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Latinoamérica no se calla: una lista musical de protesta y resistencia

América Latina tiene un largo repertorio de masacres, tragedias e injusticias sociales. Un repertorio que se ha traducido en canciones de protesta.
Foto: Gettyimages
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José "Pepe" Plata

América Latina tiene un largo repertorio de masacres, tragedias e injusticias sociales. Un repertorio que se ha traducido en canciones de protesta.

Por: José “Pepe” Plata // @owai

Los países de América Latina no tienen una vida independiente de más de 220 años. El primero de ellos fue Haití, que en 1803 se independizó de Francia. Lo siguió Colombia, México, Argentina, Venezuela y los demás, que se fueron independizando de la corona española durante el siglo XIX. El último de ellos fue Cuba, que entre 1898 y 1903 selló su independencia.

Todos esos procesos de creación y desarrollo de una nación fueron una suma constante de aciertos y errores. En ocasiones inclementes. Las promesas de naciones libres o con autonomía no son del todo ciertas. La dependencia de modelos de desarrollo foráneos, sumada además a las diferencias sociales y las complicadas situaciones políticas, sociales y económicas que han permanecido en el tiempo, han terminado por ser una fuente gigante de temas en los que los artistas de nuestros países han tenido inspiración para cantar.

Los conflictos diarios a los que se enfrentan los ciudadanos de a pie y los abusos de autoridad que han generado dictaduras, masacres, asesinatos y desapariciones son un piso de creación musical sin par.

La música que protesta y resiste es una realidad en el continente. Está presente desde México hasta Argentina. Ha sido rock, punk, hip hop, música urbana y hasta folk. Ha ofrecido canciones que se han convertido en clásicos y ha tenido además canciones escritas hace dos o tres décadas; las mismas que parecen haber sido escritas ayer y que podrán ser escritas mañana o en uno, cinco o diez años.

En esta lista encontramos artistas legendarios como Los Prisioneros, Jorge González, Los Miserables, Claudio Narea quienes denuncian la situación del continente o cómo Chile es un país entregado a corporaciones y privilegiados. De Argentina están Los Violadores, Charly García, Actitud María Marta, La Máquina de hacer Pájaros, Bersuit Vergabarat, Los Fabulosos Cadillacs, Todos tus Muertos, Las Manos de Filiipi y Los Twist. Hay canciones sutiles como ¿Qué se puede hacer salvo ver películas? (escrita en 1978 y en la cual se hacía una crítica sutil al régimen militar), pasando por denuncias de desaparecidos (Charly García y Sobrecarga), corrupción (Bersuit), dictadores (Mal bicho), represión (Los Violadores) y muertos en espectáculos públicos (Cromañón).

México, el gran país del norte, le canta al maltrato y discriminación de sus inmigrantes (Frijolero), los muertos anónimos (Soldado sin cara), la masacre de Tlatelolco en 1968, corrupción (Maldita Vecindad) y los presos injustos (Tijuana No).

Los vecinos de Venezuela entran en la lista con Desorden Público quienes en los ochenta se quejaban de sus políticos y a fines de los noventa lo hacían hablando de la convulsionada Caracas. ¿Y Colombia? Nosotros también aportamos con Dr. Krápula, 1280 Almas, Skampida, La Pestilencia, La Etnnia y La Severa Matacera. No podemos quedar fuera de esta lista, porque aquí no somos santos ni devotos, pero sí somos los mismos que por años hemos soportado abusos, injusticias, noticias nefastas y que las hemos sabido transformar en canciones que pueden darnos ideas certeras de que no estamos en el paraíso.

Pero al menos estamos vivos para seguir construyendo y dejando mejores cosas para nosotros y los que vienen detrás.

 

 

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