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Lo nuevo de ‘Chabuco’: Vallenato con voltaje brasilero

¡Maestro!
CORTESIA CHABUCO - SONY MUSIC COLOMBIA
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¿Se imaginan a Escalona convertido a la samba? ¿A Alejandro Sanz cantando vallenato viejo? ¿A un cantante de Valledupar dando voltaje brasilero al vallenato? Así es Encuentro, el nuevo disco de ‘Chabuco’.

Por Jenny Cifuentes // @Jenny_Cifu

Radiografiando con precisión el camino a oídos con nuevas fiebres sonoras, el cantante colombiano ‘Chabuco’ se ha dedicado a esculpir la música vallenata adornándola con visos de jazz, bolero, latin jazz, flamendo o samba, siempre regido por la sencillez y por estar atado a la raíz del folclor.  La belleza de su sonido, diferente, particular, con altos niveles de exploración, alejado de los estándares de lo mainstream, gestado con cálida voz y arreglos de cuidadosa factura, se ha irradiado en discos que publica desde 2002. Hoy lanza su quinta producción: Encuentro.

Muchos pensarían que llevar el vallenato al jazz sería dar un salto sin red del que solo se salvarían virtuosos.  Hace 8 años, se empezaron a escuchar canciones clásicas vallenatas en la voz con dejo de pueblo del cantante  ‘Chabuco’,  acompañada de músicos instalados en  altos circuitos jazzeros: el baterista Horacio ‘El Negro’ Hernández y el contrabajista Diego Valdés, en el  disco Clásicos Café La Bolsa, titulado en homenaje a un lugar icónico del vallenato en Valledupar donde décadas atrás, confluían grandes como Rafael Escalona, el acordeonero 'Colacho' Mendoza, los Hermanos Zuleta, Lorenzo Morales o Hugues Martínez, el padre de ‘Chabuco’: un gigante de la guitarra en el género, ídolo, que fue parte de  Bovea y sus Vallenatos, Los Auténticos Vallenatos (con Alberto Fernández), compañero de correría de Escalona y de ‘Colacho’, Los Hermanos Zuleta etc. Clásicos Café La Bolsa, que acercaba el vallenato al jazz, al danzón y al bolero, encantó.  Se exhibió con brillo en vitrinas para diferentes públicos y fue el trabajo que puso en el panorama nacional a ‘Chabuco’.

“En ese álbum incluí canciones que escuchaba de pequeño, como Así fue mi querer, de Gustavo Gutiérrez, - gran amigo de mi padre -, Nido de Amor que era himno en mi infancia la de: “amor de mi vida no te vayas pa’l colegio”,  o La Casa, bellísima composición de Carlos Huertas.  Ese disco fue como encontrar mi sonido, y pensé que tenía que seguir haciendo  maridaje de ritmos con el vallenato”.

La Casa

https://www.youtube.com/watch?v=fpZhMG7AF5w

José Darío Martínez, ‘Chabuco’, con apodo que hace referencia a la cantautora peruana  Chabuca Granda, - según cuentan, responsabilidad de su papá-,  creció arraigado a la tradición vallenata y rodeado de música de todo tipo. Toca acordeón, guitarra, compone y sobre todo, canta. Es un tipo alegre, sencillo y talentoso que en lides musicales, ha hecho todo el curso.

“Cuando vivía en Bogotá, en mis inicios,  participaba de muchos proyectos haciendo coros, siempre con Carlos Huertas Jr. que estaba  produciendo. Trabajé durante años en bares, empecé a conocerme con músicos de diferentes partes de Colombia y del mundo. En el año  97 o 98 ingresé al grupo Los Pelaos del sello FM y de entrada fueron dos meses de gira por Europa. Esa fue la graduada con la que aprendí lo que era viajar y girar. Poder conocer e intercambiar culturas, es lo que te hace crecer y respetar las diferentes expresiones.

Los artistas quieren buscar su propio camino, hacer algo único y no lo que todo el mundo hace. Esa ha sido mi búsqueda. Tratar de que si hago vallenato no sea con caja, guacharaca, ni acordeón, porque hay muchas formas de que la gente afuera en el mundo lo entienda. Si yo por ejemplo le canto sin acordeón al español Antonio Carmona un vallenato viejo que dice: “Ausencia que me tiene solo que hasta tu recuerdo se aleja de mí”, él no me va a decir, oye, pero le falta el acordeón. Eso es aquí, en Valledupar, en Colombia.  Pero la letra, y la narrativa en el mundo es como si estuviera cantando una canción latinoamericana. El vallenato es vallenato con o sin acordeón.

Por eso, en  mi primer disco como solista,  Morirme de amor (2002), ya quería hallar el vallenato de otro color. Estaba en plena búsqueda, eso ya fue hace como 19 años. Es un trabajo que tiene acordeón pero es más tirando al son cubano.  Después publiqué un álbum que fue un poco más vallenato: Nació mi poesía (2008), con el acordeonero Nicolás de los Ríos.  Grabé el corte que da título, con el pianista Kike Purizaga.  Esa es una canción de mi tierra que retumbaba en mi cabeza desde niño, en  una versión con piano que cogió un toque como latino jazz pero con la esencia de mi voz que es de Valledupar. Tratado muy respetuosamente desde la parte melódica y armónica.  Ese disco también me abrió mucho las puertas, pero todavía seguía buscando. Vino luego el Clásicos Café La Bolsa y la placa De ida y vuelta (2013) en la que continué experimentando. Ya me había paseado por el jazz y por el latin jazz, entonces me fui a España y grabé con los gitanos, con José Miguel Carmona, Antonio Carmona y todos los Ketama y  salió el vallenato con flamenco. Ese disco se distribuyó con un periódico, se sacaron 500 mil copias.

https://www.youtube.com/watch?v=Wbi64SN_fS4

Encuentro

Como si Escalona se paseara por Río de Janeiro poseído por Antonio Carlos Jobim. Como si  Toquinho y Chico Buarque sacaran de correría a Alejo Durán, así es Encuentro. Un trabajo orgánico y con sonido profundo, arreglos poderosos, interpretación única y emoción palpitante, en el que ‘Chabuco’ se encomienda a estribillos vallenatos pretéritos pintándolos de Brasil, muestra su espíritu de compositor en tres temas nuevos, y en el que hasta hace cantar vallenato al mismísimo Alejandro Sanz.  

“En este álbum quería seguir rindiéndole homenaje al folclor vallenato, pero meterlo a Brasil, porque nadie lo había hecho. Brasil es una potencia mundial en música.  Yo tenía mis cancioncitas, mis cosas por ahí que escucho, y sabía que cuando esos dos folclores de raíz se gustaran, iba a dar buen resultado.

La música brasilera siempre me ha gustado.  De niño, cuando tenía siete u ocho,  oía grabaciones de los 60 que ponían los mayores,  lo que escuchaba mi padre en Valledupar. Él ponía de todo: boleros, jazz,  bossa nova etc. Creo que eso lo nutre a uno también de manera consciente o inconsciente para que en el camino de la vida vaya tomando color en lo que hace.  Pienso que por eso el vallenato a mí me suena llevándolo al bolero, al jazz al pop y con sonidos del Brasil.

En Encuentro trabajé con el productor Swami Jr. Un amigo me habló de él, porque yo estaba buscando y buscando. Me metí a Youtube y a su página, y cuando lo vi tocando con el cuarteto, me dije: este es el color que quiero para mi disco. Busqué su contacto y cuando lo llamé, el tipo hablaba español, como todo costeño. Resulta que ha hecho más de cien discos. Ha producido a la cantante cubana Omara Portuondo, a los brasileros Maria Betania, Tom Zé, Chico César, a Lokua Kanza del Congo, etc.  Como vivió un año en cuba cuando produjo a Omara, por eso el español.  Eso me facilitó la fluidez en el estudio. Fue una maravilla encontrarme con él. Es además quien Interpretó las cuerdas en el álbum.

Yo lo que hago con los discos es que pre produzco en mi casa y armo las cosas como quiero.  De los aspectos chéveres de trabajar con Swami, fue que me respetó todas las ideas. El disco está casi igual a las ideas que armé. Simplemente las enriquecí. El álbum fue grabado en bloque, no tiene ediciones. El sonido está caliente, como se hacía antes. El bajo lo ejecutó Marcelo Mariano,  bajista de Djavan (de los grandes cantantes brasileros), además,  hijo del pianista César Mariano Camargo - ícono de la música brasilera -, en la batería está Douglas Alonso, y en el piano Zé Godoy. El disco lo puede cantar cualquiera que nunca haya escuchado música brasilera o un amante del vallenato, porque la raíz está muy marcada, por encima de todo. Trabajar con música de Brasil  me daba un poco de miedo, pero ahí está el resultado, y seguiré buscando  por todos los países.   Después del mundial arrancaré la gira nacional para la que he planeado para hacer  mini conciertos contándole a la gente cómo se grabó el disco. El formato en vivo es cuarteto: guitarra, piano, bajo, batería. Somos cinco en tarima pero suena como si fuéramos 20”.

Le dimos play a Encuentro

Ausencia ft. Alejandro Sanz

Ausencia lo grabó en el 78 Jorge Oñate y el acordeonero ‘Colacho’ Mendoza. Es uno de los cantos más bonitos del vallenato. Con Alejandro Sanz tenemos una gran amistad. Lo admiro mucho y él también comparte mucha música mía. Tenemos veladas juntos en Miami o en Madrid, y cuando fui a  Sao Paulo lo invité al disco y me dijo que bueno, pero que lo hacíamos si esperaba que pasara el concierto de los 20 años de Corazón Partío. Fui a España, estuve viendo su show allá, lo acompañé en la tarima. Volví a Miami en septiembre del año pasado y allí grabamos.  Le mostré la canción y le encantó. Yo nunca le dije que era un vallenato para  no encasillarlo.  Para no sugerirle algo como: eso es salsa hay que cantarlo de tal forma, o es R&B y se canta de esta manera.

La música es un lenguaje universal y él la cantó como el Alejandro de Corazón Partío, o el de Si tú me miras,  y eso era lo que yo quería. Está feliz con el resultado.

El hecho de que una figura como él haya grabado ese tema, no lo toco para sea algo como mío, que uahh, canté con Alejandro, no. Yo admiro a Alejandro y él me admira a mí. Cuando hay música  la gente se admira no importa que esté más lejos, que sea más grande, o que sea una estrella. En ese punto, en el arte se pone igual. Para mí es lo que gana el folclor.   Que uno de los cantantes de habla hispana más importantes del mundo haya grabado un vallenato. Quizá eso no lo reconozcan ahora. Pero la historia dirá un poco de cosas.  

  Margarita ft Vicente García y José Quiñónez

La escribí con Vicente García y José Quiñónez. Es como un personaje que todo el mundo enloquece por él pero que no se deja de nada. Como una flor con espinas que cuando la tocas te pulla. Por eso dice Margarita tiene fuego, lleva ritmo al caminar  ondulado pelo suelto, algo puro en su mirar.

Besito de Agua

Quise salirme un poco de lo que estaba haciendo con Margarita, el bossa nova, y con  los otros vallenatos. Llevarlo más al latin, hacia la salsa. Tuve la fortuna de invitar a Richie Flores, de los grandes percusionistas del latin jazz. Pero no puse al pianista a que tumbara como salsa porque hubiese tomado ese color salsero, sino que él tocó como se toca en la música brasilera y sobre la marcha de la percusión, ahí sí iba lo latino. Creo que esa es su magia. Esta pieza es como un canto folclórico, canta al amor por medio de la naturaleza.      

Mi samba

Es la más tirada a Brasil. Es como un poema con música. Mi samba la canto como desde mi vallenato.  Decir mi samba es como si dijera mi vallenato y lo primero que canto es “Mi samba tiene sabor a madera, mi samba es una poesía hecha canción, que me lleva del mar hasta la sierra cantando la tristeza hecha canción”.

 

Amor Comprado     

Cada canción vallenata que grabo es porque tiene algún recuerdo especial en mi vida. Ese es de los que oía mucho en mi infancia, una composición de Alejo Durán. Es como lo que siempre hago, un tributo al vallenato, llevando la bandera, a donde quiera que voy, llevo mi pueblo. Una composición de Alejo Durán

 

 

 

 

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