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La salsa colombiana retumba con lo nuevo de Janio Coronado

Sí señores, la voz dorada de agrupaciones como Sidestepper, Alquimia o Guayacán está sacando material nuevo.
Por
Jenny Cifuentes

El cantante dueño del tumbao duro y la cadencia fina, mago del pregón y del picante, que ha enganchado con su voz en bandas como Sidestepper y Guayacán, llega con un disco salsero que es material inflamable, invitando a seguir la vía que lleva al baile.

Por: Jenny Cifuentes // @Jenny_Cifu

Durante mucho tiempo en los shows de Sidestepper se vio en tarima a un cantante con un cañón de voz y desbordado de sabor. Se trataba de  Janio Coronado,  un monteriano que toca el güiro, al que le dicen “El Duro”, alegre, bailador, talentoso improvisador y de energía inagotable, que ha lidiado escenarios en las filas de las orquestas top de la música tropical nacional y de la salsa latina. El artista con un extenso expediente sonoro pasó por Guayacán, Orquesta Camagüey, Grupo Contraste, Mamboré, Alquimia, el Grupo Clase y muchos otros;  ha acompañado con su canto a figuras salseras entre las que se cuentan Tito Nieves, David Pabón o Tony Vega, y hace parte de los coros de Willie Colón en sus conciertos para Latinoamérica. Hoy, además de haber retornado a Sidestepper –luego de un corto periodo alejado de la banda–, presenta apartes del que será su disco solista, Ya no más, que, según el cantante, plasma la intención de presentar lo que hace como músico, su bagaje y lo que ha aprendido con tantas agrupaciones en las que ha estado.  

Janio, hijo del Caribe, recibió la influencia de muchos ritmos y diestro se ha paseado por varios estilos aptos para  bailadores. Al despegar su carrera tuvo como máximo ídolo a Joe Arroyo, con quien tuvo la fortuna de cantar en 2009 en un concierto de Salsa al Parque en el Parque Simón Bolívar, cuando el Joe actuó junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Ese mismo año Coronado participó en el disco Mestizajes, de la mencionada orquesta, interpretando La Rebelión (hit de Joe Arroyo), y entre arreglos de cuerdas y vientos cantó como él: “un pedacito de la historia negra, de la historia nuestra caballero”.

 

 

El disco Ya no más, a salir en un par de meses, exhibirá ocho canciones que prometen hacer hervir la sangre y retumbar con gozadera. Pura fiesta  pal bailador al ritmo de clave, que ya tiene tronando dos cortes. “Como no estoy con un sello discográfico, es la oportunidad para mostrar cosas nuevas. Antes las mismas disqueras nos condicionaban: decían ‘hazle esto o aquello’. Nos cortaban y se hacía un poco lo que ellos querían. Pero así, de manera  independiente, los músicos nos podemos expresar como salseros, como compositores, plasmar el sentimiento que llevamos dentro”. De esta forma nacieron dos temas, Sin corazón y Ya no más que han tendido muy buena recepción en Perú, Ecuador y México. “En México, los llamados sonideros (que son como los picoteros), las ponen mucho. Allí gusta demasiado la salsa romántica que tiene también su calentura, porque no son salseros que bailan a toda carrera, salsa embalada como decimos nosotros, sino que les gusta la salsa lenta, suave y por eso las composiciones les han pegado”, explica Janio.

LOS NUEVOS SENCILLOS DE JANIO CORONADO, SEGÚN JANIO CORONADO

Sin corazón

 

“Es música cubana unida a la salsa colombiana, suena la fuerza de percusión de la timba y pone a gozar. Tiene tinte romántico, en ella un hombre le dice a la chica que lo seduzca, que borre sus penas, que no vivan un amor escondido y cosas así.   Grabamos su video en Montería, en el lugar más hermoso que tiene la ciudad en este momento. Rodamos en el malecón de la ciudad que es donde uno puede ir a caminar o a montar en bicicleta.”

Ya no más

 

“Es el primer sencillo y le da título al álbum. Lo lanzamos con un lyric video. Fue grabado en vivo, de una, en estudio. Es una canción de corte romántico. Salsa criolla combinada con timba cubana, con letra, arreglos y producción de Adonis Aglez –cubano radicado en Montería– y unos pregones míos.  La letra es como cuando uno le dice a alguien ‘yo no quiero que me entregues todo a pedacitos, a cuenta gotas, quiero todo completo’.”

UNA CONVERSACIÓN CON JANIO CORONADO

¿Cómo comenzó su carrera?

Yo vivía en un pueblito llamado Valencia, en Córdoba, y a pesar de estar en la región en la que impera el vallenato, cuando empezó mi pasión por la música (que fue junto a un amigo, en mi adolescencia), no interpretaba vallenato. Cantábamos temas de Leo Dan o de Roberto Carlos, puras baladas. En esos tiempos ese chico se fue a vivir a Montería, allí conoció la primera orquesta de la ciudad que se llamaba Las Estrellas del Caribe, y me consiguió una audición. Yo tenía una bicicleta y con ella me escapé de la casa. Con maleta y tirando pedal llegué casi hasta Montería porque en la mitad del camino, cansado,  empecé fue a echarle dedo a los camioneros que llevaban ganando o plátano, y así logré llegar. Vi desesperanzado que para la audición había más de 30 cantantes. Me tocó aprenderme Carmen de Bolívar y me dieron la oportunidad de último. Con la orquesta ya cansada sólo hicimos una estrofa y me aceptaron. Duré un año con ellos y luego me fui a trabajar a Bogotá a un sitio de nombre La Gata Caliente. Más adelante pasé a ser parte del  Grupo Contraste de Claudio Soto. Con esa agrupación hice mi primera gira como corista.  Estuvimos dando unos shows en Miami y en Los Ángeles. Al regresar a Colombia, me llamó el maestro Fernando Jaramillo de Los Tupamaros para que me fuera con ellos para Europa. Hicimos los festivales Womad en los 90 y creo que en la época éramos el único grupo de ese estilo que se dio el lujo de pasar por ese evento  que tiene un cartel más de world music.   

¿También estuvo con Guayacán, no?

Sí, fue una experiencia muy bonita.  Resulta que una noche, llegué a un bar en el que cubrí al cantante Javier Vásquez –que se había ido para el Grupo Niche–, y cuando estaba en la tarima se me acercó Alexis Lozano (director de Guayacán) y me reclutó para su orquesta. Con Guayacán grabé en los famosos Popurrís de Pasodoble que suenan sin falta en las fiestas y en la radio todos los fines de año, que en mi parte solista decían: ‘Con un cuerpo muy bonito y muy gracioso en el andar, y unos ojos bien negritos que asesinan al mirar’. Estuve junto a la banda de gira en México. Fue una escuela, aprendí muchas cosas como la importancia de la disciplina y a creer en el producto que uno saca, enseñanzas de Lozano y de Nino Caicedo, pero me tuve que retirar porque el maestro Alexis quería que me fuera a vivir a Cali pero yo ya estaba radicado en Bogotá. No quería cambiar de ciudad.”

 

Mucha gente lo recuerda por haber estado en Alquimia, la orquesta que recuperó el repertorio de La Sonora Matancera, y en Sidestepper. ¿Cómo llegó ahí?

Estuve 8 años con ellos.  Cuando estaba terminando con Alquimia, ya estaba haciendo pinitos con Sidestepper. Fue en ese tiempo cuando me invitaron a cantar en el álbum More Grip (2000). Llegué a Sidestepper por recomendación del compositor Juan De Luque, quien me contactó con Richard Blair. Richard me dijo que si podía sonear en Bacalao Salao, y ese fue el tema que me dio la entrada a la banda.

Me embarqué en la primera gira de Sidestepper que pasó por Inglaterra, España, Italia, Noruega, Holanda. Fue  una vivencia maravillosa. Estuve 14 años con la banda y me salí porque el formato cambió, empezó a ser más acústico, más world music y folclórico, y yo soy más salsero, más tropical, más picante en mi forma de cantar. Pero ahora estoy de nuevo el grupo, acabamos de  regresar de una gira por Estados Unidos y vamos próximamente para Europa.

¿Qué está pasando con la salsa colombiana?

Siempre dicen que la salsa se acabó y creo que la gente dice eso por lo que pasa en la radio, porque hace un tiempo las emisoras comerciales no tuvieron cómo alimentar económicamente sus programas de salsa, y entonces con las estaciones salseras, hubo una tendencia a cerrar. Pero hoy con sorpresa estamos viendo que están retornando las radios de salsa, no solo en la web, sino que las estamos oyendo en el FM de nuevo. Y no es que la salsa en Colombia esté estancada, es que está cogiendo otras plataformas. Por ejemplo Alberto Barros (que fue trombonista del Grupo Niche) hace poco lanzó su álbum Homenaje a la Salsa y está trabajando su disco en México, Ecuador y Perú. Aunque no suene aquí, el producto se está desarrollando en otros lugares.

Yo llevo 30 años viviendo  de la salsa en Colombia, y obvio, el país ha tenido varias recesiones y estamos viviendo un coletazo. Uno nota que hay crisis cuando dice que no están saliendo shows, que no están contratando, y ve que hay que tocar afuera.  Pero la salsa colombiana sí es dura, es fuerte, y tenemos espacio para mostrar nuevas cosas y tendencias. Todos los días se está haciendo salsa. Hay movimiento fuerte de público joven amante del género y es muy valioso. Hay ciclos, pero la salsa siempre ha estado ahí. Los salseros no se acaban. La salsa colombiana vive.  

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