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Seis razones por las que debe ir a Rock in Río al menos una vez en la vida

17 ediciones han hecho de Rock in Río uno de los planes más populares del mundo.
Gabriel Herrera.
Gabriel Herrera.
Por
Redacción Shock

Han pasado 17 ediciones de Rock in Río, conocido como el festival de música más grande del mundo, que nació en 1985 en la principal zona turística de Brasil, Río de Janeiro; año en el que aún siendo la primera edición llegaron Queen, Iron Maiden, Rod Stewart, AC/DC, George Benson, Yes, Scorpions y Ozzy Osbourne.

Por: Gabriel Herrera.

Hasta esta semana con el cierre del festival 2017, se han contado 1588 artistas de talla mundial que han subido a sus tarimas. Pero el evento no es solo música, alrededor de él hay todo un paraíso que usted debe incluir dentro de sus planes, por lo menos una vez en la vida. Shock la da unas razones del porqué debería hacer cuentas para viajar.

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Line up totalmente único

Claramente hay que comenzar por la música, porque desde el principio ha tenido un Line Up único. Nada más las primeras noches de conciertos en 1985 tenían a Iron Maiden en la apertura, seguido de AC/DC, con cierres de Queen y Ozzy Osbourne. 

En la versión 2017, para muchos extranjeros que iban por primera vez, era increíble que se pasara en un mismo día de la presentación de Incubus, a The Who y cerrar con Guns N' Roses.

Incluso el festival ha revivido leyendas que muchos no esperarían ver. Este año se escucharon figuras que ya no tienen giras tan amplias como antes, como es el caso de Def Leppard y Bon Jovi. Además no es solo rock, “por el escenario también se ven íconos del pop: Maroon 5, Bruno Mars, Justin Timberlake, Katy Perry, Beyoncé, y me puedo quedar más dando la lista”, agregó Erick Brufield curador del evento.

Parque de diversiones

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Si bien los conciertos normalmente empiezan desde las 5:00 p.m., y se acaban hasta pasadas las 4:00 am., las personas llegan desde el medio día porque la ‘Ciudad Rock’ se extiende en un campo que equivale a cuatro veces los terrenos donde se hace el Estéreo Picnic.  En él llama la atención que las primeras filas que se hacen no son para conseguir los primeros lugares en las tarimas, sino en las atracciones. Con el solo hecho de comprar la manilla de ingreso y sin pagar más se puede visitar: Una montaña rusa de cinco kilómetros; rueda de la fortuna de 80 metros de altura; una torre Supershot (para lanzarse al vacío en lo que sería un edificio de 15 pisos); y un Zip-line, que es una cuerda conectada entre dos torres, la cual atraviesa la tarima principal en el que las personas se lanzan a 40 kilómetros por hora.

El paseo de la fama

El festival está próximo a llegar a 1600 artistas en escena, de ellos 300 hacen parte de los músicos de estadio, es decir aquellos que ofrecen grandes conciertos en el mundo y reciben por lo menos 25.000 aficionados por presentación. Por eso su recorrido queda grabado en estrellas al mejor estilo del Paseo de la Fama de Hollywood, con la diferencia de que solo son las placas para los que se han subido a las tarimas del evento. Esto es llamado Rock District, un camino de medio kilómetro donde están las estrellas, finalizado por un muro en el que también se ubicaron los grabados de las manos de algunos de los músicos. Es el espacio más frecuente para sacar fotos de los aficionados junto a los recuerdos de los grandes que pasaron por el festival.  

Fiesta de 7:00 a.m.

Hay artistas que cierran las jornadas entre 3:00 y 4:00 a.m., pero hay aficionados que aún tienen ánimo para continuar la fiesta, y por eso en la misma Ciudad Rock existe una rumba conocida como la de las 7:00 a.m., nombre que se le dio a las carpas de electrónica y música bailable que más parecen discotecas que una tarima al aire libre. Por años se ha mantenido la tradición de llevar la fiesta hasta esta hora de la mañana, pese a que es común que las personas estén muy alicoradas o bajo efectos de alucinógenos. A veces es común entre algunos brasileños que ingresen al festival no por los conciertos, sino por el nivel de fiesta que se ofrece, pues la mayoría son Djs de otros países que aterrizan en Río durante los días de evento. Las cervezas en promedio cuestan 2 dólares y el whisky o tequila se consigue a 40.

No es el evento de los 'riquillos'

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Cuando Roberto Medina, el empresario brasileño que hoy es el alcalde de Ciudad Rock y creador de Rock in Río, decidió lanzar la primera versión, “fue pensado para ser un gran concierto en el que las personas de todos los niveles sociales se reunieran por amor al Rock and Roll, algo muy incluyente, y no solo eso, sino que fuera uno de los eventos que jalonara turistas de todas partes del mundo”, explicó Medina a esta revista. Y así es, hoy en día las boletas cuando salen a la venta por internet y en las taquillas en Río cuestan 200 dólares, al cambio de ayer $185.000, y algunas de $250.000 para filas preferenciales.

"Si usted compara una boleta para un concierto de un artista de estadio son precios en promedio de 100 dólares, aquí es la mitad por ver a cuatro de esos músicos en un día, así que está al alcance de todos, por eso es que siempre está lleno.  Este año tuvimos entre 100000 y 130000 personas por día y fueron siete jornadas. Además para los extranjeros habilitamos la compra en internet, pues por años la reventa hacía demasiado daño y hoy un aficionado en Japón puede tener sus ingresos sin ningún inconveniente”, comentó Medina.

A esto usted le debe sumar que desde Colombia, quince días antes a la temporada Rock in Río, los tiquetes estaban en promedio a 1,2 millones, incluso con dos meses de antelación se pudo ver que habían ofertas ida y regreso desde Bogotá a 80000.

En cuestión de alojamiento, Visit Río, la empresa de turismo de la ciudad reportó que la capacidad habitacional en hoteles llegó este año a niveles del 85%, por lo que Airbnb resultó una solución de bajo y mediano costo para las personas, pues por cinco días de techo había precios promedio de 700000. Así las cosas, pueden ser unas vacaciones desde 2,2 millones, de pesos, algo que no quiere decir que sea un evento solo para los más adinerados.

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Por último tenga en cuenta, que cada año Rock in Río es la parada de artistas de alto nivel, turistas de todo el mundo y es normal que encuentre amigos o amigas locales e incluso músicos en pogos, como pasó este año cuando en medio de la presentación de Sepultura. Kevin Wasserman (Noodles), el guitarrista de The Offspring, saltó en compañía de los fanáticos que estaban ahí. Son unas vacaciones para un evento de primera y una de las ciudades más espectaculares de América Latina.

Las puertas de este evento serán nuevamente abiertas en septiembre de 2019, la celebración es cada dos años y a veces cambia de ciudad pues la franquicia fue comprada. Otras versiones han sido en Las Vegas, (Estados Unidos), Lisboa (Portugal), y Madrid (España), pero la edición que viene repetirá la capital del turismo. 

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