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La demanda que perdió Katy Perry que podría cambiar la música para siempre

Cuando los derechos de autor limitan a los autores.
 Erika Goldring // Getty Images
Erika Goldring // Getty Images
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Redacción Shock

Katy Perry, su disquera, productores y compositores deberán pagar 2.78 millones de dólares al rapero Flame (Marcus Gray). ¿La razón? El hit de 2013 de Katy Perry, Dark Horse, es sumamente parecido a la canción Joyful Noise, de Flame, lanzada en 2009.

La de Katy Perry se suma a una lista de demandas a músicos por derechos de autor que viene creciendo. El británico Ed Sheeran también enfrenta una demanda pues su canción Thinking Out Loud es muy parecida a Let’s Get it On, de Marvn Gaye. Pero esto no es algo solo del pop: los integrantes de la emblemática Led Zepellin enfrentan otro pleito judicial, pues la banda Taurus considera que el intro del clásico de Zepellin, Stairway to Heaven (1971) es muy parecido a su canción Spirit (1968).

¿A qué se debe el aumento en las demandas? Gracias a Internet, se hizo más fácil identificar creaciones previas que antes podían pasar inadvertidas. Pero hubo un punto determinante: el caso Blurred Lines, éxito de Robin Thicke y Pharrell Williams (2013), que sonaba sospechosamente parecido a Got to Give it Up de Marvin Gaye (1977). El fallo de un juez les obligó a pagar a Thicke y a Williams cerca de 7 millones de dólares a los herederos de Gaye.

Antes de esta demanda, el derecho de autor se basaban en parecidos en la letra o en la melodía. Sin embargo, tras el caso Blurred Lines aspectos como “ritmo” o “sentimiento”, ahora son tenidos en cuenta. Los compositores de Blurred Lines perdieron el caso pues su canción tenía una “vibra”, muy parecida a Got to Give it Up, según reporta Rolling Stone. ¿Cómo puede evaluarse eso?

En aquel momento, Thicke y Pharrell, declararon en un comunicado: “Aunque respetamos el fallo judicial, estamos sumamente decepcionados con lo afirmado hoy, que sienta un precedente terrible para la música y la creatividad”.

Si bien es imposible negar que Dark Horse y Joyful Flame se parecen, hay diferencias sustanciales en el contenido de a letra, los solos de guitarra, y varios elementos más. Como lo definió el musicólogo que participó testificando a favor de Katy Perry, los aspectos comunes entre ambas canciones, también son aspectos comunes que comparten muchas canciones del pop y el trap.  “Están tratando de adueñarse de los cimientos básicos de la música, el alfabeto musical que debería estar disponible para todo el mundo”, dijo en los argumentos de cierre Christine Lepera, abogada de Perry.  

“El mundo de la composición musical no es tan amplio. Y ciertamente no es tan amplio cuando se trata de líneas de bajo. Muchos músicos trabajan en un espacio de innovación finito. No hay tantos sonidos agradables a los oídos de mucha gente y no muchas formas de decir “el amor es algo maravilloso”, opinó el profesor de leyes Christopher Buccafusco en Rolling Stone.

Géneros como el pop, el rap o el reggaetón se nutren de otros estilos para lograr creaciones propias. Se toman elementos clave para crear nuevas piezas y así ha sido siempre a lo largo de la historia de todas las creaciones humanas: música, cine, literatura y arte. Antes de que Gutemberg creara la imprenta, ya antiguas dinastías chinas habían hecho adelantos en ello. Como, lo concluye la exitosa serie de videos, “todo es un remix”.

"Si hay un número limitado de notas que puede ser recombinado en composiciones musicales, creo que sienta un precedente peligroso que alguien pueda atribuirse una pieza tan específica de nuestro idioma musical compartido. Imagínense que una corporación pudiera tomar propiedad de una frase, o una palabra”, opina el compositor Adam Neely en un video publicado en su canal de YouTube. En este video, Neely también analiza otras canciones previas a Joyful Noise, que comparten el mismo ostinato (secuencia de notas que se repiten en una canción para apoyar la melodía principal), como Sonata de violín de Bach, el villancico Jolly Old Saint Nicholas y el intro de Gozdilla de 1954.  

Si bien las leyes de derechos de autor existen para proteger a los creadores, con fallos como el de Katy Perry, precisamente están limitando la creación, al abrir la posibilidad de que una sola persona puede atribuirse una sucesión de sonidos que ha estado presente durante siglos en la historia de la música. Que 2 canciones “nos suenen parecido” no necesariamente implica plagio y no debería ser la única razón válida para sancionar a una creación musical.

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