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Carta al niño Dios: "Un novio para navidad"

"Me cansé de que en cada novena las tías me den codazos sugiriéndome que pida un marido".
Por
Carmenza Zá

Por: Carmenza Zá // @zacarmenza 

Querido Niño Dios:

Empezaría esta carta diciéndote que me he portado muy bien este año, pero difícilmente me acuerdo cómo llegué a mi casa el viernes pasado, así que vamos a ir directo al grano y, como no te he pedido nunca nada, considero justo aprovechar esta fecha para hacer una exigencia un poco larguita: necesito un  novio.

No tiene que ser el amor de mi vida ni venir con garantía por uno o más años; puede ser para la temporada navideña nada más (si se extiende hasta el puente de reyes, para montar plan finca, prometo hacer la confirmación que llevo aplazando desde los 14 años). Lo ideal sería que viniese programado para tocar la pandereta en las novenas de la familia y que no se moleste cuando mis papás le pregunten qué intensiones tiene conmigo. Es más, si puede sonreír y decir que planea ponerme un anillo en la mano, te puedes anotar un punto extra; ya sabes, es navidad y la familia disfruta creyendo en imposibles, como el amor para toda la vida y un aumento decente del salario mínimo. 

Te lo pido en esta fecha porque luego de celebrar en soltería mi cumpleaños y el día del amor y la amistad, creo que me merezco alguien que me comente en el muro de Facebook agradeciendo que pasemos juntos “esta fecha tan especial” y porque me cansé de que, en cada novena, en la parte de “todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado” las tías me den codazos, sugiriéndome que pida un marido, que vea que me está dejando el tren y que muy maluco no tener a quién llamar el 31, cuando todas las líneas telefónicas están colapsadas y ese plan de telefonía ilimitada que trajo un papá Noel azul, no sirve para nada.

Te diría que no me importa el físico pero, ya que nada más es para estas fechas, mándamelo bien sexy;  tanto como para que mis amigas se mueran de la envidia viéndolo, la tía de los codazos no lo pueda saludar sin agarrarle los cachetes y las fotos de Instagram (que me voy a tomar, mientras finjo que paso tiempo en familia) queden para ponerle de pie de foto “mi mejor regalo eres tú” #EternalLove  #YouAndMe #24 etc, etc.

Todavía no decido si quiero tener sexo con él, así que me puedes mandar uno de esos muñecos Ken que, misteriosamente, tienen la misma pelvis que la Barbie, el presupuesto es tuyo. Aunque, si te animas a mandármelo bien dotado, no te vayas a creer mucho el cuentico del burrito sabanero, porfa.

Te recuerdo que, así como de nada sirve que le regales a los niños carros a control remoto, sin incluir las pilas, a mí no me sirve que me regales el dichoso novio, sin incluirle una tarjetica de crédito o, cuando menos, una prima navideña bien generosa (el tal plan finca no lo voy a pagar yo, ni más faltaba).  También sé que navidad es época de compartir pero ni se te ocurra enviármelo casado que eso es más maluco que recibir de regalo la misma blusa que la prima; si es así, mejor mándame un par de medias, que por docena te sale más barato. 

Y, finalmente, querido Niño Dios, si de casualidad ya no tienes más novios con estas características en el inventario, al menos conviértete un par de garrafas de agua en vino y yo resuelvo el resto.

Amén.

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