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“Slipknot es mi supervivencia”: Shawn Crahan

Hablamos con Clown sobre el Knotfest, su difícil vida personal, los primeros años de Slipknot y la cancelación de su presentación en México
Knotfest 2019 - Foto: @davidmicolta Cortesía Paramo
Knotfest 2019 - Foto: @davidmicolta Cortesía Paramo
Por
Redacción Shock

Nos sentamos con Shawn Crahan (Clown), el fundador de Slipknot, antes de su presentación en la segunda versión del Knotfest Colombia. Nos habló de todo, desde qué significa organizar un festival como el Knotfest, de su difícil vida personal en este momento, de recordar a Paul Gray y los primeros años de Slipknot y de los disturbios tras la reciente cancelación de su presentación en Knotfest Meets Forcefest en Ciudad de México.

Por Felipe Barrera // Fotos: @DAVIDMICOLTA Cortesía Paramo 

La del 6 de diciembre fue la tercera presentación de Slipknot en Bogotá. Esta vez, para cerrar la segunda edición del Knotfest Colombia. El festival que la misma banda organiza y que ha presentado una amplia variedad de artistas de rock y metal a través de los años en el mundo.

En el Knotfest Colombia, estas dos ediciones han permitido a los fanáticos ver bandas que, aunque son muy queridas, serían difíciles de traer a shows individuales¿Cómo seleccionan el cartel del Knotfest?

Es un proceso muy difícil que las personas desconocen. Algunas bandas están de gira, algunas bandas acaban de terminar su gira, algunas bandas están en el estudio, otras acaban de salir del estudio, otras están en preproducción de un disco. Entonces, para comenzar, solo hay un puñado de bandas que pueden hacerlo. Encontrar a todas las bandas que sí pueden es una pesadilla a nivel logístico.

Luego viene la parte económica. Ver si ellos pueden permitírselo, si pueden atravesar el océano y venir. En Slipknot somos buenos trayendo bandas y abriendo nuevos territorios. Entonces, si nosotros traemos una banda de Estados Unidos que nunca ha venido, lo único que ellos tienen que hacer es llegar. Nosotros proveemos el escenario, ellos no se tienen que preocupar por los promotores locales, nosotros les podemos sugerir hoteles, seguridad y todo eso. Y después de que ellos se presenten ya depende de ellos. Pueden regresar a Sudamérica y tocar en sus propios shows.

Algunas bandas han estado girando por dos años y lo último que quieren hacer es tocar en el Knotfest, quieren regresar a casa. Algunos están escribiendo un nuevo álbum. Ninguno de nosotros se sale del disco para ir a tocar en vivo. No se pueden separar los dos procesos mentales: o se está haciendo un álbum o se está de gira, uno no puede dedicarse a ambas cosas. Entonces conseguimos lo que podemos, pero también lo que esté bien.

Yo creo firmemente en lo local, lo local es la radio. Si yo tengo bandas locales tocando en el Knotfest, eso es apoyo. Yo apoyo su cultura y quiero apoyar sus bandas. Esas bandas locales puede que no tengan fanaticadas enormes y no traigan a muchas personas, pero nosotros queremos exponerlos incluso a su propia cultura, para ayudarlos.

Hay una banda que me gusta mucho, y es una banda que sería difícil llevar de un lugar a otro porque vienen de un lugar remoto, se llaman Jinjer, me encanta esa banda. Me gusta sacar a las bandas de gira, pero a veces ellas no pueden costeárselo por quienes son, y Slipknot… nosotros simplemente estamos en movimiento, pero yo lo he hecho por 20 años y no siempre fue así.

Entonces tenemos que escoger lo que esté disponible, pero hay unos criterios y hay una mentalidad detrás. Sé que esto suena mal, pero no cualquier banda va a tocar en el Knotfest. Eso estaría por fuera de la filosofía, usted tiene que querer hacerlo. Ha sido difícil, pero ha funcionado. Por ejemplo, llevamos a muchas bandas japonesas a tocar Knotfest Japón.

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¿Qué significa para usted salir de gira en este momento de su vida?

Yo estoy pasando por muchas cosas en mi vida personal, suficiente para no querer subirse a un avión. Fácilmente hubiera podido decirles a todos: “no me quiero subir a un avión ni salir de gira”, y todos lo aceptarían porque me están pasando muchas cosas en este momento.

En todo caso, hablé con mi doctor justo antes de venir a Sudamérica. Yo confío en él y le dije: “No me voy a subir al avión, pero usted es mi doctor, ¿qué hago? Porque no me voy a subir al avión”, y él me dijo: “Súbase a ese avión. Supervivencia…la supervivencia es la mejor medicina que tiene el ser humano”.

Cuando él me dijo eso, yo fui a dos lugares, en ese primer lugar vi a un león persiguiendo a un búfalo y el búfalo ganó. El león se acostó ya sin aliento y el búfalo se volteó a mirarlo como diciéndole “¡jódase!” y el león nunca regresó a matar a ese animal, ese animal ganó ese día. Supervivencia. Ese animal le demostró al rey de la selva: yo tengo el sentido de supervivencia en mi corazón. Mi cerebro, después de tener ese momento National Geographic, que fue maravilloso porque el búfalo ganó, me dijo que yo soy el búfalo ahora.

La segunda cosa que pensé fue que lo único que tengo en este momento en mi vida es el escenario porque mi vida personal está un poco patas arriba. Y la manera en la que me mantengo fuerte por mi familia es manteniéndome fuerte por mí mismo, y eso lo hago en el escenario. Con algo que creé hace más de veinte años. Esa es mi medicina, mi supervivencia, Slipknot es mi supervivencia. Siempre lo ha sido y siempre lo será.

Es extremadamente difícil, pero sin ese escenario yo no tengo mucho. Tengo a mi familia, eso es todo lo que necesito, pero si no me puedo mantener fuerte por mí… y todo lo que tengo es ese escenario porque durante esa hora y media, al lugar al que yo voy usted no quiere ir, ¿me entiende? Usted no quisiera estar ahí, pero al final, yo tampoco estoy ahí. Respiro profundo, me siento bien, tengo a mi hijo, estamos aprendiendo, estamos meditando, físicamente, espiritualmente, mentalmente.

Es difícil, pero al día de hoy todo se trata de ese escenario. Nunca se ha tratado de las entrevistas, los álbumes, la prensa, las fiestas o los premios, los Grammy. De nada diferente a tocar música en vivo, buena música. Eso es lo que tengo. Así que acá estoy, me subí a ese avión y hoy es nuestro último show. No me emociona tenerlo porque me quiera ir a casa, me emociona porque sobreviví.

Esta noche probablemente tendré el mejor show de toda la gira porque hay mucha frustración por lo que sucedió en Ciudad de México, pero voy a exorcizar los demonios. Mañana me montaré a un avión, llamaré a mi doctor y le diré: “Oiga, sí… supervivencia.” Entonces eso fue lo que me pasó antes de esta gira, porque había una posibilidad muy grande de que me tomara un tiempo para mí, que es algo que nunca hago.

¿Cómo vivieron lo que pasó en Knotfest México?

Es difícil hablar de México si no se estuvo ahí. Yo tengo que confiar en que ustedes (la prensa) lo escriban como fue y apuesto a que no será así porque yo he hecho esto por veinte años y el chisme es lo que vende, pero les voy a decir rápidamente lo que sucedió: no era seguro, alguien iba a resultar herido. Punto. Si usted estuvo ahí y lo vio, entendería que muchas personas iban a resultar seriamente heridas y existía una alta probabilidad de que alguien muriera.

Empujaron el piano de Evanescence del escenario tras la cancelación. Se trató de una decisión por mantener seguras a las personas. Luego viene la ira, y por suerte esa ira no resulto en ningún herido. Destruyeron cosas y fue una voz fuerte dirigida hacia los organizadores. Fue una voz fuerte de decepción y todos tienen derecho a tener esa voz. Estoy seguro de que los organizadores también tienen algo que decir, no nos olvidemos de ellos, realmente no creo que ellos quisieran que algo así ocurriera, entonces démosle un respiro al asunto… hagámoslo.

Sin embargo, la decisión fue no presentarnos porque si nosotros nos subíamos al escenario y comenzábamos nuestro show como lo teníamos preparado después de que ellos habían esperado por casi tres horas. Si nosotros abríamos nuestra presentación con People=Shit, ¿qué cree usted que iba a pasar? Personas hubieran podido morir. No necesitamos pasar mucho tiempo hablando al respecto porque nadie murió, nadie resultó herido, algunas cosas fueron destruidas, Evanescence se siente bien, nosotros también.

De hecho, la cultura mexicana… las personas escribían comentarios disculpándose. Entonces, de nuevo, hubo una voz de decepción ese día. En cierto sentido, yo no puedo justificar la violencia o la ira, pero todos somos humanos. Hubo mucha frustración que fue expresada y afortunadamente nadie resultó herido.

Ver para creer. Slipknot siempre intenta organizar el show cultural más seguro posible y eso lo demostramos en Ciudad de México. Sí, el show no continuó, pero nadie murió y esa es la filosofía del Knotfest: nadie va a la cárcel, nadie resulta herido, nadie muere, la comunidad del metal se reúne y le demuestra al resto del mundo que nos protegemos los unos a los otros, y eso es lo que hacemos.

Somos muy afortunados y yo no acuso a nadie, estas cosas pasan. De todos los Knotfest que hemos organizado hemos tenido una sola cancelación. Hemos organizado muchos festivales en muchos países y las barreras de seguridad han funcionado. Pero, si usted nunca ha estado en Ciudad de México, allá la cosa es en serio. Esos fanáticos, ¡pshh! Allá es así (entrelaza los dedos de sus manos fuertemente). Si algo se va a romper, se va a romper allá, pero hay mucho amor. Hay mucho amor en todos lados, pero en Ciudad de México hay mucho amor reunido en un solo lugar y por eso hay que ser muy cuidadosos, y nosotros los fuimos.

Me siento muy complacido con nuestra decisión porque nadie murió, nadie resultó herido y vamos a regresar. No podemos organizar algo tan rápido para todas esas personas este año, 2019, pero en 2020 vamos a regresar y a compensar a estas personas, ojalá junto a Evanescence. Pero estas cosas suceden y recuerden que nadie resultó herido

Después de una carrera de más de veinte años, ¿tienen algún ritual o cosa que les ayude a mantener viva la energía de Slipknot en sus primeros años?

Bueno… me sigo poniendo esa máscara. En esta gira yo solo tengo una carpa, no tengo técnico, no quiero un técnico porque no quiero gente hablándome. Quiero sentarme en una silla y que las personas hagan lo que deben hacer para ayudarme, lo único que necesito es agua, algunas toallas y a veces oxígeno. No quiero a nadie diciéndome: “¡Hey!”. Quiero que me dejen ser Clown, tal y como lo era en 1998. No teníamos dinero, no éramos populares ni grandes. Solo teníamos un álbum y nos dejaban tocar por 25 minutos. Todo el mundo se sentía celoso e intimidado por nosotros, no teníamos muchos técnicos ni seguridad, nada aparte de amor por la música.

Yo le decía a mi hijo en Costa Rica: “Oye, esta noche es como Slipknot viejo para tu papá” y él me preguntó por qué y yo le dije: “Porque esta noche tu papá puede pensar en personas como Paul, como Joey, los fanáticos de antes que ya no veo, porque de pronto les parece que ya somos muy grandes”. Hay miles de personas que estuvieron involucradas con nosotros y que ya no veo más.

Entonces le dije a mi hijo que aquí es cuando puedo pensar en Paul, porque tocamos en Costa Rica por primera vez y yo estoy seguro de que a él le encantaría y diría: “¡Vamos a tocar en Costa Rica, más te vale tener un buen show!”, y yo le respondería: “¡¿Y qué?! Es otro lugar. ¡Cállate!”, y él me diría: “Nah. ¡Son veinte años, es Costa Rica… o Ecuador!”.

Mi ritual es recordar de dónde vengo… y lo hago. Cuando estoy allá me siento muy agradecido y recuerdo a todas las personas. Luego tengo una conversación con Clown y le pregunto: “¿Cómo estás? ¿Cómo está tu corazón? Uf, va un poco rápido, relájate. Listo, así está mejor. Ahora vamos a los tambores.” y luego miro dónde estoy y doy las gracias porque el día de mañana todo me podría ser arrebatado.

Así que recuerdo dónde estoy y digo: “Estoy en Bogotá, estoy en Colombia, recuérdalo. Dios mío, estoy en Colombia. ¿Cuántas veces has estado acá? ¡Es la tercera vez que vienes! Bueno… has venido a Colombia ¡tres veces! ¡Eso es fantástico!” Entonces pienso en el primer show en Colombia, en el segundo, después pienso en Caracas, Venezuela, en Sao Paulo. Pienso 1995, 2001, 1998 y digo: “Bueno, estoy en Colombia”. Y después entra el sample de introducción del concierto y ahí es: “¡váyanse a la mierda y luego yo me voy a la mierda!” y se acaba el concierto y me siento vivo. Entonces paso mucho tiempo recordando qué tan afortunado soy de estar donde estoy sin importar qué tan desafortunadas puedan ser las cosas en mi vida.

 

 

 

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