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Vetusta Morla, sin el complejo de imitar al indie inglés

Un espectáculo impecable.
Daniel Álvarez
Daniel Álvarez
Por
William Martínez

Es raro encontrar bandas de indie en español que no pretendan sonar como Artic Monkeys o The National. Vetusta Morla es una de ellas. Reseñamos su impecable concierto en Bogotá. 

Por: William Martínez @MartinezWill77 

Fotos: Daniel Álvarez  @daniel.alvarez9

A las 9:00 de la noche de este sábado saltó a la tarima del Teatro Jorge Eliécer Gaitán, en Bogotá, la banda de indie más popular de España. Sus integrantes no llevaban los uniformes blancos y negros de The Hives. Su vocalista no llevaba el fleco ni las camisas escotadas de Alex Turner. Parecían universitarios, un grupo de amigos disímiles. Si uno se fijara en su ropa o en su escenografía, podría decir que es una banda sin concepto. Lo que sucede con Vetusta Morla es que mató al padre, se quitó los complejos heredados de ese hermano mayor llamado indie inglés. No es una banda que mide su éxito en la medida que su sonido se acerca a Radiohead o a The National. Es una banda que busca la identidad con poesía, y con eso le basta. 

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Las letras de Vetusta Morla son metáforas crípticas y enrevesadas que exigen la atención del público. Relatos sobre los latigazos de la dictadura franquista en España (“Fue un atraco perfecto / fue un golpe maestro / dejarnos sin ganas de vencer / quitarnos la sed”) o imágenes como flechas directas al alma (“Hoy tu recuerdo es un pájaro / Que bate sus alas detrás de mí / Y guarda en su pico tus labios”). Es una banda que merece ser más contemplada que cabeceada, y en ese sentido el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, que cuenta con una acústica excelente y espacio para 1.750 personas, fue un lugar adecuado para el concierto. 

Vetusta Morla ya se había presentado en Colombia en Estéreo Picnic (2012), Armando Records (2013 y 2014), el Festival Altavoz (2014) y Rock al Parque (2015), pero nunca en un teatro. Era una deuda pendiente para ellos, resaltó Juan Pedro Martín, su vocalista, durante el concierto de este sábado. El hecho de haberse presentado en festivales masivos al aire libre les había quitado protagonismo, como la vez que tocaron antes de Sum 41 en Rock al Parque. No era su público, no era el momento, resultaron opacados. Cuando tocaron en Armando Records, en cambio, tuvieron protagonismo, pero su sonido no fue limpio ni prodigioso. En el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, los españoles mostraron su mejor faceta con un sonido limpio y envolvente. Pura nostalgia. 

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Una duda flotaba sobre el sonido en directo del más reciente álbum de los españoles, Mismo sitio, distinto lugar (2017), por el que visitaron Colombia este año. Como es el disco que tiene más trabajo de estudio en sus 20 años de carrera, quedaba la duda de cómo acoplarían esos sonidos en conciertos. La percusión eléctrica de Jorge González fue impecable: las atmósferas y los arreglos de la grabación sonaron idénticos en vivo. También sonó idéntica la voz de Juan Martín, una voz con vísceras y también con armonía que no suena a indie sino a Vetusta Morla. En este elemento, al igual que sus letras, radica el mayor rasgo distintivo de la banda. Martín es un frontman que, usando el sentido de las letras, crea movimientos gráciles y elegantes. Tiene un dominio completo de su cuerpo y lo pone al servicio de los sonidos de su banda. 

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Un día antes del concierto en Bogotá, los españoles recorrieron Ciudad Bolívar, la localidad con más casos de maltrato contra la mujer. Querían conocer las actividades del festival de cine comunitario Ojo al Sancocho y las dinámicas del sector. Así trabaja Vetusta Morla: conoce otras latitudes para llegar a lugares distintos. De ahí sus poema imprevisibles, propios. 

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