Se encuentra usted aquí

Mateo Kingman y ‘Astro’, un álbum desde las profundidades de su ser

El cantante ecuatoriano entrega un mensaje reflexivo y profundo en sus canciones.
Foto Simon Brauer Cortesía Mateo Kingman
Foto Simon Brauer Cortesía Mateo Kingman
Por
Alfred Lord

Mateo Kingman es un artista sensitivo, pero sobre todo expresivo: cada sensación, cada emoción, la muestra en la música de una manera orgánica y visceral. Este nuevo álbum, Astro, surgió de unos textos especiales que escribió durante 15 días, cuando se sumergió en un viaje íntimo a las profundidades de su ser. Tenía una tarea muy clara: traducir a canciones todo ese material que escribió, y acompañarlo de sonidos a los que ya nos tiene acostumbrados: electrónica y música tradicional latinoamericana, que explora y desdibuja para hacerlos únicos. Hablamos con él vía telefónica, del viaje sideral que hizo y de la manera como reunió 11 canciones para esta nueva placa discográfica.

¿De dónde viene la inspiración de Astro?

Estaba haciendo un trabajo con plantas amazónicas, con plantas curativas del mundo del curantismo latinoamericano, estaba sumido en este mundo durante este tiempo, en donde uno llega a estados alterados de conciencia, en una de las dimensiones del cuerpo, de ahí es donde surgen estas reflexiones un poco más auténticas y profundas. Intento poner en palabras comprensibles algo que es un poco incomprensible, hablo de un mundo misterioso de la dimensión nueva o desconocida para muchos y estoy todo el tiempo intentando poner todas estas emociones en palabras más sencillas. Algunos escritores hacen eso, decir cosas profundas y complejas a través de un lenguaje simple, comprensivo, un poco esa es la búsqueda en esas canciones.

Para poder traducir un poco eso necesita una lectura clara de sus ideas ¿Quién está detrás de la producción?

Trabaje todo el disco con Ivis Flies el productor de mi primer álbum y con él nos metimos en el tema de la composición, porque es muy sensible, me capta muy bien lo que quiero decir y estuvimos también trabajando con otros músicos de Ecuador, y haciendo un feeback constante con Pedro Canale de Chancha vía Circuito, siempre me da sus opiniones certeras.

La única colaboración que aparece en el álbum es con Gustavo Santaolalla. ¿Cómo fue trabajar con él?

Yo conocí a Gustavo Santaolalla en México y se dio como una relación muy linda muy power, muy humana y musicalmente muy motivante, cuando yo le mandé la canción conectó mucho con el tema, desde que empezamos a trabajar juntos me di cuenta que le iba a poner un alma muy especial a la canción, la mandó y  yo estaba justamente en la Amazonía, fue muy emocionante escuchar lo que había hecho en la canción, unos cambios estructurales, le dio el color necesario a una canción que necesitaba de alguien más experimentado, más maduro,  y que además haya atravesado por algunas situaciones duras, complejas, luminosas, es una canción que habla del fin y el inicio de algo.

Hablando de colaboraciones. ¿Usted cómo se siente haciéndolas?

Es interesante lo que se da en una colaboración porque de alguna manera tienes un porcentaje del control de la situación y es ahí donde radica lo emocionante de una colaboración, como es el 100% que corresponde un 50% del total, dejar y aceptar, soltar y permitir y abrazar en el otro, me gusta esa sensación y creo que las colaboraciones que he hecho con gente querida, han sido muy fluidas, las he disfrutado mucho. Poner tus voces en un track que ya está hecho es un reto, siempre hay una visión del otro y aceptar que tú vas a poner lo tuyo, tratar de encontrar una fluidez entre los dos.

¿Cuál cree que es esa línea que se mantiene entre ‘Respira’ y ‘Astro’?

La naturaleza como vehículo para contar historias desde lo étnico y en general. Creo que esta idea se repite en los dos álbumes, me parece que en el primero la naturaleza está explicita, está a la vista es como un cuadro hiper realista de una situación específica, que era vivir en la naturaleza y la cuento incluso ingenuamente, digo las palabras pájaros, bosques etc. En este álbum en cambio está la naturaleza vista desde el lado invisible, como el interior de lo profundo, de la naturaleza no lo visible, no lo sensible sino lo invisible. Esa es la esencia que mantiene a los dos álbumes conectados. 

¿Cómo es el ritual de componer?

Yo no soy de los músicos que crean 50 canciones para elegir 10, tal vez eso es un problema porque muchos de los grandes productores les piden a los artistas que hagan 100 canciones para elegir 10. Yo tengo este mecanismo de hacer directamente la canción que quiero, entonces lo que me pasa es que a veces no me sale esa canción, no surge a la primera y la busco y la busco hasta que la encuentro, pero no tengo un repertorio enorme para elegir, sino que voy directamente a buscar lo que está en mi cuerpo en mi cabeza. 

¿Qué propone con este álbum?

En un mundo desbocado que se acerca prontamente hacia su propio abismo, en donde todas las vivencias son externas, no internas. Este álbum propone mirarse a sí mismo, tratar de mirarse a través de cualquier mecanismo el que sea, para preguntarse, quién soy, cómo vivo, por qué vivo de esta manera, qué es lo que me importa, cuáles son mis motivaciones, mis deseos, mis sueños, qué tan conectado estoy a mis necesidades auténticas o cual desconectado estoy, cuánto me están influyendo mis necesidades externas. Creo que es un disco para parar la inercia por la que vamos constantemente en este mundo loco. Dentro de una industria musical en la que todo el tiempo salen sencillos de baile, o amor, vamos a hablar de otras cosas tal vez un poco desconocidas y duras de enfrentar, tal vez enfrentamientos con uno mismo. Es una propuesta que mientras escucho y bailo también me pensar en qué me pasa adentro.

¿Cuál es su percepción de la industria musical latinoamericana?

 Pasan cosas interesantísimas a nivel de experimentación libre, me parece que la transformación del mainstream hacia lo “alternativo” genera una confusión entre todos, como |si el mainstrem tuviera tantos elementos de lo alternativo que parece que ya no se sabe bien qué es qué. Lo alternativo abraza elementos de la gran industria, incluso en mi caso: en este disco hay  experimentación con trap, con carencias de reggaetón, es como si se empezara a unificar todo y creara un gran caos, no a nivel de industria, no mediático, ni de músculo publicitario de alcance, porque a estos niveles el mainstrem sigue siendo el mainstrem y lo alternativo sigue teniendo sus pequeñas plataformas y caminos, pero a nivel artístico me parece que hay una gran fusión que se vuelve una sola masa enorme que no sé en lo que va a terminar.

mateo2.jpg

Foto Simon Brauer Cortesía Mateo Kingman

Track by Track

Umbral: es una oración, un rezo. Cuando me doy cuenta de que estoy enfermo de alguna u otra manera realizo un rezo para poder ingresar a un nuevo mundo, poder conocer y encontrar algo que me cure

Lumina: corresponde al momento de que algo se prende dentro de mí, se incendia, se acciona. Es netamente físico, siento la vida misma en mi cuerpo.

IO: es el primer enfrentamiento duro con el cual empiezo a perder el control de mi mismo, de mi conciencia, mi yo empieza a flaquear y me enfrento con las miserias humanas que están reflejadas.

Emesis: es un portal una pequeña transición entre este estado de lucha que es terrenal, hacia una parte más cósmica.

Puerta de sal: es el verdadero portal, es la vía donde acepto que soy fuera de mi control que no tengo la responsabilidad de mi existencia y me entrego a algo más, a un poder más grande, a una fuente más grande.

Tejidos: es después de haberme entregado, viajo libre y ligeramente por el cosmos.

Último aliento: corresponde a un enfrentamiento más fuerte, a la desaparición total de yo, del cuerpo, de la conciencia de todo, es la muerte concebida como la vida es el paso hacia la gran luz, yo le llamo Dios, pero cada uno puede interpretar como quiera.

Uno: es la luz misma, es el regalo que se lleva en este viaje para, para poder vivir mejor acá en la tierra.

Religar: es el retorno a la tierra, reacoplo mis partes, me reúno nuevamente en la unidad vuelvo al yo, vuelvo a mi cuerpo.

Lucero: después de todo este gran viaje estoy en mí, estoy sentado y necesito una esperanza para vivir acá, poder anclarme nuevamente a la tierra con alguna esperanza, eso es el lucero, una luz.

Astro: es el regalo final. Amanece y tengo clara la mirada, estoy feliz de estar aquí con un nuevo regalo. Astro es la roca, el astro mismo que me llevo de este viaje y con el cuál vivo mejor en este mundo.

 

Temas relacionados: