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Lo que hay detrás del 'desprecio' de Melania hacia Trump

Lo que hay detrás del polémico gesto de Melania hacia Trump en la pasada posesión presidencial de los Estados Unidos.
Por
Carmenza Zá

Lo que hay detrás del polémico gesto de Melania hacia Trump en la pasada posesión presidencial de los Estados Unidos.

Por: @ZaCarmenza / Foto: Gettyimages.

Cuando el pasado 20 de enero Donald Trump tomó posesión de la presidencia de Estados Unidos, pocas cosas causaron tanto revuelo en redes sociales como su relación con su esposa y ahora primera dama, Melania.  Ese momento capturado y reproducido una y otra vez por los genios de las redes sociales, en donde la nueva primera dama le sonríe a Trump para luego cambiar la expresión por un gesto de tristeza, desprecio o temor, quedó en la memoria colectiva luego de convertirse en trending topic con el hashtag #FreeMelania o, en español, #LiberenAMelania.

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Tal como Donald Trump puede ser el presidente más polémico en la historia estadounidense, Melania no es exactamente una primera dama común y corriente. Basta decir que nunca antes una modelo había llegado a la Casa Blanca y que es la segunda extranjera (sí, inmigrante) en toda la historia que lo consigue; de origen yugoslavo, es también la única primera dama que ha crecido en un país comunista.

Pero, pese a que Melania está en uno de los escenarios más influyentes de la política mundial, su silencio y sumisión han sido los protagonistas. Algunos se han atrevido a señalar que la primera dama es maltratada por su esposo y aunque es difícil saberlo con exactitud, lo que Donald Trump ha demostrado en lo que respecta al trato hacia las mujeres está lejos de ser siquiera respetuoso. Es más, ha dejado muy claro que sus políticas no son sólo racistas y clasistas, sino también profundamente machistas.

Durante su campaña presidencial, Trump no escatimó en insultos hacia las mujeres que manifestaron estar en su contra o en oposición a alguna de sus posturas. Insultos que poco tenían que ver con los motivos por los que lo criticaban y que acudieron más bien a atacar la apariencia física o el rol que como mujer desempeñara quien se atreviera a contradecirlo. 

Así, por ejemplo, en el primer debate de candidatos republicanos, la periodista Megyn Kelly cuestionó a Trump por su historial de comentarios machistas antes y durante su campaña. El ahora presidente se quejó de que la presentadora estaba en su contra, era mentirosa, estaba sobrevalorada y concluyó diciendo – luego del debate- que se podía ver como a Kelly “le salía sangre de los ojos, de su… de todas partes”

 Lo que podía ser la oportunidad del candidato por retractarse o al menos mostrar un poco de arrepentimiento terminó siendo una burla contra la menstruación. ¿Será que Melania no menstrúa? Es más, ¿dónde estaba Melania cuando Trump hizo burla de ello?

¿Dónde estaba Melania cuando en el 2011 Trump señaló de “repugnante” a una abogada por pedir tiempo en juicio para amamantar a su bebé?... seguramente criando el hijo de Donald que apenas dejaba la edad lactante.

¿Qué hacía Melania mientras su esposo justificaba las 26.000 violaciones en las Fuerzas Armadas porque, después de todo, eso es lo que pasa cuando juntan a hombres y mujeres en el mismo lugar?...  ¿Violará Donald a Melania en cada ocasión en la que están a solas?

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Pese al silencio de Melania y como los cuestionamientos de la periodista Megyn Kelly lo evidenciaron, no son pocas las mujeres que se han manifestado en contra de las políticas machistas de Trump. Desde Hillary en campaña (que no se salvó de la violencia de su contrincante) hasta la multitudinaria #WomensMarch del pasado 20 de enero, las mujeres de diferentes razas, clases sociales y religiones se han unido para rechazar la violencia de género promovida por Trump en sus intervenciones públicas pero también, en su vida doméstica.

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¿Qué pensaba Melania mientras las calles de Washington y de diferentes ciudades del mundo repudiaran el machismo de su esposo? Si el silencio de Melania es de aprobación a las acciones de Trump, nos encontramos frente a una primera dama que asumió muy bien el refrán popular que señala que el lugar de una “gran mujer” es estar detrás de un “gran hombre”… atrás y ojalá calladita, sin sangrar por todos lados y ayudando con su “trasero joven y bonito” a que no importe lo que digan los medios acerca de su esposo. (Sí, eso también lo dijo Trump).

Si la sumisión de Melania es fruto del temor o del maltrato, la concurrida #WomensMarch y, en general, las expresiones feministas comprueban que la violencia de género no distingue clase social o nivel económico y que puede encontrar muchas manifestaciones: no sólo en la violencia sexual, sino también en la psicológica y económica, en el desconocimiento de la mujer, de sus capacidades como individuo y en la posibilidad de decidir sobre sí misma. A propósito, el lunes pasado Trump firmó un decreto que prohíbe que el gobierno estadounidense financie ONG que practiquen abortos.

Así las cosas, para Melania se vienen cuatro años de figurar al lado de alguien que abiertamente ha manifestado odiar a las mujeres y, para las mujeres del mundo, estos mismos cuatro años significaran una lucha diaria por el reconocimiento y respeto de todas, sin importar si son estadounidenses, latinas, musulmanas o primeras damas.

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