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Yera, el productor con el que todos quieren hacer música

El samario tiene la fórmula para convertir todas las canciones en hits.
Foto Cortesía Universal Music
Foto Cortesía Universal Music
Por
Alfred Lord

Miguel Ángel Ospino Herrera nació para la música. Su infancia estuvo rodeada de notas y coros que escuchaba en su natal Santa Marta, sus padres pertenecían a la coral de la casa de la cultura y la sala de su casa era el lugar de encuentro donde ensayaban casi 30 personas. Esa presencia de cantos lo motivó desde el comienzo a interesarse por la música y le ayudaba a su papá a digitalizar las partituras. La tecnología también le llamaba la atención, por eso mezcló tan bien la computación y la música que a los 14 años fue el productor de un gran hit musical que todavía se escucha en las fiestas.

Yera, como se conoce en la industria musical, actualmente es uno de los productores colombianos más buscados por muchos artistas, logró construir un nombre gracias a su entrega y pasión por la música, y ha conseguido en corto tiempo ser el rey Midas de la industria, todos sus proyectos son exitosos. Después de su lanzamiento con Morat y antes de sus próximos estrenos, nos sentamos a hablar con él acerca de sus comienzos, de cuál es el secreto de una buena producción y de lo que significa Trapical Minds en su camino.

¿Qué significa hacer un hit a los 14 años?

Cuando tenía 12 años, encontré los programas de producción musical. No sabía que existían y vi la luz por primera vez cuando me topé con eso, me dije “no puedo creer que uno mismo pueda hacer su música”.

En esos años, mi aprendizaje fue empírico, también participaba en muchas bandas cuando estaba en la escuela, en danzas, toqué muchos instrumentos, siempre estuve muy enfocado en la música era lo que yo quería, y básicamente empecé mi carrera como productor musical a los 12 años. Mi primera canción que fue un hit a nivel nacional y a nivel Latinoamérica fue Amigos especiales, de Blindaje 10, que también eran artistas samarios. Fue mi primer boom.

¿Cómo llega esta invitación a producir ‘Amigos especiales’?

Ya llevaba un tiempo dando lora en Santa Marta con la producción, y los chicos de Blindaje 10, que ya tenían una carrera mucho más larga, me buscaron. Nos encontramos en mi casa y me mostraron esta canción, la produjimos en una habitación de la casa, no fue en un estudio, fue lo más rudimentario en esa época, no había equipos y básicamente así nació Amigos especiales. Hoy en día todavía suena y fue el primer logro, me di cuenta de que esto era lo mío, me tenía que ligar a la música como fuera.

¿En qué momento hace la transición de productor a cantante?

Durante muchos años estuve produciendo para otros artistas, siempre me gustó cantar. Aunque me gustaba mucho más el tema de hacer música, hasta hace poco menos de dos años por el impulso de Trapical, de Lalo, Skynni Happy y muchos compañeros que sabían que yo cantaba me dieron el motor y ese empujón de: “bueno ya es hora de que saques tu música”, y ahí fue donde abrí las puertas y presenté Borracha, una canción que salió hace ya casi dos años. Fue muy importante para mi carrera artística, una canción que marcó mucho en Colombia y hoy en día gracias a eso Yera Music está entregado al canto y la producción, explorando todos los géneros musicales.

¿Qué es Redsnapper Music?

Entre Lalo, L’Omy, Luis Jimenez y yo creamos una pequeña compañía, un colectivo que se llamaba Redsnapper Music, así empezamos y fue donde nacieron canciones como La Traba, Me gustas tú, las del L’Omy Di que sí. El L’Omy fue un artista muy importante para mí en este proceso de crecimiento como productor, como artista. Se dio a conocer un nuevo sonido que estaba paralelo al reggaetón, no era reggaetón, pero causa la misma sensación. También a este colectivo Redsnapper Music hicimos muchas canciones y construimos el sonido de lo que es hoy en día Trapical Minds. Redsnapper y Trapícal es lo mismo, es una mutación que hubo con otros artistas.

¿Cuál es ese diferencial sonoro de Trapical Minds?

Pensamos no solo en lo local, o sonido criollo, ahora pensamos en el mundo y el universo entero. Yo creo que nuestra música está pensada en eso, tendemos a hacer una mezcla para fusionar sobre todo nuestra cultura musical colombiana, el vallenato, la champeta, lo mezclamos con reggaetón, con trap, y ahora últimamente nos estamos metiendo con géneros como el pop, la cumbia mexicana, y explorando más sonidos para conquistar corazones en el resto del mundo y no quedarnos solo en Colombia.

¿El trabajo del productor hasta dónde llega?

Uno como productor se vuelve como psicólogo, tiene que aprender a leer las personas, a entender su mundo, su modo: de qué quieren hablar, cómo quieren expresarse. Cuando yo trabajo para mí, obviamente fluye más rápido, tengo mis ideas un poco más claras, sé lo que quiero decir, a mi manera, usando mis palabras y a través de los sonidos que yo ya tengo preestablecidos para usar. Cada vez que viene un artista nuevo hay una charla, un diálogo que hay que tener para conocer a esa persona, conocer su género, lo que ha hecho, pero casi todos los artistas me han dado la confianza y me dejan ser libre a la hora de hacer la música, me dejan guiarlos, escoger el tema de que se va a hablar la canción y qué tipo de sonido vamos a usar. Ya confían en mí, eso es gracias a los trabajos que he hecho anteriormente. Esa es una ventaja de haber comenzado por la producción: empecé a conocer a los artistas a los diferentes tipos de personalidades que hay un mundo, era una manera distinta de contar las canciones.

¿Cuál es el filtro que usa para producir a un artista?

Yo estoy abierto a trabajar con cualquier artista, no me importa el género, me gusta el proceso. Obviamente hoy en día todo es más complicado por los compromisos que tengo, como productor y cantante: se mezcla y se vuelve más limitado. Pero todo es posible si la buena vibra lo permite. Cada semana me siento con dos o tres artistas aparte de hacer mi música y la de Trapical. Si alguien quiere hacer una canción conmigo simplemente me escribe por Instagram, yo estoy pendiente, o puede hablar con la oficina de management. Lo importante aquí es tener una idea pre establecida de algo, es lo mismo que cuando uno quiere vender una idea, tiene que exponerla. Ese artista me muestra la idea, la escucho y si uno le ve el brillo de esa idea hay que explotarla.

¿Cómo ve los lanzamientos masivos de canciones cada semana?

Hoy en día hay un término que se usa y define muy bien esas canciones, música desechable, pero no desechable porque sea de usar y botar, sino porque hay un flujo de música demasiado grande. Un viernes pueden salir 1.500 canciones nuevas y eso obviamente gracias a la era digital que lo permite. Tú para hacer música simplemente necesitas un computador, para lanzarla y ponerla en las distintas plataformas, no necesitas viajar a otro país, o ir a una oficina para que te publique. Si eres un artista nuevo y quieres mostrar tus canciones, yo creo que los medios te lo permiten perfectamente. Sumémosle a esto las redes sociales que son la vitrina que uno tiene para mostrar no solamente la música sino parte de la vida personal, a la gente le gusta ver cómo es que vive el artista un día casual, y ese es un punto que más toca el corazón mostrar que es una persona real. Nosotros somos afortunados, contamos con YouTube, Spotify, Deezer y un montón de plataformas por donde se distribuye la música.

El flujo de artistas y canciones cada día es incontable, ¿No hay temor de que la producción masiva haga que las canciones pierdan calidad?

Nosotros creemos que la música es como los tatuajes, y la única forma de podérselos quitar es con una cirugía o algún proceso complicado y costoso. La música es así: sacas una canción, la publicas, la pones al aire y no se va a perder nunca, puede que no sea exitosa, o puede que sea muy exitosa pero la canción no va a desaparecer nunca de la red y seguramente habrá personas que se conecten con ella.

¿De qué está hecho un hit musical?

Uno nunca sabe qué va a pasar con una canción cuando la hace, la lanza y no sabe si va a conectar o no, pero hay un orden. Yo lo asocio con la estructura narrativa de cualquier historia, tiene un inicio, un nudo, un desenlace, dos giros, un clímax, tiene que ser divertida. No necesariamente tiene que contar una historia, pero si la cuenta tiene que ser más entretenida a través de la música. A nosotros se nos facilita mucho dividirnos el trabajo, empezamos al revés, por la música, haciendo el beat y encima del beat eso nos da un universo donde vamos a describir ciertas opciones. Ya teniendo una pista, un orden, una estructura, un verso, una estrofa, nos vamos repartiendo: Lalo escribe los raps, yo me encargo de escribir los coros con Skynni, nos vamos turnando y de esa manera las canciones salen super fuertes. Un ejemplo la canción que hicimos con Juanes, Todo bien, salió en tres horas de trabajo. El beat estaba hecho, nos sentamos a componer, de hecho, Juanes no comprendía qué era lo que estábamos haciendo, él es de la vieja escuela, compone de otra manera, primero con la letra, y va en orden, nosotros somos locos y empezamos por el final, después vamos al principio.

¿Qué artista lo ha sorprendido?

 Hay muchos tipos de artistas y cada quién tiene su estilo. Sin embargo, yo disfruté mucho la sesión con Morat, porque son muy inteligentes en la música, son muy claros con lo que quieren decir, me ayudaron mucho a corregir cosas de la letra para que los mensajes fueran más claros, me ayudaron a meterme un poco al mundo del pop que me sienta bien y me gusta, (risas). También tuve la oportunidad de trabajar con Maikel de la Calle, nuestro primer encuentro fue en mi estudio, me encontró tocando guitarra y se sentó al lado a improvisar como por 20 minutos, loquísimo, super talentoso, canta muy bien. Hay muchos más Gusi, Martina La Peligrosa. Gusi es una persona muy musical también compartimos demasiado y además es un gran amigo mío, compartimos el gusto por la guitarra.

¿Cómo es el ejercicio cuando los produce otra persona?

También nos sentamos con otros productores, nos toca irnos turnando. Tenemos un productor que se llama Tsunami, que también es nuestro Dj en los shows en vivo, tiene un Grammy con ChocQuibTown, viene del Pacífico, tiene otra onda, de la costa Pacífica, pero estamos en la misma vibra. Confío en que si él se sienta a producir probablemente va a hacer algo que yo tenga en mente. Otros productores son Izasa de Morat, él coprodujo Mejores amigos, le dio un toque suave a la canción, porque yo cargo un toque más fuerte por cuestiones de género. Con Mango y Nabález produjimos El viajero y los tres logramos un sonido distinto, tiene de lo mío y de esa balada de Nabález, esa suavidad y el saborcito que le pone Mango.

¿Esas multiproducciones no complican el resultado?

Uno a veces piensa que son tres mentes produciendo algo distinto, pero al final todo se engrana y todos se ponen de acuerdo: va dirigido a este público, vamos por este género, se establecen como ciertas reglas o tips antes de empezar. Así que no hay enredo.

¿Productor o cantante?

Pasar de esa faceta de productor a cantante fue un gran primer paso, haber hecho eso me ha dejado más responsabilidades porque si empecé algo ahora tengo que terminarlo. Hay gente a la que le está gustando, y esperan que saque canciones, entonces tengo ese compromiso con quienes están conectados y los que hay por conectar. Es una carrera larga y yo creo que estoy puesto para ella de aquí hasta la muerte.

¿Cómo manejan sus carreras por separado?

Todos compartimos los fans, compartimos nuestro público y el éxito de uno es el éxito de todos. Obviamente todos estamos involucrados en cada canción, siempre nos gozamos el triunfo entre todos.

¿Estamos en el mejor momento de la música nacional?

De hace una década hasta ahora hemos sido una vitrina no solo para los artistas locales sino para los de afuera. De hecho, vienen a Colombia a buscar ese saborcito que nos caracteriza, ese habladito paisa que ha conquistado al mundo: J Balvin, Maluma, Karol G, un montón de artistas que han puesto el nombre del género urbano en alto.

Colombia tiene un presente y un futuro muy prometedor en la música, sentimos una responsabilidad gigante y hace algún tiempo decíamos “¿Cómo hacemos para superar estos manes?”, pero la música habla por sí sola. De hecho, estos artistas ahora se han sumado a las colaboraciones con nosotros, por ejemplo: Lalo con Juanes, J Balvin, un montón de colaboraciones que además nos ha impulsado muchísimo a nosotros como productores, como Trapical Minds, y como artistas individuales.

¿Cómo mantenerse actualizado en una industria que va a mil?

Uno tiene que irse adaptando con lo que pasa en la música, en los géneros, no se puede quedar atrás, hay que estar actualizado. Todo el tiempo estoy con Spotify descargando lo que sale para saber por dónde va la música. Vamos mutando el estilo:  Yera de hace 10 años no produce igual que el de hoy, ahora soy más minimalista, antes solía cargar mucho y uno va entendiendo cuáles son los elementos que son importantes. Hay que pensar que la música hay que hacerla para la gente, hacerla comercial, lo más sencillo y lo más entendible posible. Eso es lo que describe el proceso musical de hoy en día.

¿En qué anda por estos días?

Ahora estoy trabajando con Ximena Sariñana y Danny Ocean. Se viene una colaboración con Mau y Ricky en una canción que se llama Cositas Ricas, y voy a estrenar un EP de cinco canciones en las que se muestra Yera fuera de esa onda reggaetonera, hay funk, balada, y hay una canción con Lalo que se llama Camellando.

Siempre estamos viajando, en el estudio o en un show. Tenemos un proyecto que se llama TrapoHouse es la casa de nosotros los Trapical, donde tenemos cinco estudios que están haciendo música, todos los días, son cuatro o cinco estudios trabajando por día, son 5 canciones que se hacen por día, es una fábrica de hacer canciones y obviamente es muy difícil para mí solo poder con todo, entonces cada quien tiene sus primeros pasos. Happy es productor, Skynni es productor, Lalo compone, Tsunami, que es nuestro productor, está dándole todo el tiempo. Nuestra vida gira en torno a la música.   

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