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La cofundadora de Rock Al Parque reflexiona sobre este tipo de festivales

¿Deben ser políticos o no? ¿Para qué sirven? ¿De qué se deben cuidar?
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Por principio las artes no pueden vetar contenidos o artistas más allá de la búsqueda de una excelencia estética y ética. Por su formato organizativo a través de convocatorias públicas y selección de participantes por medio de jurados, los festivales promueven la presencia de artistas en todas las disciplinas y condiciones sociales que encuentran en estos espacios una posibilidad para expresarse.

Por: Bertha Quintero @berthaquinterom // Cofundadora del Festival Rock Al Parque

No se puede desconocer el avance de la política cultural de Bogotá en los últimos años. Con la creación en el 2011 del Instituto Distrital de las Artes, Idartes, las manifestaciones artísticas en el Distrito cuentan con una entidad doliente de sus problemáticas particulares.

En este marco, los festivales Al Parque han sido reconocidos como una herramienta fundamental de la política pública, plataforma efectiva para visibilizar el desarrollo de diferentes expresiones del arte, estimulando prácticas de excelencia, creando públicos, fortaleciendo procesos organizativos y académicos en relación a las nuevas tendencias.

De otra parte, se han convertido en espacios de emprendimiento, encuentros intergeneracionales, convivencia y realización de actividades de cultura ciudadana, escenarios propicios para la comunicación, información y promoción de mensajes educativos, promoviendo actitudes de respeto y reconocimiento a las diferencias entre grupos poblacionales, sociales y etarios, al compartir de manera masiva y gratuita los parques, convirtiéndolos en un referente nacional e internacional.

Los Festivales al Parque, al fomentar prácticas artísticas como expresiones de pensamiento, sentimientos y emociones individuales y colectivas en un contexto histórico, construyen sentidos de vida y pertenencia, cuya esencia son la expresión libre de lenguajes particulares y diversos. Por principio las artes no pueden vetar contenidos o artistas más allá de la búsqueda de una excelencia estética y ética. Por su formato organizativo a través de convocatorias públicas y selección de participantes por medio de jurados, los festivales promueven la presencia de artistas en todas las disciplinas y condiciones sociales que encuentran en estos espacios una posibilidad para expresarse.

La presencia plural de manifestaciones artísticas combinando formatos y disciplinas como el video, la dramatización, las artes plásticas y visuales han permitido el crecimiento de un público que ha construido relaciones de convivencia, transformado comportamientos y actitudes para apreciar sin enfrentamientos diferentes tendencias, generando procesos que fortalecen las industrias culturales, procesos locales, formas organizativas y proyecta artistas a nivel nacional e internacional.

Los Festivales al Parque han pasado a ser propiedad del público y de la ciudad, se han convertido en un referente que identifica a Bogotá frente al país y el mundo y han sido declarados patrimonio por las autoridades de gobierno.

Proponer una reflexión o evaluación de los Festivales Al Parque debe partir en primera instancia de tener en cuenta estas consideraciones, entender el significado de una política pública que se ha mantenido vigente por más de dos décadas aportando a la construcción de ciudad.

Con este referente no puede permitirse que se terminen o se manipulen por capricho o desconocimiento de mandatarios y funcionarios de turno, ni que se desconozca la función que han tenido en la construcción de ciudadanías democráticas. La esencia de los festivales no puede ser trasgredida en sus principios por posiciones personales de cualquier ciudadano.

Sensibilizar, informar y concientizar al público, los medios de comunicación, los gobiernos locales y las entidades distritales sobre el significado de los Festivales Al Parque, promoviendo mesas de trabajo y evaluación con el sector y los medios de comunicación permitiría mejorar y proyectar su futuro. No se trata de cerrar espacios de encuentro, sino de promover su presencia en toda la ciudad.

 

 

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