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Con la llegada del Almax, ¿cómo queda la movida festivalera colombiana?

Un festival híbrido, que se ubica bajo la amplia sombrilla de la cultura pop, llega a Bogotá en diciembre.
Por
Redacción Shock

Los festivales en Colombia ya han recorrido un buen camino y se han afianzado en la movida cultural bogotana. La mayoría han escogido un repertorio específico, pero con ALMAX llegará un evento que buscarán ofrecer una opción mixta e híbrida. ¿Preparados?

Por: José “Pepe” Plata // @owai

Por años, los referentes internacionales a festivales musicales fueron un sueño que pocos colombianos vivieron o que algunos consumieron en cintas de VHS o DVD donde guardaban los mejores momentos. Metal, rock independiente, ska, pop, reggae o jazz parecían no tener un sentido de pertenencia dentro de un circuito local, ni mucho menos a una continuidad. Pero esto comenzó a cambiar para bien, con la llegada de iniciativas públicas y privadas que han encadenado a los diferentes agentes en algo que justamente ya tiene un arraigo y hasta por qué, no, ¿tradición?

La cultura festivalera en Colombia ha ido creciendo para ofrecer experiencias y opciones que han logrado cautivar no solo a las nuevas generaciones; también han seducido a algunos padres o hasta personas que fuera de nuestras fronteras han visitado el país para ver aquello que aprecian.

Poco a poco, los nombres se han consolidado y se ha generado un interés de asistentes y medios. Y este último año ha sido un tiempo en el que Colombia se ha dado cuenta que ya tiene festivales nuevos, arraigados, variados y radicados en varias ciudades que están reuniendo artistas e intereses. Los nombres nos permiten recordar así al Estéreo Picnic, Yavería, Festelar (Bogotá y Medellín), Storyland (Cartagena), Sónar, Primavera Fest (Medellín), Freedom Fest, Petronio Álvarez (Cali) y hasta se tuvo la ilusión del Lollapalooza Colombia. Algunos de ellos han permanecido y otros diseñan sus estrategias para continuar.

Pero en sí, el énfasis de cada uno de ellos está en un repertorio que responde a unas expectativas sonoras que ya pueden ser definidas en rock, música independiente, folk, jazz o electrónica. Pero unir estas tendencias como una opción mixta e híbrida, no es algo que se dé en nuestra escena de festivales. Esta la apuesta del festival ALMAX, un festival que llega a ofrecer un repertorio musical que busca cautivar justamente aquello que mucha gente espera, pero que pocas veces se logra juntar como expresiones pop. ¿Por qué? Porque las agendas de los artistas son tan distintas y los requerimientos tan variados, que una apuesta por todos ellos es algo que no se logra en un año.

Justamente, su director Diego Ortiz reconoce que ALMAX es algo que comenzó hace dos años como una apuesta para reunir artistas reconocidos y queridos por el público colombiano y que si bien el público aprecia, no suele ver en un solo evento. Es un festival que amplía la oferta de entretenimiento y que se preparó teniendo análisis de mercado y tendencias, reuniones de producción para salir con todo definido y estrategias de difusión de impacto.

Así es como la selección musical buscó el talento que el país reconoce como consolidado en rock (Chris Cornell, Fabulosos Cadillacs, Carajo), pop (Carlos Vives, Tegan and Sara, Vicente García), hip hop (Macklemore & Ryan Lewis, Ana Tijoux) y electrónica (Paul Van Dyk). Pero además, ofrecer esos artistas internacionales que también Colombia reconoce y aprecia o que no ha podido ver. Encontrar un balance entre el talento colombiano y el internacional y lograr atraer a un público cada vez más exigente es el reto de ALMAX.

Ortiz reconoce cómo este esfuerzo tiene como fin darle a Bogotá un buen nombre en el continente. Según él: “Bogotá se está desarrollando rápidamente y el objetivo sería poder llegar a la referencia de México, que puede tener dos, tres, cuatro y hasta cinco eventos musicales por semana. Es algo que esperamos suceda en cinco años”. Y además de esto, la música se complementa con un festival de cine de nuevos talentos latinoamericanos que busca dar visibilidad a proyectos audiovisuales argumentales, documentales o de videoclips hechos en el continente (la gran joya sin duda es la película mexicana Te prometo anarquía).

Es claro comprender que la música en vivo es una de las industrias culturales más importantes de los últimos años, justamente teniendo en cuenta cómo ella fue el reemplazo de lo que antes era el pilar del negocio: la venta de discos. Así que reunir más de setenta artistas de Colombia, Alemania, Argentina, Chile, Cuba, Estados Unidos y México en cuatro días es un esfuerzo que Ortiz no hizo solo. Tuvo que mirar agendas, concertar citas, hacer alianzas con medios y apostarle a un evento que no sucede si no hay un motor único como es la música. Fueron dos intensos años de gestión que se lanzaron el pasado mes de octubre al mundo y que dejaron sorprendieron a locales y a extraños.

¿Por qué?

Justamente por apostarle al talento colombiano que tiene ya un reconocimiento y que no suele estar reunido como cuota máxima de un festival privado. Esa oferta de valor es una apuesta que ALMAX tiene para darle al universo pop nacional. Entre los nombres locales encontramos favoritos nacionales que pasan por Carlos Vives, 1280 Almas, Bomba Estéreo, Ciegossordomudos, Diamante Eléctrico, Esteman, La Etnnia, Lianna, La Derecha, Systema Solar, Pedrina y Río y más. Y nombres internacionales como Chris Cornell, Anita Tijoux, Los Fabulosos Cadillacs, Ximena Sariñana, Tegan and Sara, entre otros.

Esta mirada del ALMAX es justamente la de darle al talento nacional un espacio distinto y clave en el que la producción está bien representada. Y porque en últimas el pop es un estilo musical que se nutre del rock, la electrónica, del folclor y de más. “El foco aquí es el talento y la diversidad”, afirma Ortiz.

Todo está listo y los primeros cuatro días de diciembre, este festival quiere ofrecer aquello que muchos quiere dar, pero que solo una organización logró reunir. Bien sea que se asista por uno, dos, tres o hasta los cuatro días, hay tendencias pop de dónde escoger.

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