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Los shows que veíamos en Colombia cuando las estrellas visitaban a los vecinos

Hoy nos visitan casi todas las bandas y artistas, pero antes en ¿qué andábamos nosotros cuando las grandes estrellas vinieron a donde los vecinos?
Gettyimages.
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Por
Chucky García

Cuando Queen optó por Venezuela a Colombia le tocó la vecindad de El Chavo, y cuando Pantera rugió en Chile, aquí estaban gritando pero por Salserín.

Por: @chuckygarcia

Hoy hace 30 años los Ramones tocaron por vez primera en Argentina. Y mientras allá estaban muertos de la dicha con los punkeros neoyorquinos del momento, en Colombia en 1987 lo que mojaba prensa era la gira de conciertos del Binomio de Oro con Rafael Orozco e Ismael Romero, y que el sello Codiscos recogió en un álbum llamado En concierto

Actualmente, en estas tierras nos damos el lujo de anunciar que en menos de nueve meses estarán Depeche Mode, U2, Paul McCartney, Green Day y hasta Sigur Ros, que si bien son un grupo de nicho pues no dejan de ser noticia. No es secreto, treinta, veinte o solo quince años atrás no pasaba lo mismo, las grandes estrellas de la música no asomaban sus narices por aquí y los países vecinos como Argentina, Brasil, Chile o Venezuela, en cambio, sí se daban el gustico.

¿Pero qué artistas estábamos viendo entonces en esta nación mientras íconos como Queen, Nirvana, Michael Jackson, Pantera, Oasis o David Bowie visitaban otras regiones de Suramérica? Simpática pregunta, más aún cuando con el paso del tiempo todas se convirtieron en bandas o artistas que no solo nos quedamos sin ver en el país, sino que jamás podremos hacerlo por la sencilla razón de que los cantantes están muertos o sus bandas desmanteladas.

Comencemos por Freddy Mercury. Cuando junto a Queen se presentó en Venezuela en 1981, en Colombia la presentación que nos tocó ver fue la de Rubén Aguirre, Edgar Vivar, Roberto Gómez Bolaños y el resto del elenco de la no menos famosa vecindad de El Chavo, quienes vinieron a encabezar la Caminata de la Solidaridad.

Siete años después, en 1988 y gracias a la organización por la defensa de los derechos humanos Amnesty International, en Buenos Aires pudieron ver en el estadio Monumental a Peter Gabriel, Sting y Bruce Springsteen. Algo similar sucedió cuatro años más tarde en el Pascual Guerrero de Cali cuando David Gilmour de Pink Floyd, Roger Daltrey de The Who y hasta los Kool and The Gang se reunieron a favor del medioambiente y gracias a los contactos del músico colombiano Chucho Merchán, con la diferencia de que en la cancha de River la asistencia fue multitudinaria y el resultado catalogado de histórico, mientras que en la colombiana escasamente fueron tres mil almas, el montaje fue patético y Merchán no solo quedó en la ruina económica sino moral.

En ese 1992, valga la aclaración, en todo caso Colombia pasó el año en materia de shows, y si bien en Argentina pudieron ver a Nirvana (en un recital en el estadio de Vélez Sarsfield en el que no interpretó su Smells Like Teen Spirit a pesar de que Kurt Cobain amagó varias veces con hacerlo), pues aquí vimos a Guns N Roses en su quintaesencia y hasta el público popero se dio su festín. Los número uno del género nos visitaron uno tras otro, desde Ricardo Montaner a Ricky Martin pasando por Franco de Vita, Chayanne, Yordano y Juan Gabriel, quien por cierto se presentó en el marco de una demencia de festival que hubo de 11 días, con un cartel de ochocientos artistas y  bajo el nombre de La Feria RCN Show de América.

Esta bonanza cafetera duró poco, y seis años después mientras una de las bandas de rock más brutales que había y que hasta el sol de hoy no ha sido igualada visitaba a Chile por segunda vez, aquí la única locura era un fenómeno creado por la televisión peruana y propagado como un virus gracias a las parabólicas. Efectivamente, mientras los chilenos se arrancaban los pelos con Pantera, en Colombia quien arrasaba era Salserín, tanto que se dieron el lujo de visitar a Bogotá el mismo día que la banda inglesa Erasure y le pasaron por encima, por no hablar de Pereira, en donde llevaron unas 40 mil personas al estadio Hernán Ramírez Villegas.

Para no rozar con la crueldad, mejor ni hablemos de cuando Michael Jackson fue a Brasil, Argentina y Chile en 1993 (incluso Perú estaba metido en esa colada pero finalmente lo cancelaron); de cuando David Bowie cerró su gira mundial Sound and Vision en Argentina en 1990 (las canciones eran escogidas por el público llamando por teléfono fijo a una línea internacional que se había habilitado); y de las dos veces que Oasis estuvo en Venezuela (la primera de estas en 2001).

En esos años aquí nos tocó conformarnos con el somnífero Piero (1993); los melosos Air Supply, la siempre ligera de ropas Samantha Fox (cuyo único logro en Bogotá fue llegar tarde a su rueda de prensa en el Salón Córdoba del Hotel Hilton) o Los Trotamundos de Harlem (1990); y las cantaletas hechas canción de los españoles Paloma San Basilio, Joan Manuel Serrat y Alejandro Sanz (2001).

Incluso cuando U2 pisó por primera vez suelo suramericano con la súper serie de conciertos Popmart y en Argentina, Brasil y Chile los pudieron ver en 1998, en Colombia lo más “popmart” que tuvimos fue el reencuentro de los ex Menudo, y los conciertos de Rikarena y Maná. Eso y la presentación del mentalista español Tony Kamo, quien ese año además impuso un récord al hipnotizar supuestamente a 350 mil colombianos a través de la pantalla chica, como si eso fuera la gran gracia en un país siempre embobado con lo que pasan en televisión.

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