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Un hombre compró un motel sólo para observar a sus huéspedes tener sexo

El voyerista anotó por más de diez años comentarios sobre la actividad sexual de cada pareja espiada y los compartió con el periodista Gay Talese.
Por
Redacción Shock

Foto: The New Yorker - “The voyeur’s motel" Libro Gay Talese. 

En un artículo para la revista The New Yorker, el periodista Gay Talese compartió 16 páginas de lo que será su nuevo libro “The voyeur’s motel” la historia real de Geral Foos, un voyerista que cada noche espiaba la vida sexual de los huéspedes de su motel. El periodista conoció esta historia en 1980 y le garantizó a su protagonista que no publicaría lo que estaba pasando sin su autorización, la relación con el dueño del motel continuó con durante los siguientes quince años, hasta que este vendió su motel.

Geral Foos compró el motel en 1969 con el consentimiento de su esposa y juntos instalaron rejillas de ventilación falsas en el techo de varias de las habitaciones, para poder espiar a sus huéspedes teniendo relaciones sexuales. Cuando una pareja que les pareciera interesante tanto a él como a su esposa, le entregaban la llave de alguna de los cuartos donde se podía espiar y a los minutos subían para mirar a los huéspedes en el acto, tomar notas y también complacer su deseo.

 

Gay Talese supo de la historia el 7 de enero de 1980, luego de recibir una carta sin firmar en su casa de Nueva York.  Un anónimo contaba que llevaba más de una década espiando la actividad sexual de los visitantes de un motel del que era dueño y que había comprado únicamente para esto. El remitente aseguraba que no tenía problemas psicológicos si no que solo tenía curiosidad científica respecto a la actividad sexual de los humanos.

También escribió en la nota que como el periodista estaba a punto de lanzar la publicación de “La mujer de tu prójimo”, un libro en el que exploró las tendencias sexuales del Estados Unidos. Tenía el conocimiento suficiente para para usar el voyerismo para alguna investigación

Talese y Foos concertaron una cita donde Foos le entregó al periodista un documento que comprometía al periodista a no identificarle ni a él ni a su motel con cualquier información que le aportara. En el trayecto del aeropuerto al hotel, Foos contó a Talese que desde los nueve años, espiaba todas las noches a una tía. En su adultez, se escapaba por las noches a colar su mirada en las casas de sus vecinos. Se casó con una enfermera que aceptó su voyeurismo.

Cuenta el periodista que no sólo fue al motel v y observó a una pareja teniendo sexo oral sino que conoció todas las historias detrás de este inclusive, supo de un asesinato que ocurrió allí meses atrás, Foos había visto que un hombre que se alojaba en una de las habitaciones, estaba vendiendo drogas. Así que espero un día a que se marcharan, les robó las drogas y las destruyó. Al notar la ausencia de los alucinógenos, el hombre culpó a su acompañante y la estranguló. Foos describió el suceso en su cuaderno y nunca lo denunció.

El hombre vendió el motel en 1995 y en 2013, cuando creyó  que cualquier responsabilidad con la justicia sobre sus actos habría terminado, dio a Talese la aprobación para que publicara la historia. En julio saldrá a la venta el libro de esta historia y se presume que se firme un contrato para grabar una película.

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