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Virtudes y reparos de los 15 años del Carnaval Fest en Medellín

Euforia, nostalgia, rock y escenarios que no están a la altura de los eventos.
El cuarteto de nos. @juansemarquezz.
El cuarteto de nos. @juansemarquezz.
Por
William Martínez

Para celebrar sus 15 años de vida, el Carnaval Fest se propuso juntar durante dos días a las mejores bandas que han pasado por su tarima. El pasado 10 y 11 de agosto, en el Estadio Cincuentenario de Medellín, se dieron cita agrupaciones icónicas del rock y los sonidos alternativos paisas (Mojiganga, Tres de Corazón, Pop Corn, Rey Gordiflón, Bajo Tierra, Providencia, Alcolyrikoz, entre otros) y agrupaciones extranjeras de punk rock y rock alternativo que han cultivado un gran público en esa ciudad (Attaque 77, 2 minutos, Cuarteto de Nos y Trotsky Vengarán). Acá está lo bueno y lo malo del Carnaval Fest.

Por William Martínez // @MartinezWill77w. Foto @juansemarquezz.

Aunque sin duda fue un cartel atractivo, pudo pecar por su falta de novedad. En el caso de las bandas paisas, varias de ellas han tocado cuatro o cinco veces en el festival y se han presentado decenas de veces en eventos públicos. En el caso de las internacionales, normalmente tocan una vez por año en Medellín. ¿Seguirá el público con tanta expectativa un festival que no ha tenido con el tiempo mayores renovaciones? Aunque la intención de reunir en esta edición a un grupo selecto de bandas que ya habían tocado en el Carnaval era clara, ¿no son acaso las sorpresas en el cartel, esas bandas que no suelen venir por estos lados o que llevan años sin hacerlo, las que enganchan nuevos públicos y otorgan singularidad y reputación a un festival?

Por otro lado, tal vez no sea preciso hablar del Carnaval como un festival, sino como un concierto. El lugar donde transcurrió –una cancha de fútbol cubierta de arena– no se prestaba para vivir una experiencia que trascendiera lo musical. No hubo un programa de actividades alternas para quienes no disfrutaran de ciertas bandas (vale recordar que cada día tuvo 12 horas de música), tampoco zonas para descansar ni para comer con tranquilidad. Aunque los asistentes se las arreglaban extendiendo en el piso manteles para picnic, chaquetas, bolsas plásticas, incluso pedazos de cartón, puede cuestionarse que sean esas las condiciones que imponga un festival pago.

Una nube de polvo se elevaba y caía sobre los asistentes cada vez que se armaba un pogo o la gente saltaba. De nuevo, algunas personas se las arreglaban con ropa y bufandas amarradas al rostro como velos islámicos, ¿pero son esas las condiciones adecuadas para vivir un festival musical? Esa misma crítica expusieron algunos asistentes durante el Carnaval 2018 y para la reciente edición no hubo cambios. Los organizadores, por su parte, explicaron que el alquiler de un suelo para evitar la polvoreda costaba cerca de $200 millones, una suma imposible de costear para un festival de nicho. Esto pone sobre la mesa un problema que ciudades como Medellín y Bogotá deberían haber superado hace años: son cada vez más pocos los escenarios que tiene el rock para existir. No les queda otra salida a los organizadores que improvisar lugares.

A pesar de lo anterior, vale destacar varios aspectos positivos del Carnaval. Las bandas que se encargaron de cerrar cada día (los argentinos Attaque 77 y los uruguayos Cuarteto de Nos) ofrecieron presentaciones impecables, virtuosas y llenas de euforia, sacando a relucir todas las décadas andadas. No pudieron haber elegido mejores opciones para cerrar con altura la edición de los 15 años. También se esforzaron por convocar de nuevo a los integrantes de Rey Gordiflón, la popular banda de ska pop que no había tenido una despedida formal de los escenarios.

El sonido fue impecable. No se presentaron mayores problemas técnicos y los horarios se respetaron con una rigurosidad poco habitual en los festivales privados. También vale destacar el tiempo de presentación que la organización le dio a los headliners. Attaque 77, 2 minutos, Rey Gordiflón y Cuarteto de Nos contaron con una hora y media para tocar cada uno, un espacio que no suelen tener las bandas en los festivales masivos.

Finalmente, el Carnaval Fest logró reunir en un mismo escenario, en una sola noche y por primera vez en Colombia, a dos leyendas del punk rock argentino, Attaque 77 y 2 minutos. Un sueño chuleado para cualquier seguidor del género.

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