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'No me las toquen': la prueba de que sí se puede hacer comedia en 2018

Todo cambia, la comedia adolescente también.
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Redacción Shock

Las comedias adolescentes por lo general son escatológicas y explícitas: desde Porky’s en los 80 hasta American Pie en los 90 y Super Cool en los 2000s. Pero en 2018, tiempos en los que el feminismo y el respeto a la diferencia acaparan cada vez más la conversación, varios comediantes afirman que hoy es muy difícil hacer reír sin ofender a alguien. ¿Será que en esta época es posible hacer este tipo comedias vulgares sin herir susceptibilidades? No me las toquen, el debut como directora de Kay Cannon, nos muestra que sí. En cartelera desde el 31 de mayo. 

Perder la virginidad en las películas vs. la vida real. 

No me las toquen nos cuenta la historia de 3 chicas que hacen un pacto para perder la virginidad en la noche del prom (#SEXPACT2018). Sus papás se enteran y hacen todo lo que puedan para detenerlas. Aunque son temas que hemos visto hasta el cansancio, No me las toquen logra darles un giro sin perder el elemento cómico.

Una mirada más diversa es tal vez lo que más nos llama la atención de la película: hay matrimonios interraciales, personajes gays, mujeres que admiten abiertamente que quieren sexo, hombres que no se sienten obligados a hacerlo, e incluso un debate de equidad de género.

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La decisión de hacer gay a una de las protagonistas fue aplaudida, pues el tema suele ser tabú en las películas comerciales.  “Fue mi idea que Sam fuera gay y ese fue uno de los mayores cambios. Cuando recibí el guion, la madre ya estaba ahí. Pero había muy poco para las hijas. Quería mostrar tres historias totalmente diferentes que representaran a las chicas de colegio y que la gente se sintiera identificada”, dijo a Vanity Fair la directora Kay Cannon.

No me las toquen: una película que rompe prejuicios. 

La película nos muestra 2 historias paralelas: la de las chicas y todo lo que hacen para cumplir el #SexPact2018 y la de los padres, para evitar que el plan se haga realidad. Tanto papás como hijas tienen un buen equilibrio entre escenas cómicas y otras más emotivas. Ambas partes son consistentes y no fallan en el intento de hacer reír: se nota el toque Seth Rogen en la producción: lenguaje vulgar, chistes escatológicos, y desnudos explícitos.

No me las toquen es una muestra de cómo la comedia adolescente puede adaptarse a su época sin perder su esencia o dejar de ser divertida. En definitiva, sí se puede hacer reír sin los chistes machistas de siempre. 

 

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