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Tres conclusiones que quedan tras el F.A.M.E. Tour de Maluma

Ámenlo u ódienlo, pero Maluma sigue su camino a convertirse en uno de los ídolos absolutos de la música nacional.
Alejandro Gómez Niño / @lupas91

Alejandro Gómez Niño / @lupas91

Por
Lizzeth Neira

Es difícil encontrar un artista colombiano al que se le dé más palo socialmente que a Maluma. Su pinta, sus canciones, sus videos, sus reuniones, son blanco permanente de burlas y, por supuesto, oleadas de memes. Sin embargo, también es difícil pensar en razones por las que hoy en día no haga parte del top 5 de músicos más importantes del momento. ¿Cómo se concentran en una misma persona esas dos facetas? Luego de ver el paso del F.A.M.E. Tour de Maluma en el Movistar Arena de Bogotá, quedan algunas conclusiones claras.


Por: Lizzeth Neira @LizzNeira y Juan Pablo Castiblanco Ricaurte @KidCasti // Fotos: Alejandro Gómez Niño @lupas91

La gira que ha servido para promocionar el álbum homónimo del artista paisa es la segunda después del Pretty Boy, Dirty Boy World Tour que sucedió entre 2015 y 2017: es decir, estamos ante un artista que lleva por lo menos tres frenéticos años de carrera que lo han llevado a encabezar listados comerciales globales, brillar en entregas de premios y ser uno de los puntos clave de la música latina contemporánea. Por eso el  F.A.M.E Tour se ha vuelto la gira que lo ha consolidado como un grande del género urbano y por eso mismo es que se entiende que a su lado, en las fechas de Bogotá y Medellín, se haya dado el lujo de tener invitados de la talla de Wisin, Alexis y Fido, Reik, Wolfine, Yandel, Noriel, Reykon, Golpe a Golpe o Prince Royce.

Además, es importante mencionar que este tour empezó en marzo de este año nada más y nada menos que en el Madison Square Garden –icónico escenario neoyorquino-, y que en la gran mayoría de los países y ciudades en los que se ha presentado Maluma durante este 2018 ha llenado y agotado la boletería. Quiéranlo o no, el Pretty Boy está haciendo historia y no es un fenómeno reciente pues desde que en el 2010 sacó su EP Farandulera ha venido construyendo su propio imperio.

Maluma había prometido que la noche del 10 de noviembre sería “mágica e histórica”. Con un show de luces ambicioso, cuatro pantallas a full HD, pirotecnia no escatimada, ocho bailarinas, una banda de cuatro músicos y dos coristas, sonido nítido y con la emoción de que sus fanáticos respondieran a su llamado, Maluma inició su presentación a las 8:30 de la noche. El show duró más de dos horas y media, pero no empezó con Felices los 4, Borró cassette o Farandulera -sus grandes éxitos-, sino con 23, una canción que hace alusión a su corta pero exitosa carrera, con una letra directa a los que temen por su éxito además de los que usan su nombre para hacer rating. Después de interpretar el que podría llamarse su himno cantó Corazón, Vente pa´ca, Clandestino y luego sí saludó a su público: “Gracias Bogotá, bienvenidos a F.A.M.E Tour, baby. Hace más de tres años que no venía a Bogotá y para mí es más que un sueño”.

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1. HIT + HIT + HIT + HIT = MALUMA

¿Qué sería del reggaetón sin las colaboraciones? Coincidencial o accidentalmente, el “género urbano” ha imitado la fuente del éxito de otro fenómeno contemporáneo, el youtuberismo, en el que se aprendió y ejecutó la lógica de “los amigos de mis amigos son mis amigos” para multiplicar las reproducciones de sus videos. Y así Maluma ha construido una robusta “sencillografía” de la mano de grandes nombres: Shakira (Clandestino, Chantaje y Trap), Nicky Jam (Juegos prohibidos), Ricky Martin (Vente pa’ca); Prince Royce (Hangover), Thalía (Desde esa noche), además de haber compartido coros en remixes de canciones con J Balvin, Jason Derulo o Bad Bunny, entre otros. 

Por eso sus conciertos tienen una ñapa y espíritu especial y es que además de exhibir la obra malumesca, también hay espacio para uno que otro batazo de sus invitados. Para el purismo musical esto puede parecer una trampa, pero para efectos del espectáculo, de lo que dinamita un show en vivo, es un gran plus. En Bogotá Maluma se dio el lujo de traer a Reik, Alexis y Fido, Wisin, Wolfine y J Quiles (además de la invitación a Karol G quien no pudo llegar por un retraso en su vuelo), para que lo acompañaran en las colaboraciones o remixes que han hecho juntos, pero también para que soltaran en vivo pedazos de sus canciones solistas. Así fue que en vivo sonaron canciones como Callao, Imagínate o Rakata. 

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2. ¿EL ÍDOLO DEL FUTURO?

Aunque ayudó que el concierto se haya realizado en el Movistar Arena y en horario familiar, fue llamativo ver la cantidad de público infantil y juvenil que clama a Maluma. No debería extrañar teniendo en cuenta que el cantante se ha posicionado en este nicho potenciado por su aparición en programas como La Voz Kids, pero ver que en vivo es aclamado por una audiencia adolescente, hace pensar que el éxito del Pretty Boy apenas está comenzando. Y, para sumar a este capítulo de logros, está el hecho de lograr que unas cifras alegres en el 2.0 se materialicen en resultados y sucesos en el mundo real. 

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3. REGGAETÓN DE CARNE Y HUESO    

Hoy en día los conciertos de las grandes estrellas son confeccionados minuciosamente y cada detalle es significativo. En el caso de artistas como Maluma, sus actos en vivo están pensados para borrar la idea de que son una cara bonita que a duras penas cantan. El diseño del F.A.M.E Tour está hecho para entender que, a su corta edad, Maluma tiene talento en la interpretación (soltó a capella La invitación y Marinero), tocando guitarra, bailando y conectándose con su público (subió a tres mujeres diferentes a tarima para abrazarlas y cantarles). Pero, más allá de lo que entregó también es destacable que, en una era donde la música en vivo se ha simplificado para abaratar costos, aún existan intentos de apostarle a un sonido más complejo. Aún cuando este show se podría resolver con el cantante y un dj de fondo soltando pistas y economizando los gastos de tener seis músicos en tarima, Maluma le apuesta a estar acompañado por una banda que le da ciertos matices al concierto (y que aún podrían ser más).

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