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Odio a Botero: el regreso y la celebración del punk-no-tan-punk muy punk

15 años después de una de sus grandes descargas de sátira y humor punk, Odio a Botero vuelve para tocar con su alineación original.
Odio a Botero - Con Más Punk
Odio a Botero - Con Más Punk
Por
José "Pepe" Plata

A pesar de haber sido lanzado en el 2003, el disco Odio a Botero (Con más punk) es una producción que sigue siendo tan irreverente como vigente porque incomoda, critica y no se queda callada. Y lo es porque Odio a Botero es una banda que se siente como la piedra en el zapato. Algo que incomoda o hasta puede dar gusto, pero no es indiferente.   

Por: José “Pepe” Plata // @owai

Odio a Botero nació de las cenizas de una banda llamada Defenza. Una que a finales de los años 90 y comienzos del 2000 hacía algo llamado “Funny-core” (hardcore divertido), muy en contra de los sonidos hardcore de las bandas capitalinas de la época. Se les recuerda como la banda que en vivo salía a presentarse usando disfraces de los animalitos de Parmalat. Y ahí estaba una voz inconfundible: la de René Segura.

La relación de René Segura con el rock vino de aquellos años grunge de Bogotá en los que además formó parte de una banda llamada Basura con la cual lanzó dos casetes. Pero el nuevo milenio tenía ya lo suyo. Su banda buscó poner el dedo en la llaga en una sociedad tan absurda como exótica como lo es la colombiana. Partiendo del nombre Odio a Botero, el quinteto tuvo un choque con el establecimiento. Dedicarle el nombre al artista plástico que Colombia ha elegido como representante de su imaginario pictórico fue algo que les costó problemas en diversas ocasiones. Y hasta hizo que en el festival Altavoz de Medellín fueran censurados en el año 2006.

Su desarrollo musical comenzó en los reductos capitalinos, con canciones tan absurdas como reales con un juego de voces entre René y Carolina Cantor, una segunda voz que además tuvo un protagonismo único. Con alteregos como Reggaeman, el Señor Plátano o Malparidín, que servían para burlarse de clichés de la colombianidad, de la misma música, o de la vida en general, el rock colombiano tuvo así una banda que incomodó desde sus inicios. Odio a Botero no solo era crítica sino también la posibilidad de no tomarse la vida, y en general nada, en serio.

Para Odio a Botero el punk fue apenas un pretexto para tratar con humor negro, muy negro, todo un espectro de situaciones de la cultura pop colombiana: desde burlarse del celador de barrio hasta los productos de la televisión gringa que llegaba a Colombia en los 80, pasando por la sátira de las poses de las “escenas musicales”, y llegando a ese extraño cruce de influencias culturales de las grandes ciudades. El punk no era el fin, era el medio, y más que el sonido, era su actitud contestaria e irreverente.

El disco Odio a Botero (Con más punk) tuvo la rara fortuna de ser una apuesta local por un sello que en aquel momento fue el punto intermedio entre la independencia y una multinacional: SUM Records. Fue este el mismo sello que lanzó a Julio Nava y que además presentó las recopilaciones ya descatalogadas con los clásicos del rock colombiano. Dos apuestas que en su momento captaron la atención del público y la crítica; pero Odio a Botero fue esa banda que cautivó por no ser como las demás.

Tras una primera participación en Rock al Parque en el año 2002, la banda pasó a grabar ese disco que fue presentado con una irónica tabla nutricional en su portada. Tan inocente como incisivo. De Bogotá para el mundo, el disco que podía ser punk, pero que además recogía la burla necesaria para una sociedad como la colombiana.

Así suena:

  1. Mr. Magoo: Una corta introducción que se burla del legendario personaje cegatón de los dibujos animados que ya no da para más.
  1. Si tu familia: La clásica canción de rebeldía y de anarquía que nos deja la pregunta: ¿Tu familia o el punk?
  1. Merry Christmas Parental Advisory:  Un fragmento de quince segundos de un cuento de navidad que son un abrebocas inocente.
  1. Carta al Niño Dios: La perfecta canción que rompe la inocencia y la bondad cuando se suplica que se regale un cáncer.
  1. R.U.M.B.A.: Desde esa época el clásico jingle de la emisora tropical existía. Pero en esta ocasión fue deconstruido para mostrar un deseo de punk y un pogo con Odio a Botero.
  1. American Dreams: Puro hardcore crítico contra el sueño americano, una burla a la hinchada del América de Cali, con una guitarra que parece ser una espada.
  1. Intro Reggaeman (From San Andresito Island): Un llamado para conocer a uno de los alteregos más conocidos del rock colombiano.
  1. Achú Salud: La manera más correcta de saludar a alguien deseándole un vigor punk.
  1. 3.5: Tomando como base la introducción de una canción de Jane´s Addiction, tenemos una canción que es una declamación infantil con detalles hardcore.
  1. El Punk: Los sesenta segundos más frenéticos del rock colombiano en el siglo 21.
     
  1. About Reggaeman (From Am Radio): Una captura de la radio en la cual el reconocido Dr. Rock habla de quién es el profeta del reggae y que servía para seguir construyendo la mitología de uno de sus personajes ficticios.
  1. I Took It: Por fin se conoce aquí a Reggaeman, el personaje con el que Odio a Botero hace una caricatura de la escena reggae y rastafari. La demostración de que no había nada inmune a la mirada ácida de esta banda.
  1. Dandy Fresh: Hardcore vigoroso, uno que dispara palabras fuertes pero que luego se convierte en un reggae que capta la atención.
  1. Sabogal: Lo que sería un paseo infantil a Chingaza, nos mostró una leyenda infantil: el niño que se vomita en el paseo y que dejó traumatizados a todos.
  1. Salchipapas y Rock N' Roll: Todos sabemos que el hardcore es rabia, es protesta. ¿Y qué pasa si la rabia va contra todo aquel que no le gusta comer salchipapas y oír rock n’ roll? Otro giro inesperado y genial de Odio a Botero.
  1. ¿Por qué corre el celador?: Una canción de chimenea que simplemente hace esa pregunta.
  1. Fuck the Tomba Joder a la policía y las instituciones es la consigna de esta canción que empieza como un arrullo y luego es otra vez la desbandada sonora.
  1. Cuchi Cunchí: Una canción que simplemente es un juego vocal que se pega y queda bien pegado.
  1. Reincarnate in a Parrot: Un clásico de la banda. La canción del deseo de reencarnar en un loro, como manera de sublimar el deseo de no aguantar a la sociedad. Y una declaración de los loros más famosos del mundo del espectáculo.
  1. R.U.M.B.A. (Kraftwerk Champeta House Remix): Llegó el momento de tener un llamado a la pista de baile. Una incursión electrónica que para nada se parece a la canción original.
  1. Play Basket with Pablo Picasso: Una pista hardcore ansiosa que nos describe un encuentro con el pintor Pablo Picasso y René. Algo muy posible en su mente.
  1. Spice Punk: Una canción que mezcla juegos líricos de las Spice Girls con un deseo de exterminio humano.
  1. Sabogal (Robot la Momposina Dance Remix): Este disparatado disco termina con una remezcla dedicada al niño que traumatizó una generación entera al haberse vomitado en un paseo.

 

Quince años atrás, sin MySpace, sin servicios de streaming de audio y video, se escribió una canción que Rock al Parque del año 2008 gozó así:

Y la fuerza de aquel tiempo hizo que seis años después, René Segura fuera un preyoutuber con algo como esto:

Pero también, es digno mencionar que si bien en plataformas digitales el disco aparece y tiene una referencia al sello Intolerancia y al año 2017, falta algo. Una canción que venía escondida en el disco y que es interpretada por Reggaeman: La versión de Stairway to heaven de Led Zeppelin, titulada Stairway to semen.

Luego de muchos años la alineación original de la banda ha vuelto a reunirse. Hace un par de semanas tuvieron un concierto en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño donde demostraron que el under-no-under bogotano aún los lleva en su corazón. Este sábado 15 de diciembre volverán a tocar en Latino Power, pero quién mejor que la propia banda para hacer la invitación a su fiesta:

“Comienza la Navidad con nosotros y no con tus papás y abuelitos. No vayas a rezar la Novena a centros comerciales y casa de vecinos. Ven con nosotros y comencemos la Navidad como debe ser, con las mejores canciones de Odio a Botero en vivo, los grandes hits de su famoso álbum Ahora con más punk!!! y mucho más, con los cantantes originales de esta banda bogotana, Carolina Cantor y René Segura. La cita es este sábado 15 de diciembre en Latino Power desde las 9pm. El aporte para entrar es de 20K, pero si quieren entrar y llevarse para la casa una copia en CD del último álbum de Odio a Botero, Bardo, pues el aporte es de 25K (solo 100 copias, así que los primeros 100 que digan "¡Yo!" se las llevan). Este concierto y fiesta contará con la música del fantástico dj ZIAH.”

 

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