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La alarmante lista sobre hombres correctos que se fueron por razones equivocadas

Por
Carmenza Zá

Abrí un documento de Excel para hacer una lista de los tipos correctos, que se fueron de mi vida por las razones equivocadas. 

Por: Carmenza Zá @zacarmenza. // Foto: Tomada de Flicker: usuario Cho (Creative Commons). 

Inicié el documento con los nombres que, aunque no eran muchos, incluían no sólo a los manes con los que había salido, sino a un par de amigos y jefes más.  Cuando me ubiqué en la columna del frente, para escribir los motivos por los que se habían alejado de mí, muchos de ellos sin previo aviso, me encontré de nuevo con los “puta”,  los “no te quieres y si no lo haces tú, no tengo porque hacerlo yo”, los “no eres para una relación seria”, los “no has superado a tu ex y por eso no se puede esperar respeto de ti” (¿Qué? ¿Del mismo que me dejó por puta?) y, el quizá más ofensivo,  “no es un problema suyo, es que nuestra empresa no está de acuerdo con su modo de vida” … la versión institucional del “no eres tú, soy yo”.

El que me llamó puta lo hizo porque un día le pareció que mis faldas eran demasiado cortas. Si, las mismas faldas que le encantaba levantar y a las que les celebraba la facilidad del quickly. 

El que dijo que yo no me quería y que por ello mismo no merecía ser querida por él, lo hizo porque un día decidí no culearmelo y, en su lugar, hacerlo con alguien más.  Si, el mismo tipo que me conoció ennoviada y que me lagarteó un polvo hasta que lo consiguió.

El que dijo que yo no era para una relación seria, bueno, curiosamente no me lo dijo a mí, sino a mi novio, luego de que … ah, permítanme recordar, me negué a tener algo serio con él. El que me dejó porque “no había superado a mi ex y por eso no podía esperar ningún respeto de mi parte” lo hizo, claro, luego de llamarme puta y de haber revisado sin permiso mi correo electrónico, mi celular y quién sabe qué cosas más… con el debido respeto.

Y bueno, sobra decir que el jefe que me dejó sin trabajo porque le parecía que empelotarme para una revista de adultos atentaba contra la imagen de la empresa pues, bueno, seguro tuvo que mirar todas las fotos y videos, una y otra vez, antes de decidir qué tanto y en qué medidas afectaba eso a su empresa. Si lo hizo con las manos entre el pantalón, no lo sé… pero tampoco lo dudo.

De esas despedidas, que no son tantas como creí que serían, al momento de abrir el Excel, me quedó la satisfacción de saber que ninguno se alejaba por lo que yo era sino que, por el contrario, le huían a eso mismo que los había atraído de mí. Y entonces, la lista que pretendía ser sobre los tipos correctos que se alejaron por las razones equivocadas, resultó ser un recordatorio de los tipos equivocados que se supieron ir por las razones correctas.

Al final, cuando ya estaba lista para cerrar (entre conmovida y victoriosa) mi hoja de cálculo, noté que hacía falta introducir la columna en la que señalaba cuánto tiempo le había tomado a cada uno de estos personajes volver pidiendo cacao (si, incluido el jefe)…  Pero ok, esa es también otra historia que, dada su seriedad, resultaría mejor retratar en paint.