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Los Petit Fellas: “Esta es nuestra vida: dar conciertos y ver a la gente”

Hablamos con Nicolai Fella antes del regreso de la banda a los escenarios en el autoconcierto de Caravana.
Cortesía de la banda
Cortesía de la banda
Por
Redacción Shock

A mediados del 2020 Los Petit Fellas lanzaron un nuevo disco. 777: Buenos días es el quinto álbum de la agrupación colombiana reconocida por fusionar géneros como el jazz, hip hop y funk. A pesar de la pandemia y la pausa obligada para todos los artistas, este año ha sido de mucho trabajo para Los Petit Fellas, no solo por el lanzamiento del álbum, sino por el lanzamiento de su plataforma ElMuseoDeLaTesta.com, además del trabajo detrás de un nuevo álbum que espera ver la luz en febrero del próximo año. 

Sin embargo, siendo Los Petit Fellas una banda con una puesta en escena vibrante y una audiencia fiel, estar fuera de los escenarios ha sido un gran golpe anímico. La banda extraña a sus fanáticos y la magia que ocurre cuando la música se comparte en vivo. Los Petit Fellas volverán a presentarse ante un público en vivo el sábado 24 de octubre como parte de la serie de autoconciertos Caravana. Hablamos con Nicolai Fella, vocalista de la agrupación, sobre cómo han estado trabajando durante la pandemia, el lanzamiento de su cuarto disco y sus inicios en el rap.

¿En qué han estado trabajando durante este tiempo?

Bueno, en el autoconcierto, que obliga a las bandas a pensar en nuevas maneras de hacer shows. Como siempre. Presentarse en un bar se diferencia a presentarse en un teatro, un teatro de un bar, un bar de un festival, un festival de un show propio, un show propio de un autoconcierto, las cosas son diferentes, las reglas son diferentes, la gente está en otra disposición. Las canciones seguro no son las mismas y hemos estado muy concentrados en permitirnos, después de tanto tiempo, poder ver a los fanáticos y darles un show bonito, un show que les llene un poquito el ki a quienes lo tengan bajito. Que nos permita a nosotros subir nuestro Ki y volver a encontrarnos con la gente al tocar. 

Además tenemos algunas cosas que estrenar antes de que acabe el año. Ya uno no anda con el día sino que trata de ir construyendo cosas con unos meses de anterioridad, así que estamos construyendo lo que va a pasar en marzo del otro año mientras estamos viendo qué pasa con octubre y noviembre. También estamos alimentando nuestra plataforma, elmuseodelatesta.com, lo estrenamos hace un par de semanas y ha sido un trabajo duro, de mucho camello. Entonces la verdad ha habido mucho trabajo. Con el disco que salió sacamos sencillos, las propuestas audiovisuales que hemos hecho y trabajando porque en febrero sale un disco nuevo, o la segunda parte de este nuevo disco, mejor dicho. Por eso yo digo que se duerme poco y se come a veces, pero se es feliz casi todos los días y a casi toda hora, con todo y las angustias del alma y de la mente. 

 

¿Qué es lo más beneficioso que han sacado de esta situación que nos obligó a todos a parar?

Yo no creo que haya muchas cosas positivas de esto. Creo que el planeta lo agradece, pero vamos a volver a salir otra vez a arruinarlo todo muy rápido. Creo que los bancos se han hecho más ricos, creo que el país igual pasa por el peor momento de su historia, o al menos de la que yo conozco. Pero he visto que la angustia se vuelve un motor, y tal vez eso sea lo único valioso: haber sentido tanta angustia que nos hizo repensar maneras y formatos de presentarnos. Algunas ideas que son demasiado poderosas para el futuro de Los Petit Fellas aparecieron en esta pandemia, en ese desespero. El primero fue el preorder que hicimos del disco, que fue una caja de cereal y toda la narrativa que se construyó para la gente y a la que la gente respondió, y el Museo de la testa que comenzó como simples publicaciones de Instagram y hoy por hoy es una plataforma que genera una conversación con los fanáticos. El proceso creativo me imagino también se alimenta mucho de esto, pero creo que es muy egoísta decir que esta situación puede tener algo bueno porque muy rico uno haciendo canciones nuevas y bacanas, pero pues la gente con hambre afuera. 

 

Caravana es una experiencia completamente nueva en Colombia. ¿Qué esperan, cómo se sienten ante la posibilidad de volver al escenario?

Siento una profunda emoción, parezco como cuando era niñito y jugaba fútbol. Cuando tenía un partido el domingo, desde el viernes era una locura porque la emoción me desbordaba. Me siento como un niño de ocho años esperando a que llegue el día para poder hacer esto que amo y que tanto extraño. Es que es muy fácil resumirlo: esta es nuestra vida. Salir a hacer conciertos, vernos con la gente. De Los Petit Fellas se enamoran viéndolos en vivo. Este momento es solo resistencia, digo yo. Hay un virus afuera y tienen que quedarse encerrados solitos en sus casas, por favor no le suban a la música ni nada, o pa la calle y que le pongan duro a la música. Nos ponemos un tapabocas y nos cuidamos, pero en la calle y vivos, celebrando que todavía estamos vivos. 

 

¿Qué tal ha sido su experiencia lanzando un álbum y promocionándolo en medio de la virtualidad?

No sé quién lo escribe y voy a parafrasear, pero hay alguien que dice: “veremos quienes son los que a la media noche se paran de su cama para responder al llamado que te está haciendo el arte”. Y nosotros, con miedo y todo, hemos decidido acudir a este lugar y sacar discos, publicar gratis, tocar gratis, entregar y proponer. Eso nos ha permitido, sobre todo en la pandemia, acompañar a la gente y a la audiencia que está conectada con nosotros y que se de una forma muy directa, cercana y cotidiana con una premisa: Acá estamos, acá respondemos, acá estamos publicando un disco. Todos nos dicen que no publiquemos discos, que estamos locos, que por qué meterle billete a discos que nadie va a escuchar porque los números han bajado y toda la vaina, pero creemos que tal vez lo que necesitamos en este momento son canciones. La economía no va a hacer nada por nosotros. La ciencia lo está intentando, pero parece que se va a tardar un poco. La política está completamente olvidada de la gente, al menos en nuestro país. El arte tal vez sea el único que le de haces de luz a la gente, y creo que es nuestra responsabilidad como artistas responder con reflexiones un poco más sentidas a ver si de pronto alguien encuentra amparo en ellas, e ideas que le permitan no sentirse tan solo. Solos, lejos, sin besos, sin abrazos, puede haber otros lugares para encontrarnos.

 

Hablemos de usted, de Nicolai Fella, ¿cómo fue su acercamiento con el rap?

Recuerdo que yo tenía unos 15 o 16 años y un día un primo se quedó a dormir en mi casa. Mi hermana y yo compartíamos habitación, entonces cuando él se quedaba usaba la cama de mi hermana. Una de esas noches me dice que ahora es rapero, y yo le digo que qué bacano, pero no entendía qué era eso, que me contara cómo era la vuelta. Y el man rimó, no sé, ocho palabras, hizo dos o tres líneas y a mí me voló la cabeza. ¡Uno puede hacer estas cosas con las palabras! Yo quise intentar hacer eso. Y como en el rap no te están preguntando si cantabas lindo, si eras afinado, tampoco te estaban pidiendo que fueras guapo, solo que tengas ideas y puedas rimarlas. Pero rimarlas con estilo, con gracia. Así empiezo a sentir que el rap es un canal para comunicar todo lo que veo y siento. Entonces este man, mi primo hace esas tres frases y se tapa a dormir, y ahí yo dije que yo quiero hacer eso, yo quiero que mi vida sea así. Desde niño a mí igual me gustaba escribir cosas, y el rap me permite hacerlo con gracia y ahí comienza el ejercicio de rapear. Me di cuenta de que me gustaba mucho porque quería hacerlo todos los días, me ponía horarios y era muy disciplinado. Sabía que había algo ahí con lo que me podía conectar, tal vez ganarme un dinero y no tener que ser el contador público que querían en mi casa que yo fuera. 

 

¿Qué artistas y discos fueron fundamentales para que se adentrara en el rap?

Yo estoy persiguiendo las palabras, pero con el inglés soy muy malo y no entiendo. Yo presto atención y cacho ideas, pero no sé, tal vez me dije demasiadas veces que no era bueno y me enfoqué en que yo tenía que encargarme de que el español estuviera bien puesto. Yo me enamoré mucho del idioma, y hoy sigue siendo una de mis premisas. Yo leo a Bolaño, a Arriaga, me gusta el rock que hacen en México y en Argentina, el hip hop que se hace en Colombia, a mi lo que me gusta es este idioma nuestro y este lugar del mundo tan maravilloso, entonces empiezo por ahí. 

Comienzo a conectarme con el maestro Vico C, Tego Calderón todavía rapeaba en esas épocas, entonces ya se imaginarán esos calores. Tres coronas acababa de sacar el Mixtape, estoy hablándote del 2004 o 2005, y Tres Coronas estaba haciendo lo que hacía. El Sindicato Argentino del Hip Hop también. Al otro lado del océano hay unos manes que además le dan muy preciso tratamiento a la palabra, que son Los violadores del verso. Nach, ToteKing, SFDK. Y yo me encargo de escuchar eso y me obsesiono y me olvido del rock and roll, de la salsa, que era lo que escuchaba. 

 

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