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Residente en Colombia: el baile de los indignados

Y por fin los estudiantes pudieron hablar de la educación en Colombia sin que nadie les pidiera que protestaran por el andén.
Fotos: Natalia Pedraza
Fotos: Natalia Pedraza
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Redacción Shock

El ex Calle 13 René Pérez, mejor conocido como Residente, trajo a Bogotá y a Cali su show en solitario. Cumplió su palabra y por 5 minutos, cedió el micrófono para que los estudiantes hablaran de la educación pública en Colombia sin que nadie les pidiera que no hicieran trancón o que protestaran por el andén.

Por Fabián Páez López // Fotos: Natalia Pedraza

Dependiendo de su relación con la política, uno podría clasificar a los músicos en dos grupos. Unos son los que se construyen a sí mismos como una marca blanca; los que tratan de no untarse de nada que suene a polémica para no perder seguidores; los que solo destilan ideología para repetir el discurso clásico de luchar para cumplir los sueños (porque eso sí que es ideología, más allá de los partidos). Los otros son los críticos: los que, con mayor o menor prolijidad discursiva, utilizan sus canciones o sus apariciones en público para poner el dedo en la llaga, para señalar las desigualdades, el odio, la violencia, los problemas del mundo; los que incomodan; los que, así hagan canciones para bailar, dedicar o romperse la cara en un pogo, reconocen de alguna u otra forma las hostilidades de su entorno. Residente es el botón de los segundos.

Sus críticos podrán decir que las categorías que usa en sus canciones no son las adecuadas, que no se desboca en el uso de metáforas para satisfacer intelectos o que la mayoría de sus liricas no son precisamente obras ensayísticas. Pero su efecto no se puede medir solo leyendo fragmentos. René Pérez es, a pesar de la dictadura de los contenidos amables, los de la “no polarización”, una de las voces más incisivas de la música en Latinoamérica. No se le viene a uno fácil a la cabeza un artista de este lado del continente que conjugue al tiempo tanta popularidad como beligerancia discursiva. Sobre todo sabiendo que, de entrada, aliarse con ciertos sectores sociales es renunciar a la posibilidad de la popularidad absoluta.

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Sus críticos podrán también decir que se contradice. Pero Residente es una voz certera, mucho más que la de varios músicos eruditos, por eso mismo, porque conflictúa: al mismo tiempo que hace bailar, lanza arengas que recuerdan que no todos la pasan tan bien. Su música es de fácil consumo, pero incomoda. Tanto, que en Colombia una vez le vetaron un concierto en Manizales y que genera la crítica de izquierdistas preocupados por conducir mejor el discurso.

(Vea también: Roger Waters triunfó sobre la industria musical tal y como la conocemos)

Que Residente es música protesta patrocinada por una disquera major como Sony. Sí. Lo sabemos, del mismo modo que sabemos que incluso la protesta se puede volver un objeto de consumo. ¿Pero qué otro músico latino utiliza ese poderoso brazo para darle espacio a quienes, por más que salgan a la calle y por más que pidan pista para mejorar sus condiciones de acceso a la educación, son reducidos a vándalos que paran el trafico en las manifestaciones?

Para este concierto en Bogotá, después de la segunda canción, Residente abrió campo en tarima durante cinco minutos a los estudiantes que se han movilizado en el país durante los últimos meses. Soltó el micrófono y dijo con respeto que no era su lucha, ni estaba al tanto de todos los pormenores de la realidad colombiana. No hubo palabras de contenido elástico flotando por ahí, como la “revolución”, el “cambio” o “la paz”. No se comportó como político en campaña. Nada. Todo estaba muy claro: los estudiantes estaban ahí por un mejor acceso a la educación pública. El mensaje cumplió el objetivo: llegó a un público multitudinario. Las razones complejas, las cifras y los cómos están para discutir en otros espacios. 

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Si bien el cantante puertorriqueño se apartó del tema y cedió el micrófono, vale la pena recordar que en el fondo sí es su causa. Ya lo había dejado ver cuando se puso en la entrega de los Premios Grammy una camiseta que decía “Educación pública gratuita. República Dominicana, Puerto Rico, Colombia, Chile”. Así como la falta de educación es transversal al continente. 

Por lo demás, el show de Residente como solista hay que verlo en vivo. Además de los temas bien conocidos de su paso por Calle 13, tiene junto a él una selección de músicos que interpretan los sonidos del mundo que él recolectó en un viaje personal que también sirvió como insumo para publicar su documental en Netflix. Es una banda completa, virtuosa, con una producción de muchos caballos de fuerza y un sonido robustecido en la voz del público. Su concierto en Bogotá lo abrió otra voz lúcida del rap capitalino, Ali a.k.a Mind, conózcalo aquí.

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