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Nueve álbumes esenciales del punk de esta década (2010-2020)

¿Qué trascendencia ha tenido el punk hecho entre 2010 y 2020? Nueve músicos de bandas emblemáticas nos recomendaron discos de punk reciente.
Ilustración de @nicolasgpinedo
Ilustración de @nicolasgpinedo
Por
William Martínez

¿Qué sabemos del punk hecho entre 2010 y 2020? ¿Podemos decir que se han producido piezas maestras con impacto generacional? ¿Podemos afirmar que sigue encarnando la amenaza sonora y visual de décadas pasadas? Diez músicos de bandas emblemáticas de Hispanoamérica (2 Minutos, Konsumo Respeto, Shaila, Dead Fish, 6 Voltios, Mojiganga, Marcel Duchamp, Polikarpa y sus Viciosas, 69 Segundos y CPM 22) analizaron la evolución del género y nueve de ellos eligieron un disco que consideran representativo del punk reciente.

Por William Martínez – Ilustración: @nicolasgpinedo

Para algunos músicos punk de Hispanoamérica, el género envejeció más de lo que querían en esta década. Piensan que su estética musical se cristalizó, alcanzó un techo, y que su contenido lírico y sonoro se mantuvo casi igual, mientras los intereses del público cambiaron.

“Todo está inventado en el género. ¿Qué podés esperar más?”, opina Walter Velázquez, vocalista de la banda argentina 2 Minutos. “La mayoría de producciones de hoy suenan muy homogéneas. Tienden a buscar sonidos más comerciales”, considera Alberto Valdés, guitarrista de la agrupación española Konsumo Respeto. “El punk hecho hoy tiene mejores músicos, algunas bandas destacables, pero también muy similares entre sí. Parece que se perdió el riesgo y hay una búsqueda del camino más corto”, piensa Philippe Fargnoli, guitarrista del cuarteto brasileño CPM 22.

Sin embargo, Andrea Restrepo, guitarrista del grupo colombiano Polikarpa y sus Viciosas, no lo ve así. “Estoy completamente en desacuerdo con quienes consideran que el género se volvió monótono. Tú vas a un festival punk y encuentras todo tipo de bandas. Siento que muchas de ellas han revivido el d-beat, el post punk y el crust en los últimos diez años. Se ha gestado un desarrollo musical mucho mayor respecto a décadas pasadas. El punk ya no es básico”, considera.

En esta década, paralelamente, el concepto punk se ha fragmentado y expandido. Pasó de ser una cultura underground en sus primeros veinte años a convertirse en un pilar cultural del mundo, como el skateboarding. “Hay mucha ética punk (el hazlo tu mismo, la forma no elitista de pensar la palabra) en todo el globo, desde el cine danés hasta el Tribunal de Justicia de Sao Paulo, desde la cocina vegana y callejera hasta el desarrollo del software libre. El punk, como universo cultural, cambió el mundo contemporáneo, créeme”, piensa Rodrigo Lima, vocalista en la banda brasileña Dead Fish.

La actitud punk ha inspirado prácticas disidentes de costa a costa, ¿pero podemos decir que musicalmente ha producido piezas maestras con impacto generacional durante esta década? Si London Calling (1979) de The Clash, No Somos Nada (1987) de La Polla Records, Recipe for Hate (1993) de Bad Religion y (2001) de Converge inauguraron una manera de entender el género en sus respectivas décadas, ¿qué trascendencia ha tenido el punk hecho entre 2010 y 2020? ¿Sigue encarnando la amenaza sonora y visual de décadas pasadas?

Para Guillermo García, voz y guitarra de la agrupación colombiana Mojiganga, es difícil encontrar álbumes icónicos en esta década. Piensa que, con la expansión de internet y el acceso a diferentes herramientas tecnológicas, las bandas comenzaron a producir sus propios discos en casa o en ensayaderos, y eso, en su opinión, ha traído un efecto contraproducente: la enorme cantidad de material ha hecho difícil encontrar álbumes de referencia. “Antes, cuando eran contados los sellos discográficos y las bandas, Epitaph Records sacaba un disco y ese disco se llevaba toda la atención. Ahora el mercado cambió. Hay que repartir la torta”.

Por otro lado, García siente que el concepto de álbum perdió prestigio en esta década, pues ahora sellos y grupos suelen estar más interesados en lanzar sencillos icónicos o videos icónicos que en pensar en discos de largo aliento. La necesidad de las bandas de aparecer continuamente en el radar, de captar atención, parece estar sepultando la conceptualización que requiere un buen álbum, y cualquier producto artístico que aspire a ser recordado.

Pablo Coniglio, bajista y corista en la banda argentina Shaila, también cree que escasean los discos punk emblemáticos en los últimos años. “Creo que es una cuestión de época. El género explotó en décadas pasadas, y las explosiones no pueden ser eternas”, me dice, y agrega que la pluralidad de nuevas músicas que ha brotado en este decenio ha diluido el interés del público por el género y, de paso, el entusiasmo de los músicos punk.

Ante la dificultad de encontrar noticias de proyectos renovadores o que logren enarbolar la bandera del estilo en esta década, Shock quiso rastrear álbumes que puedan representar lo mejor del punk reciente. Quizás, como reflexiona Jaime Valderrama, guitarrista de la banda chilena Marcel Duchamp, no hemos encontrado esas piezas emblemáticas porque estamos aferrados a los parámetros clásicos: pensando en referentes sonoros y líricos de antaño, buscando réplicas contemporáneas y no experimentos que rebasen la etiqueta.

A continuación, presentamos nueve álbumes, elegidos por nueve integrantes de bandas vitales del género en Hispanoamérica, sin importar la vertiente, que encarnan una cara menos obvia del punk (si llegan al final, sabrán por qué son nueve discos y no diez). Algunos de ellos vuelven a sonidos que parecían extintos, otros ofrecen una mixtura de estilos imprevisible y otros más, una apuesta política desafiante, incluso en contra de sus mismas escenas.

1. Time & Space – Turnstile
Roadrunner Records
2018

Rodrigo Lima, vocalista de la mítica banda de hardcore melódico brasileña Dead Fish, busca pocas bandas nuevas de hardcore punk en inglés porque le suenan a una cacofonía del pasado. “Todas las agrupaciones de Los Ángeles y Nueva York tuvieron que seguir unas reglas no escritas, y eso tornó al género previsible”, considera. Sin embargo, una recomendación de un amigo europeo hizo que se quemara la lengua. Se trata de Turnstile, un quinteto de hardcore punk nacido en Baltimore, Maryland, en 2010. “Time & Space, su segundo álbum de estudio, rompe todas las reglas sin romper ninguna. Tiene el nivel de impacto de Bad Brains y juega con tonos metálicos como los de In Utero (1993) de Nirvana (también con el rock alternativo noventero e interludios electrónicos). Sus letras son profundas y humorísticas al mismo tiempo. Trae de vuelta esa energía del género en décadas pasadas sin parecer un cover de nada”, opina. Si quieren conocer otra dimensión de este álbum, les recomendamos el EP Share a View (2020), en el que el productor y DJ australiano Mall Grab, pilar de la escena electrónica contemporánea, remezcló tres temas de Time & Space.

2. Pulso – Accidente
La agonía de vivir
2016

Si alguien cree que las bandas de punk rock melódico sólo le cantan al amor y a la introspección, pueden deshacerse de ese prejuicio con Accidente, un referente del underground madrileño formado en 2010. Historias de revueltas, animalismo y anarquismo recorren Pulso (2016), un álbum de diez temas con guitarras limpias y melódicas, baterías veloces y una voz femenina difícil de sacarse de la cabeza. “La verdad es que es un grupo especial. Solo toca en centros comunitarios y en circuitos muy alternativos y, aun así, le va de puta madre. Ha logrado llegar a países en los que muchos ya quisiéramos tocar”, me dice Alberto Valdés, guitarrista de la agrupación de punk rock celta Konsumo Respeto, surgida en Alicante, España, en 1999. Este disco, dedicado a cuarenta anarquistas detenidos en 2016 por el Estado español, llevó a Accidente a tocar por toda Europa, Estados Unidos y Asia. Hace un par de semanas, en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, lanzaron su más reciente trabajo: Caníbal (2020), disponible en su blog para descarga gratuita.

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3. Demo – G.L.O.S.S. (Girls Living Outside Society’s Shit)
Total Negativity
2015

En esta década, como nunca, las mujeres han denunciado casos de violencia patriarcal. En la escena hardcore punk global, considerada refugio contracultural y de fraternidad, también han quedado en evidencia los abusos sistemáticos contra ellas. G.L.O.S.S. (Girls Living Outside Society’s Shit), una banda d-beat transfeminista oriunda de Washington que solo duró dos años, de 2014 a 2016, hizo un llamado a “dejar de lado el pacifismo y tomar la violencia como mecanismo no sólo de defensa sino también de ataque contra el fascismo y la transfobia” reinantes en el movimiento hardcore punk. “Cuando uno comienza a escuchar este tipo de música, a vincularse con la escena, tiende a criticar desde arriba lo que pasa en la sociedad, pero no hace juicios sobre lo que percibe internamente. G.L.O.S.S detapó algo no tan comentado por las bandas clásicas del género”, opina Jaime Valderrama, guitarrista de la refrescante banda de post hardcore chilena Marcel Duchamp. “La fórmula de ellos era muy simple: mucho grito y mucha fuerza, un contexto y una discusión entre cada tema en vivo, con la participación de los asistentes. ¿Qué más punk que eso?”.

4. Victory Lap – Propagandhi
Epitaph Records
2017

“Acordes absurdos en las cuerdas, melodías desconcertantes, letras politizadas —mucho sarcasmo y anarquismo—. Rápido, disonante, agresivo y, al mismo tiempo, mélódico. Con un toque thrash crossover y, al mismo tiempo, lleno de atmósferas hermosas y tranquilas”. Así describe Phillippe Fargnoli, guitarrista de CPM 22, la banda de punk rock melódico más popular de Brasil, el séptimo álbum de Propagandhi. Con Victory Lap (2017), los nacidos en Winnipeg, Canadá, en 1986, podrían reafirmarse como la agrupación más experimental y con mejor envejecimiento de su camada. Pocas bandas del género han hecho cambios tan monumentales en su carrera. Propagandhi pasó de una apuesta muy al estilo de NOFX, con críticas sociales escuetas, a convertirse en una banda oscura, con una poética compleja y radicalmente izquierdista. Este álbum, además, significó el ingreso a la banda de la virtuosa guitarrista Sulynn Hago, cuyas interpretaciones abarcan desde el torrente enérgico del punk y el metal hasta las sutilezas del jazz y ritmos ambientales y clásicos.

5. Failed States – Propagandhi
Epitaph Records
2012

Roberto Morla, baterista de 69 Segundos, banda pionera del skate punk en Ecuador, también optó por Propagandhi. “En Failed States (2012), la sincronización de cada golpe de cada instrumento es sorprendente. Es un detalle que ellos cuidan muchísimo. Lo de Propagandhi va más allá de generar una buena producción. Su ADN cubre todos los frentes de cómo hacer una obra maestra: desde el arte de portada hasta el arreglo más raro en una canción. Son el vivo ejemplo de una banda virtuosa que puede ser orgánica sin necesidad de sobreproducirse”, considera. Con mucha distorisón en las guitarras y múltiples cambios de velocidad, este disco es un ensamble salvaje de punk rock, hardcore, thrash metal, rock alternativo y grunge. A nivel lírico, es un reflejo agudo de su tiempo. Cuestiona, por ejemplo, el abuso de autoridad cometido por un oficial de policía indonesio que, en nombre de la “limpieza espiritual”, afeitó la cabeza de un punk. O la prueba de verificación de género que la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo le aplicó a la atelta sudafricana Carter Semenya en 2009 “por correr demasiado rápido”.

6. Symptoms – Useless ID
Fat Wreck Chords
2012

Pablo Coniglio, productor musical, bajista y corista de Shaila, la emblemática agrupación de punk rock melódico argentina, me cuenta que ha notado que muchas bandas punk estilo californiano de hoy están muy influenciadas por el viejo grunge y el sonido y la forma de mezclar las guitarras de Foo Fighters. Un buen ejemplo para entender esa mixtura sonora es Useless ID, banda israelí conformada en 1994 y la más popuular del género en Medio Oriente. “Symptoms (2012) es un disco redondo, con un audio demoledor y canciones que son pegajosas pero no tontas. Punk pop controlado, puede ser, pero desde el primero hasta el último tema no lo sacás”, opina. Imperdible para los seguidores de No Use for a Name.

7. Forever – Cock Sparrer
Chase The Ace
2017

“Yo recomiendo la vuelta de una banda Oi!, capaz que ustedes le llaman street punk, y es Cock Sparrer. Quizás muchos chicos no la conozcan, porque escuchan punk californiano de los noventa, pero es un pilar del punk británico. Forever es un discazo de los últimos años, hecho por gente ya grande, que supera los 60 años”, me cuenta Walter Velázquez, vocalista de la leyenda del punk rock latinoamericano 2 Minutos. Forever (2017) significó la vuelta al ruedo del quinteto londinense, surgido en 1972, tras una década sin grabar temas nuevos. Velázquez me cuenta, además, sus impresiones después de estar en un show de Cock Sparrer el año pasado. “Los 2 Minutos fuimos a tocar a un festival en Inglaterra, el Rebellion Festival. Para mí, el Dineylandia del punk. Nada que ver con el Warped Tour. Durante tres días, vimos a Descendents, U.K. Subs, GBH y Cock Sparrer. Los tipos son impecables en vivo, su esencia nunca cambió luego de tantos años. Son esas bandas grandes que las escuchás desde chico, las que pusieron los cimientos de todo esto. Por eso voy a ese lado y no te elijo, yo qué sé, el último de los Interrupters”.

8. Fight the Good Fight – The Interrupters
Hellcat Records/Epitaph Records
2018

Guillermo García, vocalista y guitarrista de la agrupación de ska punk colombiana Mojiganga, justamente eligió un álbum de The Interrupters. Fight the Good Fight (2018) puso al cuarteto de Los Ángeles, California, a girar por todo el mundo con Green Day y por Europa con Bad Religion. “Si vos te ponés a pensar, es una cosa muy loca para una banda de ska punk, un género que no se ha tomado en serio en el underground. Esta gente se atrevió a hacer ska punk en una época en la que el estilo está casi muerto supuestamente, y tuvo éxito”, opina. En su tercer álbum de estudio, los hermanos Bivona y la cantante Aimee Interrupter se aferran a las raíces del género (Operation Ivy) y, al mismo tiempo, no temen abririse a sonidos pop abiertamente comerciales. Las letras abordan inconformidades sociales, muy acordes a la tradición del estilo, pero también hablan de amor, de fiesta, de pasarla bueno. “Una cosa que me encanta de este álbum es que al final de que lo escuchás vos pensás: el mundo es una mierda, pero tenemos los amigos, las fiestas. Quedás alegre. The Interrupters tiene esa frescura que no tienen muchas bandas punk”.

9. Self Entitled – NOFX
Fat Wreck Chords
2012

A César Ríos, bajista de la agrupación peruana 6 Voltios, un referente del pop punk en América Latina, le costó escoger un álbum representativo del género en esta década, pues suele escuchar más singles. Finalmente se inclinó por el duodécimo álbum de estudio del ícono californiano NOFX. Para él, Self / Entitled (2012) reune la esencia del punk rock que le gusta: velocidad y energía de principio a fin. Líricamente, este álbum abandona el humor vacuo y reforzado que NOFX imprime en algunos temas y en sus shows en vivo. Durante media hora, Fat Mike, su vocalista, se pone el traje de comentarista agudo de actualidad. Es probablemente el disco más vital de los californianos tras producir una serie de discos lánguidos y previsibles.

10. Sin álbum recomendado

Hay una voz disidente en este artículo. Andrea Restrepo, guitarrista de la emblemática banda de anarcopunk colombiana Polikarpa y sus Viciosas, no está de acuerdo con el ejercicio que panteó este periodista. Para ella, no es posible definir lo icónico en el punk, pues es un género con infinitas vertientes y líneas conceptuales. “Lo que para ti es representativo, para mí no lo es”, me explica. También cree que no vale la pena concentrar la atención a una sola banda. A cambio, decidió recomendar tres agrupaciones: Belgrado (post punk catalán), MURO (hardcore punk bogotano) y Doom (crust punk inglés).

 

NOTA: una mención de lujo a Delusional (2019), el más reciente álbum de estudio de los chilenos BBS Paranoicos. Para Rodrigo Lima, de Dead Fish, y Pablo Coniglio, de Shaila, este disco marca un antes y un después en el punk rock melódico sudamericano.

 

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