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De cómo mi novio hizo la polla en la oficina ¿y conmigo? Nada

Por
Carmenza Zá

Estoy estrenando novio. Lo que sería una buena noticia, si no hubiese coincidido el inicio de mi relación con la Copa América.

Por: Por: Carmenza Zá @zacarmenza // Foto: iStock

De haber sabido que la cosa iba a ser así, me espero un mesecito para darle el sí al tipo; de todas formas, ya sobreviví a los últimos olímpicos y al pasado mundial de fútbol siendo soltera. Habría sido más fácil, también, si el personaje en cuestión fuera (como yo) uno de estos hinchas fugaces que conoce a Falcao porque “Los verdaderos campeones no necesitan droga” y a James pues porque ajá, no todos comparten un comercial con Serena Willams y Usher.

No. Resulté ennoviada con alguien que hizo polla en la oficina, en el barrio y con la familia… ¿y conmigo? De polla, nada. Descargó en su teléfono todas las apps que le pudieran dar la información más acertada en cuanto a fechas, goles y puntos; ¿y las fotos juntos? No, por ahora no hay suficiente memoria en el celular. 

Es pertinente reconocer que a mí el fútbol me interesa entre poco y nada; que lo de los fuera de lugar, tiros de esquina, tarjetas amarillas, blancas y rojas, es algo que me tiene sin cuidado y que, luego de los varios mundiales y Copas de las que he sido testigo, jamás he tenido la camiseta de un equipo de futbol. Con excepción de una original del DIM, que mi papá me cedió como pijama… cuando yo tenía 9 años.

Y bien, como antes muerta que desprestigiada, me dispuse a preguntarles a mis amigas futboleras cómo iba la cosa e hice un curso exprés en cuestiones futbolísticas, que incluyó desde desenmarañar el escándalo de la FIFA y la renuncia de Blatter, hasta el top 5 de los jugadores más sexis de la Copa (ver galería). Y como “si no puedes contra tu enemigo, únete a él”, también averigüé cuál era la programación, al menos de la Selección Colombia, para invitar al susodicho a ver el partido conmigo; porque según lo que aprendí en mi curso futbolero, “esta es la Copa América de la Selección Colombia”, “Eso es victoria fija contra Venezuela y Perú, lo de Brasil sí es para 'desofenderse'”, “Ahora con James y Falcao (sí, el de “ninguna droga es inofensiva”) no hay quien detenga ese E QUI PA ZO.”

Así es que, la balanza se inclinaba favorablemente hacia la Selección Colombia y por pura lógica, una victoria del equipo, perdón del E QUI PA ZO, por más anunciada que fuese, iba a ameritar una celebración. ¡Bien! Por fin algo sobre fútbol que yo pudiera darle a mi novio, que no pudiera nadie más… ¿o es que las apps con las que pusiste full la memoria del celular te van a celebrar los goles, mi amor?

No hace falta hablar del resultado del primer partido de la Selección. Lo que sí es necesario decir es que, lo que yo planeaba fuese una celebración digna del Ras Tas Tas, terminó siendo una borrachera depresiva, con los amigos que llegaron al apartamento a quejarse del mal rendimiento y falta de contundencia de los jugadores de la tricolor.
 
“Ay, bebé, deberías dejar la quejadera y anotarme gol desde el punto penal, a mí”. Así es que, no sé si lo que quiero es que saquen rapidito a la selección de la Copa, a ver si así puedo estrenar mi relación con todas las de la ley; o si lo que quiero es que Colombia gane muchos partidos para poder celebrarlos todos y cada uno de ellos. 

Por ahora, la Selección ha pasado desapercibida y no ha levantado sino polvo, de ese que a mí me hace falta, desde el pitazo inicial.

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