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Cuando el rock degrada a la mujer tal y como le achacan siempre al reggaetón

Al parecer los hijos de puta no solo están en la Casa Rosada, como lo cantaba Cordera.
Por
Carmenza Zá

Al parecer los hijos de puta no solo están en la Casa Rosada, como lo cantaba Cordera.

Por: @ZaCarmenza / Foto: Shock.

Durante décadas hemos repetido, como mantra rockero, el famoso “Sexo, drogas, Rock n’ Roll”, las mejores playlist para culear están cargadas de solos de guitarra eléctrica y todos, todos, todos, hemos tenido por lo menos un amor platónico en el mundo del rock.

Uno de los mios fue, durante muchos años, Gustavo Cordera (sí, el calvito delicioso ex Bersuit Vergarabat) que se ganó mi corazón y más de una mojada de calzón, con su acento argentino y discurso contestatario. Cuando en el 2009 le dijo adiós a la Bersuit, me fui tras su carrera como solista y, como buena fan, este año tuve que escaparme un rato del trabajo para poder cantar Señor Cobranza en el Rock al Parque. Soy una groopie.

Así es que no fui ajena al escándalo en el que se vio envuelto Cordera hace unas semanas.

La escena es sencilla, a Cordera lo invitaron a dar una entrevista en el TEA (Una escuela de arte Argentina) al respecto de su nuevo disco (del que, claro, su servidora pensaba adquirir copia) y, aunque en el TEA aseguran que se trataba de un ejercicio académico, que pretendía no salir a la luz pública, se filtraron algunos audios de las respuestas que dio el ex Bersuit a las preguntas de los estudiantes.

Al preguntar por su opinión al respecto de las recientes acusaciones por acoso y violación al cantante de “El otro yo” Cristian Aldana, Cordera respondió:

“Hay mujeres que necesitan, porque son histéricas, ser violadas, porque psicológicamente lo necesitan y porque tienen culpa y no quieren tener sexo libremente. Quieren jugar a eso. A mí no me gusta jugar a eso, pero hay a gente a la que sí.” Cuando alguna estudiante quiso debatir la terrible afirmación, Cordera dijo al auditorio que “Somos muy complejos los seres humanos, no hay que juzgar”

Finalmente, cuando le recordaron que la violación era un delito, el ya bastante caído ex Bersuit, se defendió diciendo “Pero Aldana coge con pendejas desde hace mucho, ¿ahora se llama abuso a eso?  si eso es otra de las aberraciones de la ley… una pendeja de 16 años con una concha caliente te quiera coger y vos no te la cojas, eso es una aberración” (Aquí los audios http://www.bigbangnews.com/actualidad/Los-audios-donde-Cordera-reivindic...)

Quería hacer la reflexión feminista al respecto de todo lo grave que traen estas declaraciones de Cordera pero, en realidad, además de agredida como mujer, me siento traicionada como fan.

La histeria, ese síndrome femenino al que, en el XIX, se le atribuían todos los males de las mujeres consideraba que, tanto los padecimientos físicos como la tendencia a “joder” de las féminas, encontraban su origen en la falta de satisfacción sexual. Así es, el origen de la expresión “malcomida/malfollada/malculeada” data de épocas Victorianas.

En esa época, los médicos sugerían hacer “masajes pélvicos” para desfogar la energía contenida en el cuerpo de las hembritas. Es decir, las masturbaban.  Tal como lo retrata la película Hysteria, esta práctica derivaría en la invención de diosmíobendito vibrador.

Años más tarde se desmentiría esta creencia debido a que, bueno, las mujeres son algo más que su cuca o el placer sexual que puedan sentir y, esta pendejadita, fue la que se le olvidó a Cordera. Y no voy a mentir, si hace unas semanas me hubiesen preguntado si tendría sexo con él, seguramente habría dicho que sí, que por supuesto, que lo que faltaba era la oportunidad, que cómo no si sigo su carrera desde antes de los 16 y los chicos rockeros, además de la admiración que producen, siempre generan algún tipo de curiosidad sexual. ¿No nos educan para desear a los bad boys? Si desde Grease todas soñamos un poco con ser Olivia Newton Jones, conquistando a John Travolta. 

Luego de toda la polémica, Gustavo Cordera se defendió diciendo que se trataba de un ejercicio de “psicodrama”, es decir, que estaba asumiendo un papel para provocar a los estudiantes y todo se trataba de una puesta en escena. ¡Actuación! Versión que la directora del TEA desmintió; no se trató de actuación, era el mismo Cordera -en su peor versión- justificando la violación y el sexo con menores de edad.

El ex Bersuit le dio el cierre a la polémica, publicando una carta en su Facebook, pidiéndole perdón a las mujeres.

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