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¿Qué nos dice el cartel del Together at Home de la música pop de hoy?

La nómina de un evento histórico y contingente como el One World: Together at Home es un termómetro de las tendencias de la música pop.
One World Together at Home - Foto: Kevin Mazur/Getty Images for Live Nation
One World Together at Home - Foto: Kevin Mazur/Getty Images for Live Nation
Por
Santiago Cembrano

El cartel del One World:Together at Home reúne una robusta y representativa muestra de la música que define la cultura pop de nuestra época. ¿De qué hablamos cuando hablamos de música pop hoy?

Por Santiago Cembrano @scembrano

¿Qué puede hacer la música para ayudar a frenar la pandemia del Coronavirus? Bueno, para la ONU y la OMS, bastante. Estas organizaciones apoyaron a Global Citizen, una plataforma que busca reducir la desigualdad y la injusticia en el mundo, para unir a artistas de todo el mundo y armaron One World: Together at Home. Este evento busca ser una celebración –y una muestra de apoyo– a los trabajadores de la salud que están gestionando la emergencia global. Together at Home será una serie de shows virtuales para conectar a la humanidad. Por Colombia estarán J Balvin, Juanes, Maluma y Sebastián Yatra; Jessie Reyez, la cantante canadiense con ascendencia colombiana, también participará. Luis Fonsi, Soffi Tukker, Billy Ray Cyrus, Jennifer Hudson y muchos más artistas completarán la enorme nómina.

Eventos como este buscan agrupar a algunas de las más grandes estrellas del pop, entendido como lo popular, lo que atrae la atención de millones de ojos a lo largo y ancho del planeta. Por eso, el One World: Together at home es una buena oportunidad también para analizar y reflexionar sobre qué nos dice este cartel sobre el estado de la música pop de hoy: ¿Qué va en subida? ¿Qué va en picada? ¿Qué ha cambiado? ¿Qué se mantiene constante? Con eso en mente, acá van cuatro conclusiones de cómo va la música popular en 2020, a partir de los artistas que participarán en el Together at home.

No hay figuras mundiales masivas

¿Se imaginan un concierto así hace 40 o 30 años? Podría haber artistas enormes, del corte de Michael Jackson, figuras que concentraban la atención de todos. Era una época en la que los espectadores ocupaban un lugar mucho más pasivo: dependían de lo que eligieran las grandes disqueras, emisoras de radio y demás conglomerados con poder económico y cultural. Por eso era posible tener a titanes con tanta gravedad que era imposible despegar la mirada de su brillo.

Hoy la situación es otra, y el pop funciona más con distintos artistas que impactan a distintos grupos. Según su edad, lugar de procedencia, intereses o más variables. Internet, las redes sociales y las plataformas de streaming han hecho que sea más fácil para la gente de todo el mundo escuchar y descubrir música por su cuenta según los gustos más particulares de cada uno. Así, la atención está fragmentada. El cambio no es malo ni bueno, simplemente no hay superestrellas del tamaño de los titanes del siglo pasado.

Quizás personajes como Maluma o J Balvin sean lo más cercano a una estrella mundial –lo que también habla del poder del reggaetón–, pero, realmente, cantantes como Burna Boy (potencia del afrobeat y afro fusión) o Sofi Tukker (dúo de música electrónica) son más representativos: artistas exitosos que pueden ir de gira por todo el mundo, pero cuyo impacto más fuerte sigue circunscrito a ciertos subgrupos poblacionales. Concentrar la atención de todo el mundo, entonces, probablemente requiere tener en cuenta a más artistas de distintas características en vez de conseguir a una o dos estrellas absolutas.

Desde lo latino, el reggaetón confirma su globalidad y sigue creciendo

La presencia latina en el Together at home se puede leer en clave de reggaetón. Por un lado, están J Balvin, Maluma, Becky G y Natti Natasha, que hacen reggaetón y son algunas de las estrellas más grandes de la música latina en esa línea. Por otro lado, están Luis Fonsi, Sebastián Yatra, Anitta y Juanes, que han echado mano del reggaetón en los últimos años para algunos de sus hits, y, en algunos casos, se han integrado más profundamente con esta música. En este siglo XXI hemos visto al reggaetón pasar de ser una música marginal a ser un gigante irreverente y, finalmente, a integrarse al pop global. En sí mismo es notorio que haya una presencia latina tan fuerte en un evento así, algo que no hubiera sido tan probable hace 30 años, y que demuestra la descentralización de la música. También podría reflexionarse sobre qué significa que la presencia de América Latina se ciña al reggaetón y allegados, dejando de lado otras músicas, pero eso es tema para otra conversación.

Estos artistas y sus canciones no llegan a este evento como una presencia irreverente, sino como un componente más de la música mundial. Se sabe que es de América Latina, pero ya no es un producto exótico, hace parte de la nómina normal de cualquier festival del mundo. Es más, desde el reggaetón – o lo urbano, si quieren usar ese concepto – también se han hecho acercamientos al afrobeat y al dancehall, difuminando barreras entre géneros para construir un panorama amplio en el que estos artistas pueden moverse. El proceso que ha seguido el reggaetón también marca un camino por el que probablemente transiten más géneros que empiezan como de nicho y regionales y, luego de modularse y adaptarse, pasen a ser parte firme del pop mundial.

Hay artistas de todo el mundo

América (sobre todo por Estados Unidos) y Europa han sido continentes fuertemente representados en los grandes conciertos y festivales de finales del siglo XX e inicios del XXI. En el 2020, en un evento como el One World: Together at home, aunque el norte global sigue teniendo una presencia fuerte y predominante, América Latina, África y Asia tienen cuotas significativas, que permiten que sea un concierto mundial. Black Cofee, Burna Boy, Cassper Nyovest y Sho Madjozi representan África; Eason Chan, Hussein El Jasimi, Jacky Cheung, Lang, Lisa Mishra, Super M y Vishal Misra, Asía. Y ya hablamos de los latinos que también aportarán con su presencia al Together at home.

Esta es la otra cara de la fragmentación de las grandes súper estrellas desde el Norte: ahora hay música que sale de todo el mundo y que puede llegar a todo el mundo. Hace décadas, ponerle One World a un concierto habría sido una estrategia de marketing, probablemente, pues no estaría representando a todo el mundo. Hoy es posible incluir a artistas de distintas regiones y con distintos sonidos, y lograr una nómina como esta. Sin duda es importante seguir erosionando el monopolio de Estados Unidos y Europa para que festivales como estos sean cada vez más globales, pero la nómina de este evento muestra la forma en que todo el mundo está aportando al pop. No hay que ser blanco y hablar en inglés, no es la única forma: el panorama está abierto para que cada uno sume a la música popular a su manera.

El estado del hip hop

En la década pasada se había hablado de que el rap era el género más importante del mundo, pues había superado al rock en número de streams y ventas y contaba con súper estrellas carismáticas. En el One World: Together at home, la cuota de rap como tal es cortesía de Common, el veterano rimador de Chicago. Por el lado del R&B están también cantantes como Jennifer Hudson, John Legend y Jessie Reyez. De resto, se puede ver una amalgama de artistas que toman elementos del rap, influencias, para hacer su sonido propio. Cassper Nyovest, por ejemplo, hace trap desde Sudáfrica, con un giro regional que deja claro que no es el mismo trap de Atlanta. Al ser un género tan predominante y ubicuo, es inevitable que artistas de todo tipo tomen préstamos del rap, lo que lo confirma como un género fundamental para entender la música hoy. El hip hop no es la máxima fuerza en el One World: Together at home, pero sí es una clave para entender varios de los puntos más importantes de esta manifestación global de la música.

 

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