixer DST se convirtió en un ejemplo para los que querían hacer malabares con los tornamesas, e incluso, como el arte DJ aún era nuevo para público multitudinario en televisión, ese show, despejó un poco el camino para una generación de jóvenes DJs. El video de Rock It, cargado de figuras robóticas, ganó 5 premios en los MTV Video Music Awards  del 84. El Herbie hiphopero quedó como instaurado como un clásico.

4. Geek de 78 años

Maniático de la tecnología y apasionado por la ciencia, Hancock es famoso por su uso innovador de la electrónica y las nuevas técnicas de producción. Antes de despegar como músico se matriculó para estudiar ingeniería en Iowa, pero a los 20 ya había abandonado la universidad para unirse a la banda del trompetista Donald Byrd en Nueva York.

Siempre se le ve ampliando su arsenal de teclados, con nuevos kits que le permiten reinventar su música.  Experimenta con lo análogo, lo digital, y con cuanto programa y juguete se le atraviese.  Mezclar tecnología con música de una manera muy orgánica, es algo que definitivamente, sabe hacer.  En los 70 dijo que trabajó el teclado para canalizar múltiples instrumentos, y siguió probando. Durante sus años como músico ha estado construyendo, explorando, ensayando.

Algunas muestras: Sunlight, su disco del 78. En él, como sagaz artesano del sonido, puso al límite  sintetizadores y vocoders (fue de los primeros músicos de jazz en usar un vocoder: instrumento que crea un sonido vocal sintetizado, algo así como un robot hablando).  En el álbum, - que bien puede ser un abuelo del disco funk robotizado de Daft Punk- , Hancock se rodea de sintetizadores y teclados, y se hace acompañar de una banda de pesos pesados: los bateristas Tony Williams (Miles Davis), Harvey Mason (Chick Corea) y Leon Chancler (Michael Jackson, Weather Report) y súper bajistas como el legendario Jaco Pastorious. El resultado es material explosivo. Entre sus cortes está I Thought it was you, en el que la voz es protagonista, acompañada del innovador en ese entonces, vocoder.  Causó tal impacto, que Hancock la ha revivido para presentarla  con voces procesadas, en shows recientes.

 

También el ya citado trabajo Future Shock, que según el músico fue motivado por el scratching y las maniobras de los DJs con los tornamesas.  O el disco Future2Future (2001), con el que arrancó el siglo XXI con audacia usando Pro Tools,  cajas de ritmos, tornamesas, samples; y acompañado por el productor Bill Laswell, y varias figuras de vanguardia de la música electrónica estadounidense que fueron influenciados por sus experimentos de los setenta y ochenta con la electrónica.

En la placa explora el uso de la palabra hablada, hay temas con cantos africanos, sonidos ambientales, aires étnicos de diferentes países, jazz, estructuras rítmicas del hip hop, electrónica etc.  Además, para la gira del álbum usó instrumentos de software (para la época novedoso).

5. Cuando no está tocando, saca el maletín de ejecutivo del jazz

El músico tiene el fin de derribar barreras, y su medio es el jazz. La Unesco lo nombró Embajador de Buena Voluntad por su “dedicación a la promoción de la paz, la cultura y las artes”. Lo seleccionó para promover el entendimiento mutuo entre culturas, fomentar el surgimiento de ideas nuevas entre los jóvenes, y ayudar a garantizar la igualdad de acceso a la diversidad de expresiones artísticas. Siendo parte de esta organización, Hancock se reunió con dirigentes de Estados, y organizaciones culturales, y tuvo la iniciativa de instaurar el Día Internacional del Jazz que, a partir de 2012,  se celebra cada año el 30 de abril en más de 190 países, con programas educativos y shows que rinden homenaje al género.

Es también presidente creativo de jazz de la Filarmónica de Los Ángeles, y presidente del Thelonious Monk Institute of Jazz,  donde entre otras, dirige giras de la entidad,  forma parte del comité que selecciona los artistas de jazz jóvenes más prometedores del mundo que buscan acceder a becas y es artista “residente” en el programa del instituto, transmisor de conocimientos a las nuevas generaciones.  Herbie es además sinónimo de la “diplomacia cultural”.