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¿Dónde han quedado las mujeres artistas en los conciertos en Colombia?

¿Exclusión o inclusión? Analizamos los conciertos que se hicieron en el 2018 para saber dónde estuvieron las chicas.
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Redacción Shock

A estas alturas del año ya han corrido casi que el 100% de festivales que se realizan durante el año y es bueno que como retroalimentación revisemos los porcentajes de participación de mujeres en ellos en la parte artística, sin contar mujeres en la producción de estos eventos.

Por: Jennifer Daniela Chavarro Trujillo* @SoyMiroslawa de Todopoderosa @todopoderosx

Si pensamos en movimientos importantes de mujeres, es inevitable reconstruir aquellos años 90 cuando el Riotgrrrl estalló. Activismo y música se entremezclaron para darles a las chicas espacios en los cuales podían hablar y escenarios para cantar. La frase de Bikini Kill, una de las tantas agrupaciones emblemáticas de aquel entonces, “All girls to the front, i’m not kidding” (“todas las chicas al frente, no estoy bromeando”), se convirtió en un grito de denuncia.

Pero no todo es tan bueno ni tan bello. No son los 90 y esto no es Estados Unidos. Colombia, en general América Latina, sigue siendo un territorio donde el machismo está muy latente en el pensamiento cultural de las sociedades. Este, no solo se ve reflejado en la violencia sexual o física, sino que se ve extendido en todos los campos donde hay actores sociales. Indiscutiblemente el arte, y en esta ocasión la música es uno de ellos.

Los festivales, uno de los puntos donde convergen diferentes géneros, muchas bandas y depende del evento, gran o poco público, también ha sido un reflejo de esta invisibilización del lado “femenino” de  la música, a veces incluso de forma inconsciente. Es importante que reivindiquemos y re-evaluemos estos espacios, para que todos, tanto hombres como mujeres y no binarios quepamos en un lugar más que de incluyente, igualitario, porque es un espacio merecido. La música es de todos.

Para el 2018, ya han corrido casi que el 100% de festivales que se realizan durante el año y es bueno que como retroalimentación revisemos los porcentajes de participación, solo y únicamente en la parte artística, sin contar las mujeres que trabajan en la producción de estos eventos.

Empecemos con la masa grande, los ya consolidados y gratuitos “Al Parque”.

Rock al Parque es el más grande de esta camada, sin embargo ha pasado por altos y bajos en su política de igualdad. Recordemos cuando decidieron abrir la tarima de mujeres, cosa que si bien fue un intento por cerrar la brecha de género lo único que logró fue abrirla más, ya que la revictimización, el darle exclusividad al género, tampoco es el punto al que debemos llegar. En el 2018, el tercer día del festival el escenario Eco se convirtió en el Escenario Femenino. Aún así, para ser uno de los festivales más grandes, su porcentaje sigue siendo muy bajo. Este 2018 el promedio estuvo entre el 18 y el 20% de participación femenina, con un punto importante y especial: la inclusión de la primera mujer transgénero a los escenarios, histórico momento que compartieron aquellos que vivieron a Linikier e os Caramelows en vivo.

Vea también: 7 conclusiones finales sobre Rock al Parque 2018

Para Hip Hop al Parque el porcentaje también fue muy bajo, solo hubo 16% de participación femenina. Salsa al Parque, por otro lado, cuenta con uno bastante alto, claro está, teniendo en cuenta que las agrupaciones son muy pocas en comparación con los otros eventos, de 16, nueve son de mujeres, un 56%.

Jazz al Parque vendría siendo una excepción puntual porque esta edición estuvo dedicada a las mujeres, sin embargo tuvo un porcentaje muy bien balanceado del 55%.

En comparación con Rock al Parque tenemos Altavoz que se realiza en Medellín; este se lleva el peor porcentaje en los gratuitos de gran asistencia con un muy bajo 12%, teniendo en todo el festival seis bandas de 50.

El Festival Centro, evento distrital que no se atiene a ningún género y que es a diferencia de los Al Parque, pago, aunque no en su totalidad, posee un 35% de participación femenina.

Los festivales pagos de gran asistencia están así: Festival Estéreo Picnic alcanza el 20%, el Breakfest 31% como los más altos, y en contraparte el de la Hamburguesería que solo tiene 15% al igual que Día de Rock Colombia y el Cosquín Rock, que es el más bajo, registró con un 7%.

Entre los Al Parque tenemos también a Colombia al Parque, pero este al igual que el Festival Petronio Álvarez poseen una característica particular por la cual están separados de los demás: una gran participación femenina con un problema secundario, y es el rol que cumplen estas mujeres dentro de las músicas tradicionales. Vemos cantaoras en la música del Pacífico pero, ¿cuántas de ellas están siendo tamboreras? ¿Cuántas tocando gaita macho? Aquí los porcentajes a cambiar son distintos, no enfocados en la participación sino en la reinterpretación de los papeles que se supone que deben cumplir en el imaginario cultural dentro de estas músicas.

Aparte de estos escenarios llenos de bandas que llaman a grandes masas, tenemos aquellos de la “escena independiente” que no tienen el mismo número de asistentes, pero ya poseen un público medianamente consolidado de oyentes curiosos y agrupaciones nuevas. Aquí hay unos porcentajes más alentadores, como el Hermoso Ruido con una participación de 40%, e incluso espacios alternativos donde los festivales están enteramente compuestos por una cuota femenina como el Sonora, el Totona o el Riotgrrrl Fest.

Estos porcentajes dan un panorama general e invitan a la reflexión del consumo de la música que escuchan los asistentes. También es una invitación a productoras y personas dedicadas al booking, a que generen espacios donde todos seamos permitidos de la misma manera, dándole más valor y atención a la hora de la programación. Las mujeres no deben estar en los carteles porque son mujeres, sino porque son buenas y merecen estos escenarios.

*Jennifer es la fundadora y redactora de Nonserviam Blog, plataforma dedicada a la difusión de música y literatura con enfoque en América Latina y estudios de género específicamente dedicados a las mujeres en la industria del espectáculo. Redactora ocasional en Crónicas del Melómano y La Musique. Miembro del street team de Biche, del Colectivo Feminista 25 de Noviembre y del ecosistema de circulación Todopoderosa.

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