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House of Pain: Lecciones de hip hop de ayer para el hoy

Hablamos con los dueños del célebre himno “Jump Around”.
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Los dueños del célebre Jump Around estuvieron en el Almax reviviendo uno de los momentos dorados de la música noventera. Hablamos con ellos sobre el auge y el ocaso de una de las instituciones del hip hop que hoy lucha por mantenerse vigente. 

Por: José “Pepe” Plata // @owai - Foto: House of Pain

Recientemente, el portal Netflix presentó una serie documental llamada Hip Hop Evolution. Una exploración hecha para dar a conocer cómo esta expresión musical que nació en las calles de Nueva York, pasó a ser una millonaria máquina sonora e industrial que está presente en todo el mundo.

Si bien la serie comienza en los setenta y llega hasta los años noventa, cuando el hip hop explota, deja aparte algunos fenómenos claves como los hoppers blancos y su impacto en la industria. Estas historias todavía se pueden narrar y justamente hay una que merece su capítulo propio: House of Pain.

Formados en Nueva York en 1991, mostraron una inteligente unión entre el hip hop underground, funk y soul, desde un punto de vista distinto. Mostraron cómo también los blancos tenían motivos para rapear. En 1992, su sencillo Jump Around se convirtió en un éxito mundial y mostró un nuevo lugar en la historia. Cinco años de vida musical fueron suficientes para dejar tres discos y cerrar el capítulo en 1996. 

Sus integrantes, Everlast, Danny Boy y DJ Lethal tomaron distintos rumbos, pero siguieron involucrados con la música. Everlast iniciaría una carrera solista que lo ha tenido activo a través de cinco discos publicados entre 1998 y 2008. Inclusive, ganó el premio Grammy a mejor interpretación rock en el año 2000, por Put your lights on (junto a Santana). DJ Lethal formaría parte de Limp Bizkit; con los que grabó, giró y vendió 80 millones de discos. Y por su parte, Danny Boy, armaría una productora llamada X-Supermodels con la cual se dedicó a buscar nuevos talentos en el hip hop. 

House of Pain, tuvo una reunión en el año 2006, bajo el nombre de La Coka Nostra. Surgió a partir de una idea de Danny Boy, quien convocó a sus antiguos compañeros y otros raperos. El grupo ha estado fluyendo entre grabaciones y mixtapes que han sido bien recibidos; pero el mundo no se ha olvidado de House of Pain.

El nombre y la historia persisten, y aprovechando su reciente paso por Colombia en el Festival Almax, aprovechamos el momento para que Danny Boy nos contará lo que está pasando con House of Pain y su legado.

 

¿Cómo recuerda esa expansión del hip hop y su unión con otras músicas en los ochenta y noventa? ¿Cree que la banda sonora de la película Judgement Night mostró esa posibilidad sonora?

Fue un buen tiempo de verdad. Hubo algunas mezclas sonoras previas, pero no fueron tan conocidas. Sí, esa banda sonora fue un momento clave. Everlast estuvo allí. Y todo resulta porque la hermana del programador de Headbanger´s Ball, Ricky Rachtman, le gustaban los dos estilos musicales. Ella se llama Karen y habló con su hermano y nuestra oficina de management. Y ella sintió que eso se podía hacer. Se podían tener cosas auténticas.Cuando Run DMC se acercó a Aerosmith y se hizo Walk this way, lo que se logró fue una unión sobre algo que ya existía. Pero en los noventa nosotros queríamos hacerlo de algo original. Y eso fue lo que más me convenció. Es ahí donde Everlast escribe la letra de esa canción. Nuestra colaboración fue con la banda Helmet y es un momento importante de nuestra carrera.

 

En los noventa, también el hip hop explotó con asuntos como la moda y la imagen. Se recuerdan también los grandes nombres, presupuestos y las rivalidades en la escena. Pero House of Pain no estaba en eso, ¿Cómo miraban ustedes ese mundo?

Nosotros, como Cypress Hill, veníamos de algo como la escena hardcore. Nos apoyábamos mucho. Nos gustaba mucho la cultura del hip hop, pero escuchábamos rock, grunge y muchas cosas de la época. Nirvana, Pearl Jam, las cosas de Seattle, Pantera, todo eso lo procesábamos en las cosas que hacíamos. Fue de verdad una gran era, luego las cosas cambiaron cuando explotó como fenómeno comercial. Para nosotros fue un asunto de mantener la música por encima de todo y de no entregar nuestra obra a motivos así. Y lo hicimos hasta donde pudimos. Cada generación tiene su momento y música. Los noventa fueron eso, nuestro tiempo y lugar. Fue muy bueno, pero no será un tiempo que vuelva.

 

¿Y  si era tan bueno, por qué se separaron?

Hubo un desgaste natural y Everlast también sintió que debía hacer cosas solo.  Yo no tenía un plan B y me costó mucho adaptarme a la vida nuevamente. Por eso estas nuevas oportunidades para mí son importantes. Cada presentación es especial y me la tomo como algo único. Ya me acerco a los 50 y no me estoy rejuveneciendo, y me pregunto si quiero seguir haciendo esto durante toda mi vida. Tengo una esposa, pero no tengo hijos. Tengo un perro que debo mantener y tengo otras ambiciones. Hago esto porque uno, me paga las cuentas; dos, siento que lo puedo hacer. No tengo veinte años y siento que esto no lo puedo hacer toda la vida. Por ejemplo estando acá en Bogotá me tocó pedir una bala de oxígeno porque me estaba ahogando. No me imagino cómo será llegar a los 50 años, así que tengo que aprovechar esto. Podría tal vez retirarme, pero hay que ver qué sucede. Si a los 50 puedo seguir cantando Jump around, puedo hacerlo, pero no puedo quedarme con eso. 

 

¿Siente interés en el mundo del hip hop actual?

Por un buen tiempo no hubo nada que me interesara. En los noventa me interesaron muchas cosas. Pero luego del dos mil, no mucho. El-P hizo un disco fantástico y después hice el proyecto de La Koka Nostra. Es fantástico saber que gente como Conway y Westside Gunn están trayendo de nuevo buenas cosas del hip hop hardcore de Nueva York. Eso es lo más nuevo que me gusta. Pero al hacerme viejo, tal vez recuerdo más las cosas que sucedieron y que viví, que las nuevas y que están saliendo ahora. Ya no es el joven de antes. Todo es diferente ahora. La música se descarga, uno iba a una tienda y compraba el disco, leía los créditos, guardaba el disco….pero ahora todo es diferente. Si veo que alguien postea un buen disco, yo leo eso y lo descargo. Y si no me gusta, lo borro. Y no me costó ni un centavo. Solo usó diez minutos de mi tiempo. Desafortunadamente la música se volvió desechable. Si quieres captar la atención, tienes que hacerlo de la mejor manera. Hay mucha gente buena ahora, pero hay que ser de verdad muy bueno. 

 

Música que ha tenido un espíritu combativo como el reggae, el punk o el hip hop, lo hicieron con discos, portadas, letras. ¿Pueden mantenerse en ese espíritu cuando se consumen descargas y streaming?

Sí y el mejor ejemplo es esto que acabo de mencionar de Conway. Ellos prensan solo 300 discos. Y luego uno ve que la gente vende esos discos a 350 dólares. Y ellos solo sacan los discos así. Lo puedes descargar, pero lo que vale la pena es el disco físico. No firman contrato con algún sello, pero si quieres escucharlos, tiene que ser de esa manera. De seguro la gente lo sube para que lo escuchen, pero los verdaderos fans quieren el disco. Yo veo toda esa dinámica y lo que la gente paga y me siento excluido. La gente está haciendo eso con las casas, tenis. Justamente con los tenis, uno ve también que la gente compra los modelos Air Jordan y los guardan en cajas y en un par de meses, duplican su valor y se convierten en objetos de colección.

 

¿Cómo se siente cantarle a la gente de los 90 que ahora tienen hijos y los ven? ¿Hay sentido en seguir cantando lo mismo?

Es un poco complicado eso. Yo soy amigo de Duff de Guns n’ Roses y voy a sus conciertos y veo gente más vieja que yo con sus hijos, hasta con nietos. Uno puede decir que hay cuatro generaciones viéndolos. Eso es mantener una tradición. El hip hop no ha llegado a eso. Esto es porque Guns n’ Roses toca en estadios, y el hip hop está en los clubes. Puede haber peleas y uno lleva los hijos a eso. El punk tiene eso también. Puedes ir a tiendas de discos y ves vinilos de los Sex Pistols, Black Flag, Danzig, Misfits. Y se venden en las nuevas generaciones. Es como un rito de continuidad. Con el hip hop, cada década es guardada y archivada. Tienes gente como Mob Depp y Wu Tang Clan, pero es muy raro eso. La gente que celebra la era dorada del hip hop está equivocada, eso no existe. 

 

¿Qué puede suceder con el futuro del hip hop?

Está en hacer ediciones pequeñas y sacarlas uno mismo. Cuando se empezó a hacer todo con un computador, con este modelo de 360, la gente tuvo que hacer muchas cosas. Puedes ser un gran rapero y hacer buenas rimas, pero a veces te fijas en otras cosas más allá de la música y se pierde todo. Nosotros éramos un conjunto. Uno rapeaba, el otro hacia los beats, estábamos en un sello importante como Def Jam y era un gran grupo. Pero ahora, eres el sello, diriges el video, eres el director de arte, produces, haces ingeniería, y yo siento que no puede ser así. Hay que volver a compartir y a hacer equipos. Es complicado porque ya no hay el mismo dinero que antes. Y hay que tener una gran dedicación para que todo funcione. Pero hay que seguir creando o esto se muere.